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Gente Yold. Entrevista con el actor Carlos Hipólito

“Tengo la misma ilusión por mi trabajo que tenía con 20 años”

 

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Firma Invitada
29 diciembre, 2016

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Carlos Hipólito es, innegablemente, uno de los mejores actores de nuestro país. A sus 60 años, sigue desprendiendo una contagiosa pasión por su trabajo, en un momento en el que, probablemente está viviendo el mejor momento de su carrera, “con la misma ilusión que tenía a los 20”, dice orgulloso. Hoy nos lo cuenta en Gente Yold, al mismo tiempo que desea un feliz año nuevo a todos nuestros lectores.

Nos recibe en la platea de un Teatro Maravillas totalmente desierto y en penumbra, apenas unas horas antes de que comience la función y pocos días antes de que finalice este año 2016, que tantas estrellas nos ha arrebatado. Allí, Carlos Hipólito representa desde el pasado mes de octubre, “La mentira”, de Florien Zeller. Una comedia que saca a relucir el juego de mentiras y verdades de la vida conyugal y en la que comparte cartel con Natalia Millán, Armando del Río y Mapi Sagaseta, su esposa en la vida real.

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Carlos Hipólito lleva nada menos que 37 años en el mundo de la interpretación. Hace tan solo unas semanas hizo su reaparición en la gran pantalla con “1898. Los últimos de Filipinas”, pero su carrera en el cine viene de lejos, y ha trabajado con los mejores directores como Pilar Miró (“Beltenebros”, “El Pájaro de la felicidad”), Carlos Saura (“Goya en Burdeos”, “El séptimo día”) o José Luis Garci, para quien es un actor fetiche (“You’re the One”, “Historia de un beso”, “Tiovivo c.1950”, “Ninette”, “Holmes&Watson”). Lo mismo sucede en televisión, donde le hemos visto en infinidad de producciones : “Cervantes”, “La forja de un rebelde”, “Hospital Central”, “El comisario”, “Desaparecida”, “Acusados”, “Vis a vis”… 

Aunque sin duda su género por excelencia es el teatro, en el que ha interpretado docenas de papeles (“Seis personajes en busca de autor”, “Mariana Pineda”, “Madre Coraje y sus hijos”, “Julio César”, “El médico de su honra”, “Arte”, “Historia de un Caballo”, “El burlador de Sevilla”, etc.) con aportaciones claves en piezas como “El método Grönholm” o “El crédito”.

Entre sus trabajos no tan conocidos a nivel popular, está por ejemplo el de narrador de la serie “¿Cuéntame cómo pasó?” Y es que Hipólito es, desde hace años, quien pone la voz en off de Carlitos ya mayor, contando sus recuerdos en la serie decana de la pequeña pantalla española.

Por todo ello y por mucho más, era un enorme privilegio para Gente Yold, que Carlos Hipólito nos concediera esta entrevista. Pero además hemos podido comprobar en persona, que su cercanía y calidad humana aún superan a su nivel profesional. Increíble, pero cierto…

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Gente Yold.: Carlos, háblanos un poco de la obra que interpretas actualmente: “La mentira” ¿Qué se encuentra el espectador al ir a veros?
Carlos Hipólito.: -“`La mentira´ es una comedia inteligente, hace reír a través de la reflexión. Su gancho es un texto que va haciendo que el espectador se ponga en el lugar de los personajes y sus reflexiones y ahí es donde se encuentra el punto cómico. No es tanto una sucesión de chistes, sino más bien una obra armada muy inteligentemente por el autor, Florian Zeller, muy de moda ahora mismo en Francia.

La pieza habla evidentemente de la mentira y concretamente de la pareja, planteándosele al mismo tiempo muchas cuestiones al espectador: ¿aguanta una pareja un cien por cien de sinceridad?, ¿hay mentiras que no solo son permisibles, sino que son deseables para que la convivencia sea más llevadera?

Y todo esto se analiza a través de la peripecia argumental de una simple cena entre dos parejas de matrimonios amigos. Un enredo que desata situaciones muy divertidas y en la que el espectador es en todo momento muy cómplice, ya que cuenta con ciertas informaciones que algunos de los personajes no tienen”.

G.Y.: Una de las actrices del elenco de esta obra es tu mujer, Mapi Sagaseta, ¿cómo es eso de trabajar con tu pareja?
C.H.: -“Aunque parezca mentira, llevamos más de 20 años como pareja, los dos somos actores, y ésta es la primera vez que hemos coincidido en un escenario. Es cierto que nos conocimos haciendo una zarzuela, pero en ese momento ella participaba como bailarina y yo como actor, no compartimos escenario propiamente dicho.

Está siendo muy bonito, maravilloso. Es cierto que al principio nos dio miedo eso de estar todo el día juntos, pensábamos que nos agobiaríamos. Pero en absoluto: el hecho de salir juntos, de compartir todas las emociones del teatro, las experiencias del escenario, hablar de lo que va pasando cada día… es algo que nos está regalando momentos muy bonitos. Estamos muy contentos”.

G.Y.: Aparte de esta obra, tan bien acogida por el público en Madrid, has hecho tu regreso a la gran pantalla hace poquito, con “1898. Los últimos de Filipinas”, ¿cómo ha sido esta experiencia?
C.H.: -“Es cierto que hacía tiempo que no hacía nada de cine. Como hago tanto teatro, normalmente o me proponen algo que me guste muchísimo, o si no me cuesta aceptarlo. Pero cuando llegó la propuesta de `1898. Los últimos de Filipinas´, pensé que era una experiencia que no me podía perder. El guion era excelente, con una gran historia, con un reparto espectacular -cuenta con Luis Tosar, Álvaro Cervantes, Javier Gutiérrez y Karra Elejalde como parte del elenco- y con un director buenísimo, Salvador Calvo, con el que ya había trabajado, y la verdad que no me quería perder formar parte de lo que ha sido su primera película.

Yo creo que es un film muy bueno. Ha habido algunas críticas que lo tachan de ser anti-patriótico, pero yo no estoy de acuerdo. De hecho, es una historia que ya se ha contado anteriormente en la época de Franco, centrándose en la exaltación de los valores patrios. En este caso se ha realizado una versión mucho más objetiva que cuenta las grandezas y las miserias de un país y de una guerra, y en la que los personajes tienen una entidad y son tratados con un respeto enorme.

Creo que es una de las películas del cine español que con el tiempo será un referente. Es muy equilibrada, tiene acción y momentos íntimos de los personajes, tiene atmósfera que explica muy bien el clima de aquel asedio, toda esa opresión, el sufrimiento de la gente… todo está muy bien reflejado”.

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G.Y.: ¿Cómo fue lo de meteros en una selva tropical como la de Guinea Ecuatorial?
C.H.: -“Eso fue muy complicado, la verdad. Fue duro, en primer lugar por las condiciones climáticas. Hay que tener en cuenta que el rodaje fue en el mes de junio, con un 95% de humedad y una temperatura mínima de 37 grados y máxima de 45 ¡No se podía ni respirar!

Pero a la vez fue muy apasionante, porque estuvimos en la selva virgen, en el sur de la isla de Bioko, era una pasada, una naturaleza que no había visto jamás”.

“En el rodaje de `Los últimos de Filipinas´ estuvimos en la selva virgen, en el sur de la isla de Bioko, era una pasada, una naturaleza que no había visto jamás”.

G.Y.: ¿Cómo ha evolucionado profesionalmente el Carlos Hipólito de sus comienzos hasta ahora? ¿qué ha aportado la madurez a tu carrera?
C.H.: -“La evolución a lo largo de todos estos años pues yo creo que ha sido la lógica, la de ir cogiendo oficio, adquiriendo experiencia y eso siempre juega a favor en un trabajo. En mi caso, siempre he sentido esa vocación de ser actor y hoy por hoy la sigo sintiendo. De hecho, la ilusión tan enorme que tenía con 20 años y empezaba en esto está intacta. Hay matices, rebajas un poco las expectativas que pones en las cosas, tiendes a no esperar demasiado, porque ya te has llevado algún chasco que otro… pero la esencia sigue ahí.

Para mí ha sido un privilegio poder dedicarme a ser actor, principalmente porque considero que me ha ido de maravilla, he tenido muchísima suerte y he sabido aprovecharla. Tanto en cine, como en teatro y televisión he trabajado con los mejores directores que existen en este país y he estado rodeado de actores de los que he aprendido mucho. A mí el ser actor me ha regalado una vida mejor, sin duda”.

“Para mí ha sido un privilegio poder dedicarme a ser actor, principalmente porque considero que me ha ido de maravilla, he tenido muchísima suerte y he sabido aprovecharla“.

G.Y.: De la gran cantidad de personajes que has encarnado a lo largo de tu carrera ¿cuál es el que no olvidarás nunca?
C.H.: -“En cine no olvidaré nunca mi primer papel protagonista. Fue para la primera película de Mariano Barroso, `Mi hermano del alma´. Era la primera vez que interpretaba un papel largo en la gran pantalla y estaba muy asustado por no defraudar a nadie. Al final todo salió fenomenal e incluso Barroso recibió un Goya como Director Novel.

En el caso de la tele, he hecho personajes muy bonitos, pero quizá el que recuerdo con más intensidad es el de Alfredo Marcos en la serie `Desaparecida´. Era un personaje muy bonito porque daba vida a un padre coraje que buscaba desesperado a su hija. Me regaló el cariño de muchísima gente, que aún hoy, casi diez años después de la emisión de la serie, me siguen parando por la calle para decirme lo que les emocionó ese personaje. Como actor es lo más bonito que te puede pasar.

En teatro me cuesta más elegir, ¡he hecho tantos! –ríe-. Hay uno que recuerdo de forma muy especial y es el personaje de Edmund en `Largo viaje hacia la noche´, de Eugene O’Neill. Yo era muy jovencito y tuve la inmensa suerte de hacer de hijo del personaje que interpretaba el actor Alberto Closas, que se convirtió en una especie de padre en la vida real para mí. Se convirtió en mi mentor, me enseñó muchas cosas que me han ayudado a lo largo de toda mi carrera y gracias a ello fue probablemente la primera vez que yo me sentí libre en un escenario, por eso lo recuerdo”.

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G.Y.: ¿Y algún papel que siempre hayas querido hacer y que se te haya resistido?
C.H.: -“Sin duda el de Hamlet y mira que creo que me va bien, ¿eh? -bromea-. De verdad creo que hubiera dado el tipo y es mi única espinita.

También, hablando antes del papel de Alberto Closas en `Largo viaje hacia la noche´, me gustaría mucho interpretar ese mismo personaje de James Tyrone y hacerlo con algún actor joven, cerrar el ciclo”.

G.Y.: Siendo uno de los actores más célebres de España, ¿cómo ves la profesión? ¿es realmente un mal momento para la interpretación o es tan duro como ha sido siempre?
C.H.: -“Es una profesión permanentemente en crisis. Dedicarse a ser actor siempre ha sido una aventura dificilísima de llevar a cabo con éxito. El hecho de que yo haya tenido suerte no me hace olvidar la cantidad de gente que está sin trabajo en nuestro sector. Hace poco se publicó una estadística demoledora por la cual se aseguraba que solamente tres de cada diez actores consiguen vivir de su oficio. Imagínate, es tremendo.

“El hecho de que yo haya tenido suerte no me hace olvidar la cantidad de gente que está sin trabajo en nuestro sector“.

Es una profesión muy maltratada, la cultura no importa a los políticos y por lo tanto la situación no mejora. Después tenemos que escuchar que vivimos de las subvenciones y que chupamos de la teta del Estado ¡Eso es absolutamente falso!

Es importante que se facilite que la gente pueda enseñar sus trabajos en un teatro, por ejemplo. Actualmente hacer una gira es casi un milagro, acceder a un teatro en Madrid es casi imposible y en salas alternativas en muchas ocasiones hay que pagar dinerales para poder hacerlo. Ojalá empezáramos a tener conciencia como país para solucionar esto”.

G.Y.: ¿Tienes algún truco para preparar tus personajes?
C.H.: -“Ningún truco en especial. Siempre estudiar mucho el texto, para entender bien lo que le pasa al personaje y analizar en profundidad porqué dice lo que dice y, una cosa que me sirve mucho, es intentar entender también los silencios del personaje. Es decir, no solo comprender lo que dice, si no lo que calla, lo que podría decir y no dice. Eso configura toda una personalidad.

Después todo varía mucho de uno a otro. Hay personajes que los desmenuzo psicológicamente y otros que se instalan en mi cabeza inmediatamente y los entiendo a la perfección. Por supuesto influye mucho que el guion esté bien escrito, que el personaje esté bien definido, así la mitad del trabajo está hecha”.

G.Y.: Hay mucha gente que no sabe que usted es la mítica voz en off del Carlitos del presente en la serie “Cuéntame” ¿Cómo eso de ser uno de los personajes clave de una serie, pero no aparecer?
C.H.: -“¡Efectivamente! Al principio, cuando acepté el papel, creí que sería un personaje muy anónimo, pero como la serie fue todo un éxito y ha durado tanto, pues esa voz se ha convertido casi en la seña de identidad. La gente sabe que soy yo y eso me hace mucha ilusión porque eso quiere decir que he conseguido crear un personaje solamente con la voz, cosa que es muy difícil, y que además es muy querido por los fans de la serie”.

Nos despedimos de Carlos que, antes de hacerlo, nos desea feliz año nuevo a nosotros y a todos los lectores de Gente Yold; un gesto que le agradecemos y devolvemos, deseándole todos los éxitos del mundo y que nos siga acompañando con su excepcional trabajo. ¡Gracias Carlos Hipólito, a ti también feliz año nuevo!

 

Entrevista: Carmen Matas Gallardo
Fotografías: Antonio Beas, de Krassia Photography para Gente Yold

 

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