Mundo Yold. Hoy queremos felicitar a la leyenda del fútbol mundial

¡Feliz 80 cumpleaños, Pelé!

Carmen Matas
22 octubre, 2020

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Pelé creció pateando una pelota por las polvorientas calles de Bauru bajo la atenta mirada de su padre, un futbolista aficionado que vio frustrados sus sueños. Pronto, Pelé se convertía en todo un ídolo del deporte rey, dejando su huella y estampa por las canchas de todo el mundo.

Algo cambió en el fútbol tras el Mundial de Suecia de 1958. La aparición de un futbolista como Pelé fue tan impactante que el deporte rey ya nunca fue lo mismo. Porque nadie esperaba que con solo 17 años, y casi a punto de quedarse fuera del torneo por una lesión en la rodilla, el futbolista brasileño se convirtiera en el principal responsable de la victoria de Brasil de la Copa del Mundo. Edson Arantes do Nascimento, como es su nombre real, revolucionó el juego para siempre, convirtiéndose en el mejor jugador del mundo. Nacido un 23 de octubre de 1940 en el pueblo de Tres Corazones, en el estado brasileño de Minas Gerais, esta semana cumple 80 años y en Gente Yold queremos rendirle este pequeño homenaje.

-“No llore, papá. Yo ganaré una Copa del Mundo para usted, se lo prometo”. Estas fueron las palabras que el pequeño Pelé, con tan solo 9 años, le dedicó a su padre, cuando lloraba desconsoladamente después de que Brasil perdiera la final de la Copa del Mundo de 1950 contra Uruguay. El padre de la futura estrella del fútbol sonrió sin ánimo. Nunca pensó que sólo ocho años más tarde el pequeño cumpliría su promesa, y sería reconocido en todo el mundo como el absoluto Rey del Fútbol.

Pelé revolucionó el juego para siempre, convirtiéndose en el mejor jugador del mundo.

El niño de los pies pelados

El pequeño Edson había heredado la pasión de su padre por el fútbol. Su vida giraba en torno a una pelota y junto a sus amigos del barrio había formado un equipo imbatible, al que llamaron Ameriquinha. Llegó así el primer momento decisivo en su carrera, al ganar un torneo en la ciudad con su modesto equipo. De ahí, el paso natural fue saltar a las divisiones menores del Baquinho, el club donde jugaba su padre y donde tuvo como entrenador a Waldemar de Brito, quien sería clave en la formación del pequeño.

Su madre, Celeste, se resistía a llamarle Pelé, como ya se referían a él todos sus amigos, por el hábito de jugar a pie “pelado” -descalzo, en portugués- en el Baquinho. Asimismo, fue precisamente su progenitora la que más reparos puso para dejarlo enrolarse en el club Santos de Sao Paulo, donde vivían desde 1944. Clave sería el consejo de Waldemar de Brito, quien le aseguró a Celeste que el futuro de su hijo no estaba en los trabajos ocasionales que asumía para ayudar a su familia. El suyo era un talento natural, pero que a esas alturas ya había sido pulido y trabajado por el entrenador y por su propio padre, Dondinho. Así, en 1955, Pelé acabó firmando su llegada al Santos.

Su madre fue la que más reparos puso para dejarlo enrolarse en el club Santos de Sao Paulo.

Un niño entre adultos
-“Por mucho que me gustaba la idea de entrenar con el Santos, hubiera pagado en ese mismo momento por volver a Bauru con mi padre. Nos abrazamos con fuerza y a duras penas pude contener las lágrimas al verlo partir, porque no quería que el resto de mis nuevos compañeros me viera llorar”, recordaba Pelé en su autobiografía. Los primeros meses en el Santos fueron duros. Además, en su casa, su madre seguía sin estar convencida. Su marido había tenido su gran oportunidad al ser fichado por el Atlético Mineiro en los años 40, pero una lesión en su debut lo dejó con los ligamentos y los sueños destrozados. La pobreza acompañó desde entonces a la familia y ella juró que no tendría otro futbolista en casa. Algo que cambió cuando Dondinho llegó eufórico a casa la mañana del 7 de septiembre de 1956.

Ese día, la noticia se esparció desde temprano por el barrio: el técnico Lula incluía a Pelé entre los titulares para enfrentar un importante partido. Así, se estrenó de la mejor manera, anotando un gol y deslumbrando a los hinchas con su técnica y estilo. La afición veía por fin en acción al niño del que tanto hablaban en los diarios y se rindió a sus pies cuando ganó el Torneo Paulista de 1956, siendo el máximo goleador. Al año siguiente levantaría otra copa, la del Torneo Río-Sao Paulo. Ya era una figura en Sao Paulo. Pronto sería una estrella a nivel planetario.

La actuación de Pelé en la final del Mundial de Suecia de 1958 fue catalogada de “superlativa”.

La primera vez que el nombre de Pelé comenzó a sonar fuera de Brasil fue en 1957, cuando se convirtió en la gran figura de un torneo internacional disputado en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. Poco después, la gran pregunta no cesaba de sonar por todas partes: ¿jugaría Pelé el Mundial de Suecia de 1958? El seleccionador brasileño anunció que así sería.

De Sao Paulo a Suecia
Los días previos al mundial fueron difíciles para Pelé, que se había lesionado la rodilla en un partido previo. De hecho, no fue hasta el tercer partido que jugaba la selección brasileña cuando Pelé se sumaría al equipazo que completaban figuras como Didi, Vavá y, por supuesto, el gran Garrincha. El rival era la Unión Soviética y los brasileños se impusieron por 2-0. Pelé maravilló al mundo entero. Brasil se fue imponiendo partido a partido hasta llegar a la final como gran favorito, pese a enfrentar a la selección local. La actuación de Pelé en este partido fue catalogada de “superlativa” y el conjunto sudamericano ratificó su supremacía repitiendo la dosis: 5-2. El joven Pelé cumplía la promesa a su padre, hecha ocho años atrás.

 Pelé y Jairizinho celebrando la victoria en la final de la Copa del Mundo 1970, Italia contra Brasil. (©GTRESONLINE SVEN SIMON).

Tras su logro en Suecia, todo fueron éxitos para Pelé. Si bien en el Mundial de Chile de 1962 sólo jugó dos partidos, debido a un desgarro, anotó en su palmarés su segundo título mundial. Y después llegó México 1970, donde lideró al mejor equipo de la historia, con compañeros de la talla de Carlos Alberto, Jairzinho, Gerson, Tostao o Rivelino.

Pelé jugó su último partido defendiendo a Brasil el 18 de julio de 1971 ante Austria, en el Maracaná, anotando un gol y dando la vuelta olímpica con la camiseta en la mano. El 3 de octubre de 1974, tras jugar con Ponte Preta, pondría fin a su paso por el Santos. Y el 1 de octubre de 1977, después de tres años jugando en el Cosmos de Estados Unidos, donde ganó lo suficiente para salvar un mal momento económico, se retiró definitivamente.

Anotó la friolera de 1.282 goles en toda su carrera.

Una auténtica leyenda
Entre las grandes marcas de Pelé, pocas se comparan a los 1.282 goles que anotó en su carrera, una cifra espectacular e inigualada. De ellos, eso sí, el más simbólico fue el número 1.000, pues ningún jugador había cumplido tal hazaña en su carrera cuando, a fines de 1969, el astro brasileño lo logró. Hubo varios intentos fallidos hasta que, a las 23:11 del 19 de noviembre, en su partido 909, se cumpliría la meta.

Los éxitos deportivos del jugador brasileño fueron tales, que en 1969 se convirtió en Embajador de las Naciones Unidas y le fue entregada la condecoración de “Ciudadano del Mundo”. También es Embajador de Buena Voluntad de Unicef y formó parte del Comité de Juego Limpio de la FIFA. A mediados de los años 1990 fue nombrado Ministro de Deportes de Brasil y promulgó la Ley Pelé, que protegía a los futbolistas al terminar sus contratos. Además, en el año 2000, quedó en segunda posición en los premios al Deportista del Siglo detrás de Muhammad Ali.

Asimismo, el ex futbolista brasileño recibió en 2016, de manos del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), la mayor condecoración de la entidad por su aportación al deporte. Y es que Pelé es considerado por muchos como el mejor atleta del siglo XX, una auténtica leyenda que marcó un antes y un después en la historia del fútbol.

¿Qué recuerdos tienes de Pelé? ¿Viviste alguno de sus legendarios partidos? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Comentarios

  1. Walter Riascos dice:

    Pelé es el mejor jugador de toda la historia del fútbol.

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