Yold Cultural. Imposible olvidar su guitarra, sus preciosas letras y su dulce voz. George, ¡te seguimos escuchando!

Hace veinte años nos dejaba George Harrison, el Beatle más querido

Inés Almendros
28 noviembre, 2021

 Número de Comentarios (0)

Decían que George era el Beatle más tranquilo, pero es un tópico bastante discutible, porque Harrison era todo menos tranquilo: carismático, polifacético, místico, tremendamente divertido y original, genio y figura… George era una auténtica caja de sorpresas. ¿Sabías que gracias a él se pudo rodar La vida de Bryan? ¿Que era un forofo de la Fórmula Uno? ¿Que se la pegó a su mujer, Pattie Boyd, con la esposa de su casi hermano Ringo Starr? Hoy recordamos algunos de los aspectos -más y menos conocidos- de nuestro amado guitarrista.

Hace veinte años ya, el 29 de noviembre de 2001, los amantes de la música, y especialmente los fans -eternos y universales- de los Beatles, recibimos la horrible noticia de la muerte de George, con tan sólo 58 años de vida, debido a un cáncer pulmonar.

Profundamente místico y creyente en su particular más allá, Harrison aceptó el fin de su vida como un nuevo y sereno paso en el devenir de la existencia: “Dejó este mundo como vivió en él, consciente de Dios, sin miedo a la muerte y en paz, rodeado de familiares y amigos”, rezaba en el comunicado emitido tras su muerte por su familia (su viuda Olivia, y su hijo Dhani). Su amigo de toda la vida, ex compañero de los Beatles y casi hermano, Ringo Starr, le había visitado pocos días antes; siempre recordó que, aun en los últimos minutos en que se vieron, y aunque George ya estaba enfermo de muerte, mantuvo su sentido del humor, bromeando hasta el final.

Con su mujer, Olivia y su hijo Dhani

Dejó este mundo como vivió en él, consciente de Dios, sin miedo a la muerte y en paz, rodeado de familiares y amigos”.

Porque sí, humor nunca le faltó al guitarrista de los Beatles, nacido como sus compañeros en la ciudad portuaria de Liverpool, desde donde conquistaron el mundo entero. George lo hizo, en plena postguerra, en 1943, concretamente en una pequeña casa alquilada del número 12 de la calle Arnold Grove, que sigue en pie, y donde la modesta familia Harrison pasó hambre, frío y bastante necesidad. Aunque, eso sí, a diferencia de Lennon (que tuvo una infancia traumática), Paul (al que se le murió su madre cuando era un niño) o Ringo (que pasó mucho tiempo enfermo, siendo un crío), Harrison disfrutó de una infancia feliz, en una familia unida y sin problemas. Fue el hijo pequeño del matrimonio formado por Harold, marinero convertido en conductor de autobús, y Louise, simpática y sonriente ama de casa que fue una de las primeras y más entregadas fans del grupo musical.

De Liverpool al universo
Fueron precisamente sus padres los que regalaron al pequeño George su primera guitarra, de la que se haría pronto inseparable. Y cuando comenzó a asistir al Instituto de Liverpool -donde conocería a su compañero Paul McCartney– Harrison ya era todo un virtuoso. Por entonces, Paul pertenecía a un grupo –The Quarrymen– liderado por John Lennon, pero a este le costaba aceptar el ingreso de George en el mismo porque le consideraba demasiado joven (sólo tenía 15 años).

La pareja en Kinfauns

La leyenda cuenta que fue en la parte de arriba del bus de Liverpool cuando John se terminó de convencer, después de que Harrison le mostrase su pericia guitarrera tocando el clásico “Raunchy”. El resto es historia: los Beatles tocaron en Alemania, tocaron en la Caverna, cerraron filas con Ringo Starr y, en 1963, grabaron su primer disco.

George, decorando su casa de Kinfauns

Y pocos meses después eran los tipos más famosos de todo el planeta; se convirtieron en la leyenda que ha llegado a nuestros días, pese a que se separaron en 1970.

La última foto de George y Pattie juntos, años después de separarse. Mantuvieron su amistad hasta el final

En ese camino, desde la adolescencia anónima hasta convertirse en uno de los individuos más famosos y seguidos del planeta, la vida de George y también su personalidad sufrieron una absoluta transformación. Tanto, que su primera mujer, Pattie Boyd, escribiría en su biografía que el Harrison del que se separaría, a mitad de los años setenta, era una persona totalmente distinta del chico tímido e inocente al que conoció en 1964, cuando ambos coincidieron en el rodaje de la primera película de los Beatles, A Hard Day’s Night. Boyd ya era una supermodelo del Londres sesentero y chic, cuando se ambos se encontraron.

Con Mick Jagger

Años de amores locos
Guapos, famosos y tremendamente estilosos, George y Pattie se casaron en 1966 y compartieron años locos y divertidos, de experimentación juvenil. Los Harrison vivieron primero en un original bungalow en Kinfauns, Surrey, donde se grabaron algunas maquetas de los Beatles. Ellos mismos, acompañados de artistas y otros amigos, como el propio Mick Jagger, decoraron el exterior de la casa con coloridos graffities y dibujos.

George practicando uno de los mudras yóguicos más clásicos 

Pattie y George exploraron juntos los caminos del arte, la moda, el cine, la fotografía, la música, los viajes, el misticismo oriental, la decoración o la jardinería. Ellos fueron los primeros que viajaron a La India, lo hicieron en unas vacaciones particulares que les cambiarían para siempre. Desde entonces, George se convirtió en un devoto del misticismo oriental, aspecto que marcaría el resto de su vida, y que también influyó poderosamente en su carrera musical. Luego animaron a los Beatles a seguirles en su camino. Se puede decir que la moda del misticismo indio y su relación con el mundo hippy se debe, de alguna forma, a George y Pattie.

La moda del misticismo indio y su relación con el mundo hippy se debe, de alguna forma, a George y Pattie.

Rodeado de devotos de Hare Krishna, a los que dejó en herencia su mansión de Friar Park

Años más tarde, Pattie descubrió una increíble y gigantesca mansión llamada Friar Park, un antiguo castillo rodeado de jardines, que la pareja adquirió para convertirlo en su nuevo hogar. En exterior, George se hizo la foto de su primer y fantástico disco en solitario, tras la separación de los Beatles, All Things must pass, rodeado de estrambóticos enanos de jardín.

Como un enano más en el jardín de su mansión

Para primeros de los setenta, el matrimonio de George y Pattie hacía aguas por todos los lados. George llevaba años siendo infiel a su esposa, hasta el punto de llegar, incluso, a tener una aventura con Maureen, la esposa de Ringo Starr, de la que Boyd fue testigo presencial. Pattie, por su parte, comenzó a verse con el mejor amigo de George, el también mítico guitarrista Eric Clapton, que se convirtió en su amante secreto. Eric volcó su amor oculto y prohibido por Boyd en un disco mítico e increíble, Layla. Finalmente, el amor terminó estallando en pedazos: Boyd se marchó con Eric, y Harrison se quedó solo, en la gigantesca mansión de Friar Park. Fueron meses de sexo, bastantes drogas, conciertos y rock and roll, hasta que encontró a su segunda esposa y definitivo amor, la mexicana Olivia Trinidad Arias, que permanecería con él hasta su final, y que sería la madre de su único hijo, Dhani Harrison, hoy en día guitarrista y muy parecido físicamente a su famoso padre.

Con el pequeño Dhani

Por cierto, siempre mostrando su excelente calidad humana, George siguió siendo amigo de Eric y de Pattie hasta el final de su vida, incluso después de que estos dos también se separasen. Por su parte, Olivia confesó, años más tarde, que ella también tuvo que soportar infidelidades y aventuras extramatrimoniales de su famoso marido: “a él le gustaban las mujeres, y él gustaba a las mujeres. Fue difícil convivir con alguien tan querido” revelaría la mexicana en el documental sobre su marido realizado por Martin Scorsese.  No obstante, siguieron juntos hasta la muerte del músico.

Junto a Bob Dylan en el Concierto de Bangladesh

Inquieto hasta el final
La separación de The Beatles permitió a George iniciar una carrera personal propia, llena de fabulosos proyectos. En 1971 fue el creador y promotor del Concierto de Bangladesh, el primer súper concierto de rock benéfico dela historia, que tuvo como objeto recaudar fondos para los refugiados de la guerra de Bangladesh.

Ravi Shankar no fue solo un profesor y un amigo íntimo, sino también su gurú

En 1971 fue el creador y promotor del Concierto de Bangladesh, el primer súper concierto de rock benéfico dela historia.

Más de 40.000 personas acudieron a los dos shows que se celebraron en Nueva York. Lo hizo con la ayuda de su eterno amigo, el músico indio, el más grande sitarista del siglo XX, Ravi Shankar.

Clase de sitar con el mejor profesor: el mayor sitarista de todos los tiempos, Ravi Shankar

En el 73 George creó su productora de cine, Hand Made Film, con la cual financió la película La vida de Brian, llegando a hipotecar, incluso, su propia casa.

El propio Harrison tuvo sus apariciones en La vida de Brian (en esta escena aparece a la izquierda de John Cleese)

Harrison estaba firmemente decidido a que el proyecto saliera adelante, después de que le habían cortado la financiación para intentar que el film –irónico con la iglesia- saliera adelante. La película, gracias a George, fue un gran éxito, hoy en día reconocido como historia del cine.

Grabación de los Travelling Wilburys: de izquierda a derecha, Tom Petty, Bob Dylan, Roy Orbison, George Harrison y Jeff Lynne (de espalda)

En 1988 Harrison constituyó el mayor supergrupo de estrellas de rock de todos los tiempos, los Travelling Wilburys, formado nada menos que por él mismo, Bob Dylan, Jeff Lynne, Roy Orbison y Tom Petty. En 1994 -habían pasado 14 años desde la muerte de John Lennon- se uniría de nuevo a sus ex compañeros McCartney y Starr, para lanzar el gran proyecto de The Beatles Anthology.

George Harrison conduciendo un auto de Fórmula Uno

En el 73 George creó su productora de cine, Hand Made Film, con la cual financió la película La vida de Brian.

Además de su trabajo en la música y el cine, George era un tremendo aficionado a la Fórmula Uno, hasta el punto de asistir a todos los premios importantes, entablando una gran amistad con el piloto Jackie Stewart, o ayudando a financiar a Damon Hill, que luego se convertiría en campeón mundial

Pero si hubo una actividad que George amaba, junto con la música, era la jardinería. Conforme pasaba los años, más tiempo pasaba en sus jardines de Friar Park, plantando nuevas especies que traía desde remotos lugares del mundo, o acondicionando los preciosos rincones verdes del lago artificial. Fue aquí, en Friar, donde el 30 de noviembre de 1999 sufrió un tremendo ataque que estuvo a punto de acabar con su vida. Un loco llamado Michael Abram entró en su casa por la noche y le acuchilló hasta casi matarle. La intervención de Olivia, su mujer, que le golpeó con un atizador de chimenea, evitó que el drama fuera completo, pero lo cierto es que George -que ya había sufrido un primer cáncer- resultó muy mal herido. La agresión no ayudó a su evolución: pocos meses después el cáncer se reprodujo, y el ex Beatle acabó falleciendo el 29 de noviembre de 2001 en Los Ángeles, Estados Unidos.

En diversas encuestas que se han hecho sobre los Beatles a lo largo del tiempo, los fans mayoritariamente eligen a George como el miembro del grupo más querido y popular. Como Lennon, George nos dejó demasiado pronto, pero durante su vida nos regaló tantas y tan importantes cosas, que podríamos rellenar con ellas el espacio de una eternidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies