Mundo Yold. Hoy recordamos al protagonista de El apartamento

Lemmon: el actor más querido del cine

Angel Domingo
7 febrero, 2020

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Hoy, el grandísimo actor que fue Jack Lemmon cumpliría 95 años. Con nuestro crítico de cine repasamos su trayectoria de vida y sus trabajos, inolvidables para la generación yold y para cualquier aficionado al cine. ¿Nos acompañas?

Jack Lemmon (8 de febrero de 1925, Newtton, Massachussetts, Estados Unidos) tenía la asombrosa facultad de caer bien a todo el mundo. Una de las razones que podría explicarlo es que era realmente difícil encontrar a un actor que amara tanto su profesión.

Lemmon encarnó a la perfección al ciudadano medio estadounidense

Desde pequeñito lo tuvo bien claro. Una función teatral, cuando tenía cuatro años, en la escuela Rivers County de Boston le abrió los ojos a un mundo nuevo y, a partir de ese mágico flechazo, no quiso saber nada que no fuera la interpretación. Si a esto le unimos una sonrisa contagiosa, su capacidad de gesticular, además de su aspecto de hombre honrado y, sobre todo, la pasión que puso en cada una de las más de cien películas en las que participó durante su amplia carrera le convirtieron en un intérprete polifacético y, sin lugar a dudas, uno de los más queridos por el gran público.

Fue un actor polifacético, dotado para la comedia y el drama.

A la derecha, interpretando a una chelista trans

Se metía de lleno en sus papeles y conseguía darles vida. Destacó, sobre todo, en actuaciones cómicas, como su inolvidable Jerry de Con faldas y a lo loco ( Billy Wilder, 1966), pero demostró con creces sus dotes para el melodrama en cintas como Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962) o Desaparecido (Costa-Gavras, 1982).

Escena de la demoledora Días de vino y rosas

Cuando acabó la carrera de arte dramático en la Universidad de Harvard, en 1947, decidió probar suerte en Nueva York. Así que pidió un préstamo a su padre, presidente de la Doughnut Corporation, que le dijo: “solo si necesitas realmente ser actor”. Jack le contestó firmemente que sí, y aún así, su progenitor le insistió en que no era una profesión estable, y le obligó a prometer que solo continuaría en el cine mientras sintiera pasión por su trabajo. Esta promesa le marcó toda su vida y está claro que Jack jamás dejó de amar al cine.

Una de las llaves más famosas de la historia del cine, la de El apartamento

En la gran manzana comenzó a trabajar en el Old Nick Saloon, un local en el que se proyectaban películas mudas. Jack las amenizaba tocando el piano, al que siempre había sido muy aficionado. No tardó en dar el salto a la radio y luego al teatro, donde tuvo de profesora a la admirada maestra Uta Hagen, que destacó siempre su talento, su sentido del humor y su capacidad de trabajo. En la televisión intervino en la mayoría de los shows famosos de la época y sus asombrosas actuaciones le llevaron hasta las tablas de Broadway y luego, a debutar con gran éxito en el cine.

Siempre será recordado como el actor que mejor encarnó al ciudadano de clase media de la segunda mitad del siglo XX.

Colando spaguetti con una raqueta… ¿y por qué no?

Poca gente sabe que Jack tenía mucha prisa por venir a este mundo. Así que, ni corto ni perezoso, lo hizo en un ascensor del hospital Newton-Wellesley, en Boston, cuando su madre, embarazada de siete meses, acudía al centro de urgencia tras sentir fuertes contracciones. Actualmente, hay una placa en el elevador que reza: Aquí nació Jack Lemmon”.

Con su Oscar como mejor actor secundario en Escala en Hawaii

Curiosamente, en El apartamento (Billy Wilder 1960), tal vez su mejor película, se enamoraba perdidamente de la dulce ascensorista que encarnaba Shirley McLaine.

Definió la sensación que experimentaba cuando se iniciaba una toma y pasaba horas delante de una lente como “tiempo mágico”.

John Uhler Lemmon III, su verdadero nombre, tuvo una infancia marcada por una salud muy delicada, y se sometió a varias operaciones de amigdalitis y mastoiditis. A los diez años, un médico le aconsejó que hiciera deporte, sobre todo que corriese cada mañana. Así lo hizo, y al poco tiempo destacó como un excelente deportista que, con catorce años, consiguió el récord de Nueva Inglaterra.

Con otros dos compañeros en varias películas: Walter Matthau y Shirley McLaine

Aunque la verdadera pasión de Jack fue el cine, la música también ocupó gran parte de su vida. De hecho, llegó a escribir más de cuatrocientas canciones.

En su madurez

Gravemente enfermo de cáncer, Jack falleció el 27 de junio de 2001 en el Norris Cancer Hospital, de Los Ángeles, acompañado de su mujer, Felicia, y sus hijos. Tenía 76 años, pero trabajó hasta el último momento con una sonrisa en los labios porque para él la sensación que experimentaba cuando se iniciaba una toma y pasaba horas delante de una lente la definía como tiempo mágico”.

Billy Wilder dijo de él: “La felicidad es trabajar con un modesto gran actor”.

 Ángel Domingo Pérez

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