Gente Yold. Hoy nos visita el magnífico actor José María Pou

“Si soy el que soy ahora es gracias a mi carrera”

Carmen Matas
18 marzo, 2019

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Dos tercios de su vida los ha pasado sobre los escenarios y parece que no se cansa. Tal y como nos asegura, no puede separar su carrera de su vida personal, y lo demuestra ahora dando vida a un inmejorable capitán Ahab en la adaptación teatral de Moby Dick. Hoy nos acompaña José María Pou.

Tiene 75 años y hace poco cumplió medio siglo de carrera como actor. José María Pou, uno de los actores veteranos de referencia en nuestro país, pasó su juventud soñando con dedicarse a la radio y estudió arte dramático solo por “matar” el tiempo libre mientras hacía la mili en Madrid. Y ahí comenzó todo. Increíble, ¿verdad? 50 años de carrera en los que casi no se pueden contar la cantidad de grandes personajes que ha interpretado para cine, teatro y televisión.

Sin embargo, a pesar de “estar rodado” en lo que se refiere a su carrera, nos confiesa que con Moby Dick y el tremendo personaje del capitán Ahab, se ha enfrentado, “sin duda”, al papel más complicado de su carrera. Sin embargo, se nota que, más allá de ser un problema, esto no hace más que añadir entusiasmo al proyecto que el actor catalán enfrenta desde hace más de un año y que aterriza ahora en Madrid, concretamente en el Teatro de La Latina, hasta el 10 de marzo.

Ser actor me ha hecho mejor persona, un poco de cada personaje se ha quedado para siempre en mí.

Todos conocemos Moby Dick, el clásico de Herman Melville, una de las novelas más significativas de la literatura universal. Pero seguro que pocos habían oído hablar de una adaptación teatral. Y es que, la mastodóntica novela de mil páginas, con decenas de personajes y de historias dentro de historias, no parece la más idónea ni sencilla para llevar a escena. El proyectazo ha sido obra del director Andrés Lima y el dramaturgo Juan Cavestany, y es interpretada magistralmente por Pou. Además, tal y como nos adelanta el actor, “da la casualidad de que este año se cumplen 200 años del nacimiento de Herman Melville y a la vez se celebra el primer centenario de el Teatro de La Latina, así que en nuestro paso, en Madrid, cada función va a ser una auténtica celebración.

Pero José María, ¿hay ballena o no hay ballena en la adaptación teatral? Pou, tras una amplia sonrisa, anima a todos los yolds a ver la obra para resolver este gran misterio.

Gente Yold.: -¿Cómo es enfrentar un clásico como Moby Dick en el teatro?
José María Pou: -“Toda una aventura casi tan loca y tan imposible como la del capitán Ahab en busca de la ballena blanca. Nosotros hemos ido también en busca de esa ballena, que ha sido conseguir el espectáculo ideal o perfecto. Y después de más de un año, la experiencia nos ha demostrado que está gustando mucho a todos los públicos.

Tiene 75 años y hace poco cumplió medio siglo de carrera como actor.

Pero desde luego ha sido un reto importante, para empezar porque no es un texto escrito para el teatro y porque parte de una novela que es básicamente un tocho de casi mil paginas. Reducir esto a un espectáculo de una hora y 20 minutos ha sido un gran reto. Pero estamos orgullosos, no solo de haberlo hecho, sino de haber conseguido además desarrollar una pieza en la que se celebra el valor de la palabra y de la narración y en la que se han puesto en valor elementos verdaderamente teatrales”.

G.Y.: –¿Se siente identificado en algo con el capitán Ahab o ha sabido, por lo menos, comprenderle?
J.M.P.: -“Lo cierto es que ha sido muy difícil comprenderle. Pero es que son 50 años de carrera y digamos que tengo ya ‘el culo pelao’ en esto. Cuando analicé de primeras el personaje no vi nada atractivo en él: pensé que era un egoísta, un déspota con sus hombres, que estaba loco… No encontraba nada digno de admiración en él. Pero después me di cuenta que, de la misma forma, había algo que me seducía mucho y era esa determinación tan inquebrantable de ir hacia la ballena y enfrentarse a ella, aún sabiendo que tiene todas las de perder delante de un animal de más de 20 toneladas. Eso es lo que le termina convirtiendo en un héroe y eso es lo que le hace admirable”.

G.Y.: -Con el desgaste y el profundo trabajo que conlleva sacar adelante un personaje tan complejo, ¿dirías que es el personaje más difícil que has representado en esta larga carrera que llevas a tus espaldas?
J.M.P.: -“Sin ningún lugar a dudas. Incluso más que algunos personajes de Shakespeare, que siempre se consideran los más complicados. No en vano, siempre digo que el capitán Ahab es el personaje que se le olvidó escribir a Shakespeare. Podría perfectamente haber sido obra de este autor”.

Cada función va a ser una auténtica celebración.

G.Y.: -Medio siglo de profesión y he escuchado que este es su mejor papel. Ya es decir, con todo lo que ha hecho… ¿está de acuerdo?
J.M.P.: -“Eso es el público o los críticos los que tienen que decirlo, pero yo siempre digo que el último personaje que hace un actor es siempre el mejor, tiene que serlo forzosamente. Un actor no va tirando sus conocimientos a la basura en cuanto termina un personaje, sino que va aprendiendo de cada uno y va acumulando toda la experiencia de lo que le aportan los anteriores. Así que, por obligación, esta afirmación tiene que ser verdad.

Aún así, sí que me atrevería a decir que este capitán Ahab va a quedar muy vinculado a mi carrera. Será difícil hablar de mi trayectoria sin hablar de este personaje”.

G.Y.: Como decíamos, acaba de cumplir nada menos que 50 años de profesión, ¿cómo empezó en todo esto? ¿Se imaginó en algún momento desarrollar el carrerón que ha tenido?
J.M.P.: -“Yo nunca en mi vida tuve vocación de actor, ni pensé jamás en dedicarme a ello. Desde los 18 años, mi única vocación era la del periodismo, y especialmente la radio. Pero llegó el servicio militar, que entonces era obligatorio, y me trajeron a Madrid. Con un año y medio por delante, y queriendo aprovechar el tiempo que tenía libre, me matriculé en la Escuela de Arte Dramático. Pero no para ser actor, ¡ni mucho menos!, sino porque había muchas asignaturas sobre colocación de la voz y pronunciación que consideré que me servirían para mi trabajo en la radio. Con gran sorpresa por mi parte, descubrí que compañeros y profesores destacaban con especial atención mis cualidades interpretativas. Y así hasta que, poco antes de terminar los estudios, un director de la compañía más importante de Madrid me ofreció una oferta para debutar en el teatro… y hasta hoy”.

El capitán Ahab es el personaje que se le olvidó escribir a Shakespeare.

G.Y.: -¿Qué es lo mejor que le ha dado su carrera como actor?
J.M.P.: -“Soy incapaz de disociar mi trabajo y vida personal. Si yo soy el que soy ahora es gracias a mi carrera. O sea mi vida es mi oficio, mi vocación y mi trabajo. En estos 50 años nunca he tenido la sensación de ir a trabajar, sino de hacer algo que forma parte de mi vida”.

G.Y.: -¿Qué balance harías entonces de tu vida y tu carrera?
J.M.P: -“Puedo estar más o menos satisfecho, pero lo que es indudable es que todo lo que soy se lo debo a la persona que he construido a través de mi oficio. Todos los personajes que yo he interpretado han formado mi carácter de alguna manera, sobre todo porque he tenido la suerte de trabajar con grandes personajes y grandes textos, que siempre me han aportado. Cada personaje se ha quedado un poco en mí.

Me considero un privilegiado de hacer siempre espectáculos que me han gustado mucho y de los que me he sentido siempre muy orgulloso. Nunca he tenido que hacer ninguna película, obra de teatro o serie de televisión que no me gustara hacer. Todo lo que he hecho es lo que yo he decidido hacer”.

Más información:

https://www.josemariapou.com/

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