Mundo Yold. Reivindicando la igualdad entre los seres humanos, sea cual sea su color de piel

Sidney Poitier: primer actor negro protagonista premiado con un Oscar

Angel Domingo
19 julio, 2020

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En estos tiempos de justas y necesarias reivindicaciones para la igualdad entre los seres humanos, al margen de su piel, sexo, religión… recordamos con nuestro crítico de cabecera la carrera en ascenso del primer actor negro que logró llevarse el más prestigioso premio de la industria del cine. Sidney Poitier rompió el molde con su talento interpretativo, su belleza, su casi 1,90 cm de estatura y… su precioso color de piel. Con Ángel Domingo, la redacción Yold le rinde homenaje y se suma al desprecio y el combate a las discriminaciones racistas de toda índole.

Contemplando las imágenes de las revueltas antirraciales en los Estados Unidos y el resto del mundo, nos puede parecer un sueño, pero en la gala celebrada en 1964 el maestro de ceremonias en los Oscar era Jack Lemmon y entre los nominados aquel año estaba Paul Newman y un joven actor afroamericano llamado Sidney Poitier por su papel en la película Los lirios del valle (Ralph Nelson, 1963).

El actor era un hombre de espectacular belleza

Entonces la realización del evento no permitía movimientos de cámara que mostraran la sorpresa de los candidatos. Toda la técnica audiovisual se limitaba a una foto fija mientras anunciaban el nombre de los nominados. Y entonces sucedió: por primera vez  el llamado “paraíso del cine” pronunció el nombre de un actor negro entre aplausos atronadores: “The winner is… Sidney Poitier”. Había costado más de tres décadas. En 1939, Hattie McDaniel había conseguido el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por su papel de criada en Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939), pero ahora, por fin, un actor negro lograba una de las principales estatuillas.

Hattie McDaniel en la famosa escena del corsé (Lo que el viento se llevó)

Ha sido un largo camino” dijo Poitier reprimiendo sus ganas de llorar cuando agradeció el premio. Lo que nadie vaticinó es que el camino iba a ser más largo todavía. Hollywood escribía muy pocos papeles protagonistas para afroamericanos y la Academia no se entusiasmaba con los papeles secundarios que interpretaban.

Conclusión: en las siguientes tres décadas se otorgaron solo otros cuatro premios a actores negros y habría que esperar al 2014, con el siglo XXI en plena adolescencia, para que la estatuilla a la Mejor Película fuera obra de un hombre también negro: el director británico Steve McQueen, que cerraba así un círculo muy poco transitado con 12 años de esclavitud, durísimo filme sobre la pesadilla del racismo humano.

Fotograma de 12 años de esclavitud

El protagonista
Rozando el metro noventa de altura, la importancia de Sidney Poitier en el cine va mucho más allá de su notable capacidad como intérprete. Su estatus estelar en los años 50 y 60 del pasado siglo rompió el tradicional estereotipo de actor negro e incidió con sus personajes en la conciencia social sobre el conflicto social en una época de cambio en valores y actitudes.

Poitier nació el 20 de febrero del año 1927 en la ciudad de Miami (Florida, Estados Unidos), pero poco después de su nacimiento se marchó con sus padres James y Evelyn a Cat Island, una isla de las Bahamas en la que ambos trabajaban produciendo tomates (precisamente Sidney nació en Miami tras un viaje de negocios de su familia). Su infancia fue bastante dura, ya que nació en un ambiente caracterizado por la pobreza y la delincuencia. Para que su hijo tuviera mejores oportunidades, sus padres le enviaron a Miami, ciudad en la que ya residía su hermano mayor Cyril (nacido en 1911), con quien se crió durante su adolescencia.

En su primera audición fue rechazado por su marcado acento caribeño, pero este rechazo, lejos de rendir al joven Sidney, le motivó para perfeccionar su dicción.

Cartel de Los lirios del valle

En la ciudad de Florida, y a los 15 años de edad, sintió por primera vez el odio de los racistas, un hecho que el joven Poitier no había conocido en su ciudad natal, lugar en el que la población era mayoritariamente negra. Para escapar de esta situación, Sidney emigró a Nueva York, ciudad mucho más cosmopolita, en donde comenzó a buscarse la vida con pequeños trabajos hasta que se alistó en el ejército para trabajar como ayudante médico en un hospital de veteranos en plena Segunda Guerra Mundial. Tras el conflicto bélico, Poitier intentó convertirse en actor.

Pretendió acceder al American Negro Theatre, pero en su primera audición fue rechazado por su marcado acento. Este rechazo, lejos de rendir al joven Sidney, le motivó para perfeccionar su dicción hasta perder el acento caribeño.

Sidney se comprometió intensamente en su formación como actor

En su segundo intento terminó siendo aceptado en el grupo teatral y, poco a poco, fue adquiriendo experiencia sobre los escenarios hasta terminar en Broadway, donde triunfó a finales de los años cuarenta con la obra Lisístrata, una adaptación con intérpretes negros del conocido texto de Aristófanes.

Consiguió que el productor Darryl F. Zanuck lo eligiese para intervenir en la película Un rayo de luz (1950), protagonizado por Richard Widmark y Linda Darnell.

 

Cartel de Adivina quien viene esta noche

Este inicio en la gran pantalla fue continuado en películas como Tierra prometida (Zoltan Korda, 1951) o Hermanos ante el peligro (Budd Boetticher) y protagonizado por Jeff Chandler.

Nuestro protagonista logró, con su talento interpretativo, que todo tipo de audiencias acudieran al cine para ver sus películas.

En el año 1955, y trabajando a las órdenes de John Ford como productor, consiguió su primer papel importante. La película se llamaba Semilla de maldad, un film dirigido por Richard Brooks que ponía de manifiesto el clima violento de un colegio público de Nueva York, Sidney era uno de los alumnos. Posteriormente pudo ser visto en Donde la ciudad termina (Martin Ritt), y en La esclava libre (Raoul Walsh, 1957).

Con Tony Curtis en Fugitivos

En 1958 alcanzó el estrellato gracias a la maravillosa Fugitivos (Stanley Kramer), en la que compartió protagonismo con Tony Curtis. Por este título consiguió su primera nominación al Premio Óscar en la categoría de Mejor Actor, aunque el ganador de la estatuilla de aquel año fue David Niven por Mesas separadas.

Explicaciones en clase (Rebelión en las aulas)

En 1967, coprotagonizó junto a Katherine Hepburn y Spencer Tracy la maravillosa Adivina quién viene esta noche, también de Stanley Kramer. Del mismo año es otro de sus grandes éxitos, Rebelión en las aulas (James Clavell), en la que interpreta al profesor que muchos hubiéramos querido tener.

Sidney en el 2011 (Photo by Pascal Le Segretain/Getty Images)

En 2002, con 74 años, obtuvo el segundo Oscar, en esta ocasión Oscar Honorífico. Nuestro protagonista logró, con su talento interpretativo, que todo tipo de audiencias acudieran al cine para ver sus películas.

Hoy tiene 93 años y, rodeado de su familia, es Embajador Vitalicio de Bahamas en Japón.

Ángel Domingo Pérez

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