Mundo Yold. Recordando las fantásticas aventuras de Trueno, el héroe defensor de los derechos humanos

El Capitán Trueno, un guerrero universal

 

 

 

 

Inés Almendros
11 mayo, 2020

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El 14 de mayo de 1956, hace ahora la friolera de 64 años, se publicaba la primera historia de El Capitán Trueno. Un personaje creado por Víctor Mora, que en poco tiempo se convertiría en la más exitosa saga del cómic (en esos años llamado tebeo) español. Pese a la rígida censura de la época, Mora supo convertir a su héroe en un defensor de los derechos universales; el autor era un idealista político, que desde niño sufrió la guerra y la persecución.

El guapísimo Capitán Trueno era alto, moreno, fuerte y con un rostro que recordaba a Rock Hudson o Cary Grant. Acompañado de sus inseparables Crispín y Goliath, y por supuesto de su amada, la rubísima Sigrid, reina de Thule, Trueno recorre las tierras y mares del siglo XII luchando infatigable para hacer el bien y combatir el mal, en pos de la justicia y la libertad.

Víctor Mora con un display de Trueno en una exposición 

Las historias del Capitán Trueno vieron la luz por primera vez el 14 de mayo de 1956, en un cuadernillo monográfico, con el título A sangre y fuego. Su creador y guionista fue el ya mítico Víctor Mora y durante los primeros años, los dibujos corrieron a cargo de otro grande del cómic, Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós. El éxito del cómic fue tan rápido como monumental, hasta el punto de que en los años sesenta, se vendían unos 350.000 ejemplares por semana, lo que entonces eran cifras de récord. Con los años, las historias de Trueno triunfaron también en muchos países de Europa e Hispanoamérica.

Escena de la película El Capitán Trueno y el Santo Grial

Víctor Mora consideró al Capitán Trueno como “un defensor de los derechos humanos”.

El éxito editorial obligó a los autores a multiplicar el trabajo, de forma que la editorial encargó a otros guionistas y dibujantes que colaboraran para sacar más ediciones del Capitán Trueno. Pero al final, Víctor Mora se ocupó de la gran mayoría de los guiones, hasta los últimos años (en la actualidad continúan saliendo nuevas ediciones). Por su parte, Ambrós acabó dejando el personaje en los años sesenta, y las historietas han sido dibujadas por otros muchos autores a lo largo de los años.

Portada de uno de los tebeos al módico precio de 1,25 pesetas

Un luchador por los derechos humanos
El Capitán Trueno nació en la España de la postguerra y en plena dictadura franquista, lo que implicaba que todos los cómics y publicaciones tenían que pasar una férrea censura que, entre otras cosas, eliminaba cualquier referencia a conceptos como la democracia y la libertad. Sin embargo, Víctor Mora supo imprimir estos conceptos en sus personajes e historias, saltándose el rígido control de los censores. Él siempre consideró al Capitán Trueno como “un defensor de los derechos humanos”, un concepto que en aquel momento no estaba del todo bien visto. Por ejemplo, Trueno no era un racista consumado en permanente lucha “contra los moros, como eran los “héroes” de la época del tipo El guerrero del antifaz. La ley en Thule (donde gobernaba Sigrid) procedía de un Consejo de Ancianos que, según declaró el propio Víctor, “era lo más parecido a una república”.

Y, de hecho, la guapísima Sigrid era una mujer totalmente empoderada de su época, monarca de su propio reino, que gobernaba con sabiduría, fuerza y justicia. De todas formas, de vez en cuando la censura de la época obligaba a poner cierto orden en este utópico universo. Por ejemplo, Sigrid y el Capitán nunca pasaban demasiado tiempo juntos, para evitar que el público pensara que vivían juntos… ¡sin estar casados!

Sigrid era una mujer empoderada, monarca de su propio reino, que gobernaba con sabiduría, fuerza y justicia.

Sigrid era una mujer totalmente empoderada de su época, monarca de su propio reino, que gobernaba con sabiduría, fuerza y justicia

Una vida luchando
No en vano, la propia vida personal de Víctor Mora fue la de alguien que desde pequeño sufrió en carne la guerra y la persecución, y que siempre estaría comprometido con los valores políticos de libertad.

Pese al éxito de su trabajo, la joven pareja tuvo que emigrar a Francia de nuevo, en 1963, por sus ideas y no regresarían hasta el final de la dictadura de Franco.

Víctor Mora nació en 1931. Su padre fue un relojero republicano, que había trabajado en la Generalitat de Cataluña y que tuvo que exiliarse con su familia al final de la Guerra Civil; incluso vivieron como refugiados en un campo de concentración, antes de instalarse en Limoges, Francia. Fruto de las penurias vividas, finalmente el padre falleció cuando Víctor era todavía un chiquillo, su madre retornó a Barcelona, y sacó adelante al pequeño poniendo un puesto en el Mercado de la Boquería.

El creador mostrando la edición especial por el 50 aniversario del cómic

Víctor Mora no fue a la escuela: autodidacta y lector empedernido, desarrolló su disposición natural para escribir a fuerza de leer, y al mismo tiempo ejercía todo tipo de oficios para ayudar a la madre. Como él dijo en una ocasión “tuve la inmensa fortuna de que lo que yo escribía resultaba atractivamente legible para muchas personas que, además, querían saber cómo continuaba”.

El éxito de El Capitán Trueno llevó a su autor a seguir creando personajes como Jabato y El Corsario de Hierro.

Su facilidad para crear historias le condujo finalmente a la Editorial Bruguera, para plantear la creación del Capitán Trueno, cuyas historias se convertirían en el mayor éxito de la empresa. En Bruguera también conoció a su esposa, Armonía Rodríguez. Pese al éxito de su trabajo, la joven pareja tuvo que emigrar a Francia de nuevo, en 1963, por sus ideas comunistas, y no regresarían hasta el final de la dictadura de Franco.

Crispín y Goliath, fieles compañeros del capitán

El éxito de El Capitán Trueno llevó a su autor a seguir creando personajes como Jabato y El Corsario de Hierro, entre otros, que igualmente fueron auténticos ídolos para los niños Yold.

Además de su trabajo en el mundo de los cómics, Mora también fue el autor de novelas y otros textos, y obtuvo importantes reconocimientos, como la Cruz de Sant Jordi, el Gran Premio del Salón del Cómic o el nombramiento como Caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia.

La influencia del Capitán Trueno sobre la generación Yold ha sido tan brutal, que forma parte de nuestros recuerdos e identidad. Hasta el grupo Asfalto le dedicó una canción igualmente memorable, que todos recordamos: ”Hey Capitán Trueno, haz que gane el bueno…”.

Hoy, las historias de Trueno, Goliath y Crispín siguen teniendo miles de lectores, seguidores y fans; existen foros, asociaciones, webs especializadas, con continuas compraventas o intercambios de ejemplares. Y es que el héroe humanitario soñado por Víctor Mora es ya universal.

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