¡Al cielo patos!

 

Angel Domingo
24 enero, 2020

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Ángel Domingo, nuestro crítico de cine, nos habla de uno de los próximos estrenos, Volando juntos, que narra el emocionante viaje de un padre y un hijo, guías de una bandada de polluelos de gansos en peligro de extinción. La película regala al espectador una visión privilegiada de los cielos de Europa a vista de pájaro: un canto a la naturaleza y la aventura.

Nicolas Vanier (5 de mayo de 1962, Dakar, Senegal) es, ante todo, aventurero y escritor; además, también rueda películas; y todas ellas coinciden en mostrar un deseo educativo para jóvenes con problemas de conducta, como demostró sobradamente en su filme La escuela de la vida (Nicolas Vanier, 2017). En esta película, el protagonista es un niño criado en el orfanato de un barrio obrero de la capital francesa que es adoptado por Celestine, la criada de un conde y esposa de un guardabosques; de esta manera, el chico, acostumbrado a vivir en la gran ciudad, tendrá que adaptarse a un mundo misterioso alejado de la capital.

El pasado verano presentó uno de los filmes con más éxito en la taquilla francesa: Volando juntos (Nicolas Vanier, 2019), emotiva historia basada en un hecho real, que relata la emocionante aventura protagonizada por un padre científico, seguidor de las teorías de Konrad Lorenz, fundador de la etología, y su hijo. Ambos deciden salvar a una especie en peligro de extinción; con ayuda de un ultraligero, fabricado por ellos mismos, pretenden guiar a una bandada de gansos en su experiencia migratoria.

Los científicos denominan impronta o troquelado al comportamiento vincular de ciertas aves, al considerar como madre el primer objeto o ser vivo que se mueva durante los minutos posteriores a la salida del huevo. Y, como en la cinta, los primeros seres vivos que ven nada más romper el cascarón es al padre científico y su hijo adolescente, ambos se convierten, al instante, en miembros de una familia numerosa.

Esta raza de gansos es migratoria y necesita volar hasta el Círculo Polar Ártico para sobrevivir. Vuelan en bandadas, siguiendo a un líder que haya realizado el viaje anteriormente y así poder llegar con éxito a su destino. Estos indefensos gansos solo conocen a la familia humana que se ve obligada a guiar a los polluelos por los cielos de media Europa. Como explicó con gran ternura El Principito: “Eres responsable siempre de los que has domesticado”.

Gran parte del filme narra el emocionante viaje de los protagonistas, regalando al espectador una visión privilegiada de los cielos de Europa a vista de pájaro. Esta película, repleta de valores éticos, es también un filme de aventuras, con momentos de suspense y fuertes emociones.

Como curiosidad, nuestros protagonistas se disfrazan y emiten sonidos que imitan a las aves, para que los gansos no les confundan con humanos e impedir vincularse con nuestra especie que, desgraciadamente, somos sus enemigos: secamos humedales, instalamos torres de alta tensión, llenamos de asfalto el suelo y contaminamos el cielo.

La película está protagonizada por Jean-Paul Rouve, Melanie Doutey y, por encima de todos, el joven actor Louis Vazquez, quien interpreta el papel de Thomas, el adolescente que, desobedeciendo a su padre, emprende el increíble viaje para salvar a unos gansos en peligro de extinción.

Aconsejo acudir al cine para disfrutar de esta original historia, especialmente a padres, abuelos, profesores, algún que otro desalmado político y estudiantes en general.

Ángel Domingo Pérez

 

 

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