Mundo Yold. Aniversario del nacimiento de la inolvidable cantante

Billie Holiday: la dura vida de la reina del jazz

Carmen Matas
6 abril, 2020

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Hoy en Gente Yold repasamos la intensa vida de Billie Holiday, en el aniversario de su nacimiento. En su dura experiencia vital, la válvula de escape sin duda fue su portentosa voz. Murió a los 44 años, pero dejó un legado por el que muchos la siguen considerando la reina del jazz.

El 7 de abril de 1915, hace 105 años, nacía en Philadelphia una de las grandes voces del mundo: Eleanora Fagan, más conocida por su nombre artístico, Billie Holiday. Creció en Baltimore, Maryland, y su vida fue como una de esas novelas de Dickens, donde las desgracias se acumulan y la protagonista no levanta cabeza. Luchadora sin tregua, su portentosa voz, su intuición al cantar, su sensibilidad y la manera en la que conseguía transformar cada tema como si hubiese sido escrito solo para ella, la elevaron a lo más alto de la música durante la primera mitad del siglo XX.

Su estilo cantando creó escuela, seguidores y admiradores en todo el mundo

Sesenta y un años después de su muerte, Billie Holiday sigue presente en el universo del jazz con su sensibilidad descarnada como si siguiera cantando Blue Moon por los mejores bares de jazz del mundo.

Estuvo en lo más alto de la música durante la primera mitad del siglo XX.

Dura infancia
La vida de Holiday no fue en absoluto fácil y estuvo repleta de pasajes oscuros. Según relató la propia cantante en una autobiografía titulada Lady Sings the Blues, su madre tenía 13 años cuando ella nació y 15 su padre, Clarence Holiday, un guitarrista que tocó en la orquesta de Fletcher Henderson. Unos auténticos niños que asumían la paternidad como quien asume un juego. Su padre, seguramente sin saberlo, dejaba a Eleonora una importante herencia: la del nombre artístico. Billie venía de Bill, porque parecía un niño.

Billie con dos años

La pequeña Holiday creció en el Baltimore de entre guerras, en un contexto terriblemente pobre, en el que su madre adolescente trabajaba como sirvienta doméstica o como prostituta, según el día. Su padre, por su parte, tuvo que ir a la guerra y volvió, pero no a casa, sino a sus giras como músico. Como consecuencia, Billie pasaba sola mucho tiempo o con familiares que no siempre fueron un buen ejemplo para ella. Se crió con su bisabuela, que había sido esclava y había dado 16 hijos mulatos a su amo blanco. Fue su verdadera madre y la única realmente cuidó de Billie.

A los 10 años un hombre la violó y un jurado racista la consideraría culpable a ella.

La joven Billie en sus inicios en la música

A los 10 años se enfrentó a un duro episodio: un hombre la violó y un jurado racista la consideró culpable, condenando a tan solo tres meses de prisión a su agresor. A ella la encerraron en un reformatorio por denunciarlo. Cuando la soltaron, trabajó en Baltimore de criada para los blancos. A pesar de la dureza de sus circunstancias, Eleonora lograba olvidarlo todo gracias a una antigua gramola de la que emergía la prodigiosa música de Louis Armstrong y Bessie Smith. Ellos serían su salvación. La joven aspirante canturreaba y bailaba mientras hacía camas y limpiaba retretes.

La cantante empezó a llenar los clubes de jazz del país

Ascenso a la meca del jazz
La sordidez que la rodeaba pronto provocó que empezara a prostituirse, lo que rápidamente la llevó de vuelta a la cárcel. Al salir, continuó haciéndolo, aunque por fin se decidió también a probar suerte con la música y empezó a cantar en los bares de Harlem. El cambio transcendental vino cuando Eleonora consiguió una oportunidad en Pod’s and Jerry’sEn este cabaret logró ser contratada por 18 dólares semanales que estiraba como podía, contoneándose entre las mesas y tratando de recoger algunos billetes extra con una sonrisa forzada. En ese momento sólo tenía 16 años y ya fumaba marihuana y bebía como si se fuera a acabar el mundo.

 

Pronto fue descubierta por John Hammond, un productor con el que consiguió empezar a grabar temas, recorrer escenarios y hacer giras que se prolongaron durante dos décadas. Su primer disco no pasó desapercibido: el sonido de Your Mother’s Son-in-Law influiría en cantantes como Janis Joplin o Nina Simone.

La pasión y dulzura de su voz llegaba a todo el que la escuchaba

Su primer disco no pasó desapercibido: el sonido de Your Mother’s Son-in-Law influiría en cantantes como Janis Joplin o Nina Simone.

En una época en la que las vocalistas eran conocidas como “canarios” y estaban subordinadas al lucimiento colectivo de las orquestas, Billie funcionaba como una instrumentista: era toda una jazz woman. En 1935 hizo su presentación en el gran teatro Apollo -meca de la música afroamericana- e interpretó un tema en el cortometraje musical Symphony in black junto a Duke Ellington.

Con Louis Amstrong

Una joven e ilusionada Billie recorría los teatros de la ciudad actuando con diferentes bandas. Precisamente junto a una de ellas, conoció al saxo tenor Lester Young, quien se convertiría en casi un hermano para la cantante.

Grabando con el gran Lester Young

El 17 de julio de 1959, Billie Holiday fallece por cirrosis hepática en un hospital de Nueva York a los 44 años.

Pronta muerte
La década siguiente estuvo cargada de éxito para Billie: grabó cerca de 200 canciones, algunas de ellas piezas magistrales del jazz como Our love is diferent, I Love My Man o Fine and Mellow junto, precisamente, a Lester Young, dos años antes de su trágica muerte.

 

Lamentablemente, al mismo tiempo que maduraba como cantante, Eleonora se enganchaba más y más a los estupefacientes. Tras el alcohol y la marihuana, vinieron también los psicotrópicos. Finalmente, el 17 de julio de 1959, Billie Holiday fallece por cirrosis hepática en un hospital de Nueva York a los 44 años. En ese momento, la cantante estaba bajo custodia policial por posesión de narcóticos.

En plena intensidad de actuación

Todo lo que tenía eran 70 centavos de dólar en el banco. Arruinada, enferma y sola, así terminó sus días una de las mejores voces del jazz que han existido en la historia. La sombra de su voz, de su sentido del ritmo, de su emoción inigualable todavía permanecen en la memoria universal de varias generaciones. Tres mil personas siguieron su ataúd. Y otros muchos siguen asegurando que nadie ha cantado como ella. Ella misma reconocía que nadie como ella cantaba al hambre ni al amor”.

¿Qué te parece la dura vida de Billie Holiday? ¿Cuál es tu tema favorito de esta artista? No olvides trasmitirnos todas tus impresiones a través de los comentarios. Y si te ha gustado este reportaje, nos haría muy felices que lo compartas a través de las redes sociales. ¡Muchas gracias!

Más información:

https://billieholiday.com/

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