@buelos 2.0

 

 

 

Angel Domingo
19 febrero, 2020

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Ya está disponible en DVD una divertida comedia, con un claro propósito de denuncia social: Abuelos. Ángel Domingo, con su característica claridad y poder de persuasión, nos comenta sus detalles y nos anima a verla. Seamos abuelas o abuelos o nada de eso, a la Gente Yold, indudablemente, los temas de los que trata el filme nos tocan muy directamente.

El sistema laboral que soporta nuestra sociedad es discriminatorio y, por tanto, injusto con ciudadanos pertenecientes a la franja de edad 50/65 años; si no eres rentable estás fuera de juego.

Durante siglos, las personas de más edad eran respetadas y, más importante todavía, escuchadas. Todos hemos mencionado alguna vez la frase: Más sabe el diablo por viejo que por diablo. O, lo que es lo mismo, la experiencia brinda más conocimiento y sabiduría que la astucia o la inteligencia inherente a la persona. Este popular dicho es utilizado para llamar la atención de los jóvenes cuando se les quiere dar un consejo relativo a una experiencia ya conseguida.

El filme que nos ocupa, ópera prima del extremeño Santiago Requejo (Plasencia, 1985), tiene como protagonista a Carlos Iglesias, actor que no ha necesitado pasar por maquillaje para interpretar a un miembro de la tercera edad: Carlos cuenta con 64 años muy bien conservados.

Hace poco nos sorprendió con su magnífica Un franco, 14 pesetas (Carlos Iglesias, 2006), cinta en la que aparece como director, guionista y actor principal. Sin embargo, en esta ocasión, es Requejo, colaborador habitual de Carlos, el encargado de ocupar la silla de director.

Junto a Iglesias comparten elenco Roberto Álvarez y Ramón Barea, dos veteranos intérpretes que soportan todo el peso narrativo de la trama.

Una pregunta cae por su propio peso al comienzo del filme: ¿Qué puede emprender alguien a quien la sociedad relega al cuidado de sus nietos? La respuesta es evidente, y con ayuda de Arturo, interpretado brillantemente por un juguetón Roberto Álvarez,  exitoso escritor de novelas románticas y de Desiderio (Ramón Barea),  jubilado con ganas de ser abuelo, se embarcarán en el ambicioso proyecto de intentar montar una guardería. Para desarrollarlo, los tres amigos se adentrarán en un coworking repleto de jóvenes, donde tendrán que sacar al emprendedor que llevan dentro.

Dejando a un lado su final, que juega con el siempre útil “efecto Capra” que, explico para el que no lo sepa, es el recurso que utilizaba el director Frank Capra (Italia, 1897), cuando el protagonista es ayudado, de manera inesperada por otro personaje o ente, como el ángel que salva a James Stewart en sus momentos más difíciles en la preciosa cinta Qué bello es vivir (Frank Capra, 1946). Esta comparación resulta muy acertada, porque, al igual que el protagonista interpretado por Stewart, nuestros personajes merecen tener un final épico. Y, para demostrar que nuestros abuelos se han adaptado a la perfección a los tecnológicos tiempos que corren, Requejo concluye su película con el término “@buelos”, en el que se ha sustituido la letra “a” por una arroba, que remite al universo digital de nuestros valientes emprendedores.

Si vas al cine para ver esta película te encontrarás una comedia, bien contada para ser una ópera prima. Pero, te aviso, saldrás con una sensación incómoda al ver en la pantalla un problema de injusticia social por desgracia bastante frecuente, pero no por ello asumible.

El cine, además de entretener, debería denunciar injusticias. Y esta película lo hace.

Ángel Domingo Pérez

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