Yoldilandia. Dating: la versión moderna de las agencias matrimoniales
Chateando, que es gerundio (I)

Qué lejos han quedado aquellos tiempos en los que, acodados en la barra de una discoteca, decíamos aquello de: ¿estudias o trabajas? Ahora las cosas han cambiado: Internet nos ahorra mucho tiempo, energías y hasta dinero en las fases previas a una cita. Para aquellos yoldies que están en fase de buscar a alguien especial e incluso, redescubrir el amor, iniciamos una serie de cursos imprescindibles para ligar en la red.
Para los que no hemos sido Richard Gere o Kim Basinger, ligar nunca ha sido una tarea fácil. Identificar la “pieza”, acercarse y romper a hablar eran tres fases diferenciadas en las que la probabilidad de fracaso estaba siempre presente. Un factor fundamental era la necesidad de contactar en un tiempo express: o te acercabas, o la posibilidad de que ese chico o chica desapareciera de la sala y no lo volvieras a ver nunca más era casi una certeza.
Sin embargo, con la explosión de las redes sociales (y posteriormente los portales de dating), esta presión temporal ha desaparecido. De la estrategia a corto plazo hemos pasado a una a medio, e incluso largo plazo. Si nos interesa alguien, podemos ir “madurando” el contacto semanas e incluso meses. Y lo que es más interesante: sentados en casa, en zapatillas, sin depilar y hasta con los rulos puestos.
Vamos, que si lo que uno quiere es conocer gente, ahora ya no hay excusas: cualquiera puede hacer nuevos amigos a través de las páginas de dating y, desde luego, son muchas las personas que lo intentan, y también que lo consiguen. Poder ligar a los 50 años desde nuestra casa (al menos para el primer contacto), con gente cuyo perfil nos interese, y sin tener que “hacer barra”, seguramente es para muchos de nosotros un sueño hecho realidad. Un extraordinario adelanto que jamás hubiéramos imaginado en nuestra juventud, y que facilita muchísimo la cosa a quienes siguen solteros o, por el motivo que sea, desean establecer nuevas relaciones.
Con Facebook empezó todo
Cuando en 2004 se crea Facebook en Estados Unidos, nadie imaginaba la revolución que iba a suponer en el campo de las relaciones sociales. Para cualquier usuario (para ti o para mi) el poder contactar con amigos de tu “vida real”, aunque vivieran fuera, era estupendo. Pero… ¡¡¡empezamos a descubrir a los contactos de nuestros amigos!!! Y por cierto, había personas muy atractivas.
De ahí a empezar a solicitar amistad solo había un paso. ¿A cuántas personas que no conocías de nada solicitaste se unieran a tu círculo de amistades? ¿Y qué criterios elegías? Cierto que en bastantes casos podías solicitar amistad en base a los comentarios leídos de esa persona, o incluso a que pudiera ser un chico/a con cierto nivel de reconocimiento público (escritores, periodistas, actores…). Pero, seamos sinceros: uno de los elementos fundamentales era que, físicamente, esa persona te atraía. Y gracias al “estado”, sabías que estaba soltero/a. Un filón, vamos…
Así que empezaron a multiplicarse las solicitudes de amistad de forma exponencial. Junto a ello, muchos de nuestros contactos empezaron a cambiar su estado: de soltero a ”tiene una relación con…”. Seguro que has conocido casos así en tu experiencia en Facebook. De esta forma descubrimos, aún sin saberlo, lo que en la actualidad es un negocio al alza: el dating.
Pero en los últimos años el usuario de redes sociales ha modificado su comportamiento, fundamentalmente en lo relativo a su privacidad. Si antes publicábamos nuestra situación sentimental y profesional sin ningún reparo, ahora nos hemos dado cuenta de la importancia de mantener una reserva con lo que volcamos en la red sobre nuestra vida. Ya no queremos que cualquiera conozca nuestro estado sentimental o profesional. Incluso empiezan a desaparecer fotografías “reales” siendo sustituidas por fotos artísticas, de personajes de cómic, etc. Y la proporción de usuarios de Facebook que tiene su muro “abierto” a todo el mundo se reduce de forma constante, reservando cada vez más nuestro perfil a amigos de confianza. Por ello, recurrir a las ventajas de privacidad y especialización que te ofrecen las páginas de dating, es una solución ideal.
Dating: Un negocio que mueve millones
Cuando Facebook empezó a demostrar que a la gente le gustaba establecer contacto por internet, algunos se dieron cuenta de que aquello ofrecía múltiples posibilidades: conocer gente e incluso pareja a través la red; algo que, además, parecía más fácil y atractivo que recurrir a una agencia matrimonial tradicional. El resultado prometía, pues la comunidad de singles es, además, cada vez mayor en todo el mundo. En España, por ejemplo, hay siete millones de personas solteras.
“Poder ligar a los 50-60 y desde nuestra casa es para muchos un sueño hecho realidad”.
Desde su nacimiento, el negocio del dating ha movido en 2015 la nada despreciable cifra de 2.500 millones de dólares y crece a un ritmo del 4,7% anual, según datos de consultoras especializadas como Ibis y Market Data. Incluso hay ya reuniones anuales en donde las empresas del sector debaten de manera global las tendencias en este negocio. De hecho, la próxima edición del Online Dating Summit (nombre del citado evento) tendrá lugar en Praga, del 20 al 23 del mes de septiembre.
¿Y quiénes son? Seguro que conoces muchas, porque desde hace ya varios años realizan campañas de publicidad fuera de la red: Edarling, Meetic, Ashley Madison, Badoo, Fuego de Vida, C-Date, Victoria Milan… También hay versiones “españolizadas” como adoptauntío.com, o la relativamente nueva aplicación para móvil Tinder.
Todas ellas funcionan de manera parecida, si bien se dirigen a colectivos con necesidades diferentes. Cuentan con algoritmos informáticos propios que permiten cruzar gustos e intereses de distintas personas y “sugerir” contactos a sus clientes, así como diferentes modalidades de prestación del servicio: versiones gratuitas, periodos de prueba y versiones de pago. Al mismo tiempo, segmentan su actuación en función de los intereses de sus potenciales clientes: algunas ofrecen búsquedas para conocer gente con vistas a relaciones más o menos estables, otras te ofrecen posibles contactos “de una noche” y otras, directamente, te plantean posibles aventuras para personas casadas de forma discreta.
En www.genteyold.com, consideramos que las páginas de dating ofrecen una excelente ayuda para para todos aquellos que busquen amigos, parejas, encuentros… (o lo que cada uno quiera buscar). Por eso, seguiremos profundizando en las diferentes páginas que existen, los servicios que ofrecen, la distribución porcentual entre hombres y mujeres y, por supuesto, las posibilidades reales de mantener contactos concretos. Esperamos que te sirvan de utilidad.
PD. – Y tú… ¿te has suscrito a alguna página de dating? ¿Qué te ha parecido? ¿Las consideras positivas? ¿Conoces alguna relación consolidada a través de esas páginas? ¡Gracias por darnos tu visión de este asunto en nuestro OPINÓMETRO!
Redacción Yold


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