Bienestar Yold. Medicina preventiva
Un chequeo perfecto para mujeres yold de mediana edad

Las mujeres yold de nuestra época hemos tenido la suerte de nacer en plena era de la prevención médica; del “más vale prevenir que curar”. Y es que, aunque nunca hay que obsesionarse con enfermedades, lo cierto es que un chequeo a tiempo puede evitar complicaciones. Repasamos las principales revisiones de un chequeo perfecto para la mujer de mediana edad.
En nuestros días, uno de los aspectos que más se valora de la medicina es su capacidad de prevención, de prevenir enfermedades y males, para no tener que curar y evitar medicalizar nuestras vidas. Por eso los chequeos específicos, que atienden a temas concretos de cada edad, son muy aconsejables. Nunca hay que obsesionarse con posibles males y enfermedades, porque desde luego, una actitud hipocondríaca no ayuda; pero sí es cierto que conviene tomar en cuenta los diagnósticos precoces, los antecedentes familiares y los factores de riesgo de cada persona.
Además, a partir de los cuarenta años entramos en la fase de la madurez: ya no somos jóvenes, pero aún nos queda muchísimo para ser ancianos. Estamos justamente en la edad perfecta para adoptar hábitos de prevención y adquirir nuevas rutinas que nos ayudarán a vivir más saludables y mejor durante mucho más tiempo.
“A partir de los cuarenta, estamos justamente en la edad perfecta para adoptar hábitos de prevención”.
Aunque, afortunadamente, en España tenemos una excelente medicina pública en general, cuando se entra en la mediana edad también entramos en un excelente momento para hacer un seguro médico, que facilite la opción de realizar más exámenes y chequeos para supervisar nuestro estado.

También, por supuesto, es el momento de comenzar rutinas de dietas y deportes que muy posiblemente hasta ahora habíamos evitado. Aunque cada cuerpo es un mundo, este es un muy buen momento para buscar ejercicios adaptado a nuestras condiciones y edad. Acudir al gimnasio, caminar, nadar, hacer pilates, senderismo, yoga… Cualquiera de estas u otras rutinas deben ser a partir de ahora una costumbre en nuestra vida. Nada como el deporte, asociado a una buena dieta, nos ayudará a prolongar nuestra vida en las mejores condiciones.

“Este es un muy buen momento para buscar ejercicios adaptados a nuestras condiciones y edad”.
Pero, teniendo en cuenta que nuestro cuerpo comienza a envejecer, realizar un chequeo básico para conocer nuestras principales debilidades, también será una ayuda excelente a la hora de saber qué partes de nuestro cuerpo y qué aspectos de nuestra salud necesitarán más cuidado por nuestra parte.
“Las mamografías y ecografías a partir de los cuarenta deben ser regulares, porque conforme la edad de la mujer es mayor, también crece el riesgo de cáncer de mama”.
Por eso, nuestra recomendación es que acudas a tu médico de familia, o a tu seguro privado, para comentarle tu intención de realizarte un chequeo básico para nuestra edad y estudiar las posibilidades de realizar distintas pruebas.

Estos son los principales aspectos que las mujeres debemos revisar especialmente, a partir de los cuarenta-cincuenta años:
- Las revisiones ginecológicas tienen que seguir siendo una rutina, con citologías cada dos o tres años. A partir de los cincuenta y tantos, las pérdidas de orina pueden ser más comunes de lo que crees, pero no olvides que pueden ser tratadas, así que háblalo con el especialista.
- Las mamografías y ecografías serán la prueba perfecta para detectar a tiempo un cáncer de mama. A partir de los cuarenta años deben ser, siempre regulares, porque conforme la edad de la mujer es mayor, también crece el riesgo de padecer la enfermedad.
- Riesgos cardiovasculares. A finales de los cuarenta, habitualmente, se inicia el proceso de la menopausia y debido a la bajada de estrógenos, comenzamos a igualarnos con los hombres respecto a la tasa de riesgo de ataques al corazón. Un electrocardiograma será el primer paso para detectar alguna anomalía, pero el doctor te indicará si también es necesario hacer una prueba de esfuerzo ergométrica.
- La osteoporosis. El riesgo de descalcificación es importante para todas nosotras a partir de los cincuenta, por lo que una densiometría nos indicará cuál es el nivel de riesgo de fracturas óseas, porque mide la densidad de calcio de los huesos.

- Por supuesto las analíticas son fundamentales y deben ser exhaustivas, añadiendo una prueba de screening, como la proteína C reactiva ultrasensible, que indica si está sufriendo el endometrio, así como el control del colesterol, la glucosa y el tiroides.
- Medirte la presión arterial de forma habitual debe formar parte de tu rutina, por ejemplo en una farmacia.
- Tumores de colon. Es un factor a tener en cuenta a partir de los cincuenta y pico. Por ello, una colonoscopia o un análisis de heces, será un perfecto complemento a nuestro chequeo.
- Vista cansada. A partir de los cuarenta y pico, prepárate para llevar gafas. La presbicia ataca a la mayor parte de la población entre los 40 y 45 años. Se trata de una disminución de la capacidad de enfoque que tiene como consecuencia ver peor de cerca. En cuando tengas los primeros síntomas, prepárate para ir al óptico. Muy posiblemente, tendrás que convivir a partir de ahora con las gafas o las lentillas progresivas, aunque cada vez hay mejores posibilidades para corregir este problema con cirugía.

- Otros problemas visuales. Tras la llegada de la vista cansada con la edad, otros problemas pueden afectarnos. Los más habituales son las cataratas, consecuencia de la degeneración natural que paulatinamente se produce en los tejidos de una parte del ojo llamada cristalino, y que hace que la visión sea borrosa. El glaucoma, que es el aumento de la presión intraocular cuando se acumula fino fluido llamado humor acuoso. Y la degeneración macular, que afecta a la mácula o parte interna de la retina, y provoca desajuste en la zona central del campo visual y la pérdida de la capacidad para poder ver los detalles pequeños y finos de una imagen. Muchos de los síntomas de estos problemas pueden detectarse años antes de su total desarrollo, así es que la visita continuada a un buen especialista, nos puede ayudar a tener una mejor vista en nuestra madurez.
No te obsesiones con los médicos y los chequeos, pero tampoco te abandones. A partir de ahora ya no contamos con el poderío físico de la juventud, pero tenemos la seguridad y la concentración que nos facilita la experiencia, así es que ya sabes: comienza a cuidarte y pronto lo notarás. Si a una nueva rutina de deporte y comida sana le añades una revisión específica de vez en cuando, te garantizas una futura madurez espléndida. Conseguirla vale la pena, ¿vas a renunciar?
Más información en genteyold.com:
Redacción Yold


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