Si puedes abrazar y ayudar a alguien en Navidad, eres un privilegiad@
Coach navideño: decálogo para sacar lo mejor de estas fechas

Como todo lo demás, también las Navidades han cambiado mucho con los años. Pero ahora que somos adultos, entre regalos, compras y compromisos, estos días se acaban convirtiendo en un tobogán de emociones que a veces nos estresa hasta el infinito y más allá. Pero podemos cambiar el chip para volver a convertir nuestra Navidad en lo que siempre debió de ser: unas entrañables fiestas para disfrutar de la gente que queremos y soñar un poco más que un día normal.
Como todo lo demás, también las Navidades han cambiado mucho con los años. Desde que pegábamos las narices en los escaparates para ver la nueva Nancy o el Exin Castillos que queríamos que nos echaran los Reyes, hasta ahora, una buena parte del recorrido de nuestra vida ha pasado por delante. Y a lo largo del recorrido vinieron cosas buenas, como la Nancy o el Exin Castillos tal vez, pero también cosas malas. Sorpresas agradables y decepciones enormes. Gente que nos ha querido, y gente que nos dejó de querer. La vida se llevó a algunos de nuestros seres más queridos. Pero seguimos disfrutando de otros muchos. Y las responsabilidades: ahora ya no tenemos la nariz pegada al escaparate, sino un montón de líos que solucionar en estos días, y a veces muy pocas ganas de hacerlo. Entre fiestas, regalos, compras y compromisos, atravesamos estos días con el agobio de llegar a todos los lados, de lo mucho que vamos a gastar, y la alegría de reunirnos con gente a la que queremos. Un tobogán de emociones que a veces nos estresa hasta el infinito y más allá y que, después de un agotador mes de fiesta, acaba con nuestra paciencia y hasta con nuestra cuenta corriente. A no ser que, desde ahora mismo, cambiemos totalmente el chip y volvamos a convertir nuestra navidad en lo que siempre debió de ser: una fiesta sencilla, para reunirnos con la gente que queremos y soñar un poco más que un día normal… ¿Qué como hacerlo? Vamos a concentrarnos todos en estas nuevas formas de vivir la Navidad.

- Sobre todo, disfruta de la gente a la que quieres. En estos días te vas a reunir con mucha gente a la que quieres. Puede que tus hijos, hermanos o amigos vuelvan de algún sitio lejano. Incluso si celebras la cena con tu gente cotidiana, da igual: centra tu energía en los que quieres y disfruta de estos momentos únicos, ahora que aún los tienes, porque no siempre van a estar. Aprovecha el privilegio de estar junto a tus padres (los afortunados que aún podéis); tus hijos, tus hermanos, sobrinos o amigos. Este momento mágico existe ahora, con los años ya no estará. Ya sabemos que también verás a gente que no te gusta, pero no te concentres en ellos. Olvídate de ese cuñado que no es santo de tu devoción, mejor centra tu energía en tu querida hermana o en tu apreciado tío. Agradece que, una vez más, la vida te da la oportunidad de abrazar a quienes te dan amor, porque ese amor es el mayor tesoro que jamás tendrás.
- No intentes contentar a todo el mundo (incluyendo a ti mismo). Es imposible hacer a todo el mundo feliz. Es imposible atender a todos los compromisos. Es imposible decir a todo que sí. Así es que, a la hora de atender citas y encuentros, no te preocupes si no puedes acudir a todos. Selecciona aquellos que realmente te sean placenteros y disfrútalos. Siempre que puedas, evita aquellos compromisos que no son estrictamente necesarios y que además no te resulten del todo satisfactorios.

- Negocia con tus familiares. Sin duda muchos de los compromisos que no te apetecen, a los que nos referíamos en el punto anterior, son compromisos de tu pareja. En estas fechas hay tantos encuentros familiares de uno y otro lado, que al final son días propicios para la discusión familiar. Por ello, aprender a negociar con tu pareja, tus hijos y con los familiares en general, es fundamental. Hay que repartir los compromisos, asistencias a las cenas o regalos de forma equilibrada, sin que nadie se tenga que enfadar. El arte de saber dar, pero también saber pedir con equilibrio para todas las partes, es una de las mejores herramientas para estas fiestas. Si todos ponéis de vuestra parte, será mucho mejor.
- Evita las discusiones (especialmente las tontas). Deja que tu cuñado más odiado diga sus sandeces de siempre mientras tu suegra le mira con devoción. Total: no va cambiar nada. El que entres a saco y a cuchillo para negar la mayor delante de todos y liarla parda, no sirve más que para generar mal rollo. Las Navidades son una fantástica ocasión para reforzar nuestra paciencia y dejar que las tonterías fluyan sin hacerlas mucho caso.

- Haz pequeñas locuras. Aprovecha para hacer pequeñas o grandes locuras que en otros momentos no harías. Puedes participar en un campeonato de villancicos, regresar con tu pareja al pub al que no ibais desde la adolescencia o running vestido de Papa Noel. Puedes decorar la terraza como si fuera el mismo Corte Inglés y por supuesto, desmadrarte en la cena del trabajo. Total, la Navidad es una temporada tan loca en sí misma que es también el mejor momento para hacer estas estupideces que posiblemente no haríamos en ningún otro momento.
- Celebra a los que ya no están contigo. Sustituye la nostalgia por los que no están con nosotros, con una buena celebración. Puedes sacar el álbum de fotos y poner la del abuelo con toda la familia en la comida de Navidad. O pinchar, durante la cena, su canción favorita. No dejes que la nostalgia te impida celebrar a tus seres queridos, aunque ya no estén. Ten por seguro que se te escapará más de una lagrimita, pero las lágrimas para recordar a los que queremos no tienen nada de malo, si no son excesivas. Recordemos todo lo que nos dieron, lo que vivimos con ellos y festejemos todo lo que nos dieron: eso nadie nos lo podrá quitar. Depende de nosotros retenerlo y saberlo celebrar ¡Ánimo!

- Desenfunda las películas navideñas. Es el momento perfecto para volver a ver “Mujercitas”, “Solo en casa”, “Los Gremlins” o “¡Qué bello es vivir!”. Y que no falte “Love Actually“… Y tampoco te olvides de esas melodías frikies, ñoñas incluso, pero que en el fondo te encantan: no te reprimas, puedes cantar a voz en grito el “Tamborilero“, rememorar el “Last Christmas I gave you my hart” ochentero, y por supuesto bailar al son de la más ultra navideña canción, el “All I Want for Chrismas is you“. Recuerda que no lo podrás hacer en ningún otro momento.
- Ponte guap@ (para ti y para los demás). Las Navidades también son un momento de reencuentro con amigos, cuñados, sobrinos, etc. Enfrentarse al temido momento con un pequeño cambio de look, hacer una visita a nuestro estilista o comprarte algún minimodelito, nos puede ayudar a coger el momento con más ganas. Y recuerda: todos vamos a comer y beber más de la cuenta en estos días; aun así, intenta controlar lo que puedas: ya no tenemos veinte años y ese polvorón que te comes sin darte cuenta mientras esperas las uvas, tarda un siglo en desincrustarse luego. Con un poco de control, los excesos se llevarán mejor…

- Cuantas menos compras innecesarias, mejor. En el fondo todos sabemos que el impulso a estas fiestas lo da el enorme consumo que producen, y que al fin y al cabo sirve para fomentar la economía y todas estas cosas. Siempre que no perjudiquen demasiado la nuestra. Evitemos caer en ello: saber administrar las Navidades es otra forma de vivirlas adecuadamente. No es necesario comprar regalos a todo el mundo; no es necesario acudir a todas las citas a las que nos han llamado; no es necesario aprovechar las continuas rebajas con que nos van a tentar todos los establecimientos; no es necesario llevar el turrón más caro y la caja de vinos más exquisita para tirarse el rollo frente a la nuera, en la cena de Navidad. Recortar todos estos excesos por aquí y por allá, y recordar cual es el límite que no debemos superar, nos ayudará no solo ahora, sino a subir la cuesta de enero,con mucho más confort.
- Y finalmente, si puedes, ayuda un poquito a los demás… Esto sí te hará feliz: aprovecha que todos queremos ser mejores en estas fiestas para serlo realmente. Ese piquito que te puedes ahorrar en compras totalmente innecesarias, seguramente lo puedes donar a algunas de las millones y millones de personas que en todo el mundo están de verdad jodidas estas Navidades, tal vez porque no tengan casa, tal vez porque no pueden andar, o lo mismo porque están huyendo de la guerra… Si te miras al espejo, si miras a los que tienes a tu alrededor, descubrirás que tú eres un privilegiado, que ni tú ni los tuyos sufrís ninguna de estas situaciones. Al contrario: el único problema de la Navidad es que tienes que pasar unas fiestas con tus seres queridos. ¡Ya ves tú! Si te concentras en ello y lo piensas muy en serio, te darás cuenta de que vivir de nuevo la Navidad es lo mejor que te puede suceder. Abrazar a tu familia, querer y dejarte querer, un año más, es todo un privilegio. Y si además puedes echar una mano a alguien que no tiene ese privilegio, aún te sentirás mucho mejor. Nada te podrá hacer sentir mejor. Ya lo verás…
Gente Yold os desea a todos FELIZ NAVIDAD


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