Mundo Yold. Claves para solucionar este problema ecológico que no es del futuro; ya está aquí
Frenemos la amenaza de los plásticos

Cada año, ocho millones de toneladas de plástico llegan al mar y se calcula que en 2050 habrá más cantidad de plásticos que de peces. En todo el mundo, científicos y políticos trabajan sin descanso por buscar una alternativa. Hablamos con los expertos que nos dan las claves de este terrorífico problema que no es del futuro: ya está aquí.
A finales de enero de 2016, trece cachalotes aparecieron muertos varados en la costa alemana del Mar del Norte. Se trataba de machos bastante jóvenes, de entre 10 y 15 años de edad. Tras mucha especulación acerca de las causas de su muerte, todas las alarmas se activaron cuando se encontraron en sus estómagos cantidades ingentes de plásticos y residuos en general, como una red de pesca, un trozo del motor de coche y cubos de plástico.

Todo tipo de plásticos y basura flotando en las costas de Honduras y Guatemala
Según un estudio de la Fundación Ellen MacArthur, creadores del concepto de ‘economía circular’ por el que se pretende convertir los residuos en recursos, en 2050 habrá en el océano más toneladas de plástico que de peces.

Las botellas de plástico comiéndose el planeta
Cada año entran al mar cerca de ocho millones de toneladas de plástico. Sí, has leído bien: ocho millones de toneladas. En el pódium de países que más cantidad arrojan a nuestros océanos se encuentran China, Indonesia y Filipinas, según un estudio publicado en Science en 2015.
En 2050 habrá en el océano más toneladas de plástico que de peces.
Además, los investigadores evalúan ahora una nueva amenaza en los mares: los microplásticos. Lo que antes eran botellas, tapones o redes, son ahora microfragmentos del tamaño de granos de arroz, tremendamente difíciles de eliminar y demasiado fáciles de tragar.

Escalofriante paisaje plástico en una paradisíaca playa
Según Ángel Muñiz Piniella, experto del European Marine Board, uno de los organismos más reputados en investigación marina con sede en Bélgica, “estamos desconcertados respecto a los efectos de la amenaza de los microplásticos. Pueden ingerirlos animales pequeños o grandes e incluso los humanos. Se ha llegado a encontrar incluso en la sal marina que utilizamos para cocinar. Contienen un cóctel de contaminantes cuyo impacto es difícil de evaluar y todavía se desconoce el efecto que tendrá en las especies marinas ni en el ser humano”.

Los nuevos mares “agrícolas”
Rodeados de plástico
Estudios recientes aseguran que hoy usamos 20 veces más plástico que hace 50 años. Si lo pensamos un momento, absolutamente todo lo que hacemos en un día cuenta con la presencia de este material. Desde la botella de zumo de nuestro desayuno, a nuestro cepillo de dientes y la tarjeta de crédito con la que pagamos, pasando por la funda del teléfono con el que nos comunicamos y las teclas del ordenador con el que trabajamos. Todo.

Al fondo de los océanos va a parar gran parte de los residuos plásticos
Según Beatriz Meunier, representante de la organización PlasticsEurope, que reúne a varios fabricantes del sector a escala europea, “los plásticos son materiales muy presentes en nuestro día a día ya que gracias a su gran versatilidad y potencial han sabido, mejor que cualquier otro material por sí solo, dar respuesta a las necesidades de nuestra sociedad”.
Las bolsas de plástico pueden tardar más de 50 años en degradarse; una cuchara de plástico, hasta 300; y una colilla puede costar décadas.
Pero si atendemos a las cifras, quizá comprendamos la gravedad del asunto. Las bolsas de plástico pueden tardar más de 50 años en degradarse; una cuchara de plástico, hasta 300; y una colilla puede costar décadas.

Entre el papel y el plástico, sin duda, mejor el primero
¿Qué hacer con las cantidades ingentes de plásticos que terminan en el mar, afectando al medio ambiente, o desperdiciados en vertederos? En este aspecto, Meunier reconoce que “nuestro comportamiento es clave para evitar el abandono indiscriminado de los plásticos en el medio ambiente”. “Un consumo responsable, la correcta separación de los residuos, la especial atención para evitar el abandono indiscriminado y el comportamiento cívico de todos, son las claras soluciones para evitar que los residuos plásticos acaben en el entorno”, añade la experta.
Hoy usamos 20 veces más plástico que hace 50 años.
Para Muñiz, la solución al problema de la acumulación de plásticos en el medio ambiente se reduce a solo una clave: la limitación de su consumo. “No creo que deba prohibirse, porque es un buen material: tiene infinidad de usos, es tremendamente resistente… Nuestro problema es que lo utilizamos mal. El 40% del consumo total de esta materia es de un solo uso. Es el caso de los envases, que se utilizan y se tiran, permaneciendo como residuo durante demasiado tiempo. Es fundamental la reducción de los plásticos que acostumbramos a usar solo una vez”.

La limitación en el consumo es la primera solución a la catástrofe medioambiental
Un claro ejemplo es el caso de las bolsas de plástico. De media, un europeo consume hasta 200 bolsas de plástico cada año, y el 89% sólo las utiliza una vez.

Peces y aves pagan con su vida el abuso del consumo de plásticos
El reciclaje… ¿la solución?
Según Ángel Muñiz, es importante saber que el reciclaje puede ser una alternativa para paliar los efectos del plástico en el medio ambiente, pero nunca para solucionar totalmente el problema, ya que, para empezar, “no podemos reciclarlo hasta la saciedad, sino dos o tres veces como mucho. Por no hablar de que el plástico, cuando se recicla, pierde propiedades mecánicas”.
Un europeo consume hasta 200 bolsas de plástico cada año, y el 89% sólo las utiliza una vez.
¿Quiere esto decir que no sirve de nada todo nuestro esfuerzo por separar y reciclar? En absoluto. Según Beatriz Meunier, “son muchas las posibilidades de recuperación del valor de los residuos plásticos en la actualidad. Se pueden reciclar para transformarlos en nuevos materiales y ésta siempre ha de ser la primera opción. No obstante, en ocasiones, el reciclado no tiene sentido desde un punto de vista técnico, económico o medioambiental. En ese caso la opción es utilizarlos como fuentes alternativas de energía ya que los plásticos tienen un gran valor calorífico, similar al del gas natural”.

Escalofriante imagen de la superficie del océano Atlántico totalmente cubierta de residuos plásticos
Desde Ecoembes, la organización por excelencia en España que vela por el reciclado y la correcta gestión de los residuos, nos informan del procedimiento al que se somete a los distintos tipos de plásticos. “Los envases como botellas de agua o las bolsas de plástico se separan y se dirigen a su correspondiente reciclador, el cual se encargará de transformarlos en nueva materia prima. En el caso de las latas de conserva, se convierten en bobinas de aluminio con las que se fabricarán nuevas latas para su uso. Por último, los tetrabriks son los más difíciles de clasificar ya que hay que separar sus componentes. De ellos se obtienen también lingotes de aluminio que vuelven a ser utilizados en la industria”.

Es imprescindible que nos concienciemos de la necesidad de reciclar todos los residuos que generemos
Por su parte, Greenpeace es bastante más tajante en este sentido. Según la ONG ambientalista, aparte de reciclar y mejorar la gestión de los residuos, es necesario que “las empresas de envases piensen antes de poner sus productos en el mercado cómo se van a reciclar. La responsabilidad no se puede poner siempre en el tejado del consumidor final, también debe ponerse en quién produce y quién legisla”.

Un árbol “adornado” con restos plásticos
Vivir sin plásticos
Patricia Reina y Fernando Gómez son, tal y como se definen ellos mismos en su blog ‘Vivir sin plástico’, aprendices del minimalismo residual. En agosto de 2015 comenzaron a reducir significativamente el plástico de sus vidas hasta conseguir llegar al residuo cero, etapa en la que se encuentran actualmente.
Patricia Reina y Fernando Gómez son una pareja que han aprendido a vivir sin generar apenas residuos de plástico
-“El simple hecho de pensar eliminar el plástico de nuestra vida nos hizo darnos cuenta de hasta qué punto dependíamos de él. Estábamos rodeados y lo utilizábamos mucho más de lo que creíamos… ¡Estábamos plastificados!”, reconocen en su blog.

Residuos generados por Patricia Reina (arriba) y Fernando Gómez (abajo) durante un mes… ¡Sí se puede!
Hoy, tras dos años de experimento, el balance según ellos es “bueno”. Desde enero de 2016, han generado tan pocos residuos de plástico que cabrían acumulados en un pequeño recipiente. Con el reto superado y el hábito adquirido, ahora mismo se encuentran en la fase Zero Waste, que consiste en no generar residuos.
Patricia y Fernando son un ejemplo de que podemos concienciarnos para utilizar cada vez menos plásticos, algo que es de vital importancia para la salud del planeta, y que es ya una obligación, tanto para los individuos, como para las instituciones universales, tanto privadas como públicas. No queremos para nuestros descendientes un planeta ahogado en plástico.
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