PALABRA DE YOLD. El jardín de las palabras, por Paloma S. Molina
Fracaso

La comedia romántica independiente sobre treintañeros llamada Standby me hizo pensar en algunas de las frases que expresan los protagonistas: “No se aprende del éxito, ¡brindemos por el fracaso!” y “Se pierde cuando se deja de intentar”. En realidad, son dos dichos aplicables a cualquier momento y edad, ¿no crees?
Es verdad que la generación actual nacida en el 85 y posterior no pasa por un buen momento, ha llegado a la treintena, e incluso la ha rebasado y su futuro es bastante incierto. No encuentra un trabajo en condiciones (no hablemos ya de un trabajo que le guste o esté relacionado con los estudios). Muchos se van a otros países a trabajar pero tampoco la situación allí es la mejor, y de nuevo se frustran sus sueños. Reaccionar ante el fracaso, en realidad a cualquier edad, esa es la asignatura pendiente.
Porque no nos han enseñado a lidiar con la frustración. Desde pequeños nos hablan del éxito en la vida, siempre relacionado con el dinero, el amor y la salud, y nos inculcan unas expectativas muy difíciles de cumplir. Pero lo peor es que ni se habla de la posibilidad más que segura del fracaso, es decir, ¿qué pasa cuando las cosas no salen cómo uno espera? De eso ni se habla, claro, y por tanto cuando las cosas no salen bien, algo bastante habitual por otro lado, nos quedamos bloqueados, sin respuestas, vacíos.

Seguramente es algo cultural, porque en otros países el fracaso se ve como un paso más, inevitable y que ayuda a dar el siguiente de forma más certera. Ahora se habla mucho de resiliencia, porque hay que aprender a vivir con el fracaso y hacerlo parte de nuestras vidas y verlo como algo inevitable, que forma parte del devenir y que nos enseña también muchas cosas. Porque la vida es eso, un conjunto de vivencias, buenas y malas, experiencias que nos van llenando y vaciando, pero que dejan poso. Hay que vivir cada día de forma especial, ser consciente de lo que tenemos para disfrutarlo antes de desear algo más.
También decían en “Standby” que “se pierde cuando se deja de intentar”. La verdad es que la película es agradable, aunque deja un regustillo un tanto agridulce, pero solo porque estamos acostumbrados a que en el cine todo sale totalmente bien, y no solo un poco. Pero hay que vivir la vida, y no las películas.


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