Mundo Yold. Hace cien años que los bolcheviques acabaron con la vida del zar Nicolás II y su familia

El trágico final de los Romanov

Carmen Matas
17 julio, 2018

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El 17 de julio se cumple el centenario de uno de los sucesos más impactantes del siglo XX: el asesinato del zar Nicolás II junto a toda su familia. Las zarinas, que embelesaban al mundo con su belleza y juventud, tardaron más en morir porque llevaban los corsés llenos de joyas. Este suceso sigue hiriendo susceptibilidades en el país soviético y muchos misterios lo envuelven todavía. Te contamos todo hoy en Gente Yold.

En la madrugada del 17 de julio de 1918, el que fuera zar de Rusia, Nicolás II, la zarina Alejandra, sus cinco hijos y varios trabajadores de su personal que se habían negado a abandonarlos -un criado, la doncella de la zarina, el cocinero y el médico de Nicolás II-, fueron llevados al sótano de la Casa Ipatiev, en la que estaban recluidos y un grupo de revolucionarios bolcheviques los masacraron y los quemaron.

Los Romanov, en septiembre de 1917, en el tejado de la casa de Tobolsk en la que vivieron hasta su ejecución

La carnicería fue cometida en un cuarto de 6 x 5 m. del semisótano de la casa, con la excusa de un nuevo traslado de residencia. Ninguna de las once víctimas encontró raro que se hubiera picado el estuco de una de las paredes.

El zar con sus hijas durante su cautiverio

Ninguno sospechó que esta era una medida para evitar que las balas, que segundos después acabarían con sus vidas, rebotasen e hiriesen a los verdugos.

El grupo encargado de acabar con la familia Romanov estaba compuesto por 12 hombres.

El grupo encargado de acabar con la familia Romanov estaba compuesto por 12 hombres, siete de ellos ex soldados húngaros. A cada uno se le asignó de antemano una víctima, sin embargo, dos se negaron a disparar contra mujeres. Estuvieron también presentes los comisarios políticos de confianza de Lenin: Yurosvski —que pidió ser el ejecutor del zar—, Goloshchokin y su asistente, Piotr Ermakov.

La familia imperial fue prisionera durante varios meses antes de su ejecución

La escena debió ser cuanto menos grotesca. El zar fue el primero en morir, tras un certero disparo en la cabeza del revólver de Yurosvski, que también se encargó de matar a la zarina —de un tiro en la boca—. En segundos, los ex soldados realizaron una descarga cerrada sobre el resto de la familia. Las hijas, que llevaban corsés apretados en los que escondían joyas, no murieron de inmediato y fueron rematadas a golpe de bayoneta.

Un misterio durante años
Los cadáveres fueron transportados en camiones a una mina abandonada, donde fueron incinerados y quemados con ácido. El registro escrito de la decisión del magnicidio siempre se ha mantenido oculto y algunos historiadores dudan de que exista como tal. En cambio, sí hay pruebas escritas de que Lenin odiaba a los Romanov, a quienes consideraba como “suciedad monárquica, una deshonra de 300 años”. De Nicolás II escribió que era “el enemigo más malvado del pueblo ruso, un verdugo sangriento, un gendarme asiático y un ladrón coronado”.

Desayuno imperial en los buenos tiempos

Así, estos asesinatos quedaron en el olvido y el misterio más absoluto hasta 1979, cuando dos historiadores localizaron la fosa, aunque la noticia fue totalmente silenciada. En 1981, la Iglesia Ortodoxa Rusa en el exilio canonizó a todos los integrantes de la familia Romanov y en 1991, tras el derrumbe de la U.R.S.S., se confirmaron las identidades de todos cadáveres y todos fueron sepultados en un mismo nicho en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo. En 2008, el Tribunal Supremo de Justicia de la Federación Rusa actuó desde la esfera civil con idéntica tolerancia irreflexiva: rehabilitó al zar y su familia, considerando que todos ellos fueron “víctimas de la represión política bolchevique”.

En 2008 se reconoció oficialmente que toda la familia fue víctima de la represión política bolchevique.

Impostoras de Anastasia
Mucho se ha hablado sobre la duquesa Anastasia, hija pequeña de Nicolás II. ¿O quién no ha visto la famosa película de dibujos animados? Toda una leyenda se construyó en torno a la figura de la hija del zar, ya que, durante años, multitud de investigadores han defendido que Anastasia sobrevivió al ataque. Estas teorías que se vieron además reforzadas cuando, al ser hallados los restos de los Romanov, el esqueleto que debía pertenecer a la duquesa medía 171 centímetros, en lugar de los 158 que correspondían a su estatura.

Anastasia años antes de ser asesinada

La escasez de información sobre el fin de la familia real provocó la aparición de una ola de Anastasias. La primera de ellas apareció en 1920 en Berlín. Se trataba de Anna Anderson que, tras intentar quitarse la vida saltando del puente Bendler y ser posteriormente internada en el Hospital Psiquiátrico Elisabeth de Lützowstrasse, comenzó a afirmar ser la gran duquesa Anastasia. La mujer declaró que sobrevivió el ataque bolchevique y fue escondida por un soldado, con el que posteriormente se casó.

Olga, Tatiana, María y Anastasia

Lo más increíble es que esta supuesta Anastasia fue reconocida por algunos parientes y por la viuda del doctor del zar, que también fue asesinado por los bolcheviques. Tras 42 años de discusiones y disputas, Anna Anderson finalmente falleció en EE.UU. sin ser en ningún momento reconocida oficialmente. Y es que nunca pudo aportar suficientes pruebas para demostrar que era ella la gran duquesa.

La escasez de información sobre el fin de la familia real provocó la aparición de una ola de supuestas Anastasias.

La segunda falsa Anastasia fue la búlgara Eleonora Krueger, pero en esta ocasión no fue ella la que se encargó de afirmar tal cosa. Tras la muerte de Eleonora en 1954, fue el historiador búlgaro Blagói Emmanuílov el que comenzó a alimentar los rumores sobre su supuesta verdadera identidad.

Las cuatro duquesas afeitadas tras un brote de sarampión

Asimismo, Piotr Zamiátkin, presunto miembro de la guardia de la familia imperial, declaró que él mismo llevó a Anastasia y a su hermano Alexei a su pueblo natal, cerca de Odesa, siguiendo las órdenes del propio zar Nicolás. Según el hombre, los hijos del zar habían vivido bajo nombres falsos en un pueblo cerca de la ciudad búlgara de Kazanlak.

En 2007, los restos de los dos niños Romanov – Anastasia y Alexei- fueron localizados e identificados por pruebas de ADN y terminaba así todo el misterio.

En 1993, Natalia Bilijodze, de Georgia, declaró ser la gran duquesa. La tercera impostora de Anastasia Romanov murió en 2000, a la edad de 101 años. Antes de morir escribió un libro de memorias dedicado a la vida en la casa imperial, titulado “Yo, Anastasia Romanov”.

En total hubo al menos 30 impostoras de Anastasia Romanov, pero finalmente, en 2007, los restos de los dos niños Romanov – Anastasia y Alexei- fueron localizados e identificados por pruebas de ADN. Terminaba así todo el misterio que envolvía a los dos pequeños.

Más información:

https://blogs.20minutos.es/trasdos/2017/03/09/ultimas-fotos-familia-zar-nicolas-ii/

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