Mundo Yold. Rememoramos las vidas de estas dos enfermeras que hicieron historia

Enfermeras que rompieron barreras

 

Inés Almendros
4 junio, 2019

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Hoy queremos compartir con todos nuestros yolds las increíbles historias de María Eliza Mahoney y Salaria Kea, dos mujeres afroamericanas que se abrieron camino como enfermeras, a pesar de todas las adversidades. La primera fue la primera enfermera negra de la historia, la segunda no dudó en trasladarse a España en plena Guerra Civil como voluntaria médica para las Brigadas Internacionales. Dos historias impresionantes, dos mujeres únicas.

Nada nos apasiona más que las historias de mujeres que se han abierto camino a lo largo de los años, en contextos en los que todo se posicionaba en contra, y en los que el papel que la sociedad esperaba de ellas era muy diferente de los objetivos que se marcaron. Saliéndose de lo establecido, rompiendo barreras, yendo a contracorriente. Cada una de sus historias ha permitido a la mujer de hoy caminar más firme.

Hoy en Gente Yold queremos contaros la historia de estas dos enfermeras afroamericanas que, a pesar de vivir en épocas diferentes, marcaron un antes y un después en la integración de las mujeres afroamericanas en el sistema educativo y de formación superior. Ellas son María Eliza Mahoney y Salaria Kea y no te puedes perder sus historias.

María Eliza Mahoney

María Eliza Mahoney: primera enfermera afroamericana de la historia
María Eliza Mahoney nació en 1845, en Boston, Massachusetts. En la Norteamérica del siglo XIX todo a lo que una mujer afroamericana podía aspirar era a ganarse la vida como empleada doméstica. Pero Mahoney se negó. Finalmente, tras toda una vida de lucha, sacrificio y trabajo, hoy es conocida como la primera enfermera afroamericana profesional y activista de los derechos civiles de la mujer.

Mahoney es hoy conocida como la primera enfermera afroamericana profesional y activista de los derechos civiles de la mujer.

Ella quería ser enfermera, así que, desde bien joven, con tan solo 18 años, trabajó en el Hospital de Nueva Inglaterra para la Mujer y el Niño, fundado por la doctora Marie Zakrzewska y la reformadora y filántropa Ednah Dow Cheney para la formación médica de las mujeres. Durante 15 años, María Eliza Mahoney se dedicó a realizar tareas diversas, entre las que se encontraban lavar la ropa de los enfermos, cocinar o asistir al personal de enfermería.

Tumba de la heroica enfermera

Por fin, en 1878, a los 33 años, María Eliza comenzó sus estudios oficiales de enfermera, dentro del primer programa de enfermería profesional del país. Fue la única mujer negra de las cuatro que se graduaron, convirtiéndose así, un año después, en la primera mujer negra oficialmente registrada como enfermera.

María Eliza denunció sin tapujos las desigualdades a las que se enfrentaban las mujeres negras para acceder a la educación.

A partir de este momento, Mahoney trabajó durante 30 años como enfermera privada, ganándose una reputación inmejorable y siendo muy requerida por pacientes de varias ciudades del país. Pero María Eliza no se contentó con desempeñar sus funciones de la mejor manera, sino que tenía energía para más. Además de ser directora del asilo para niños huérfanos negros ‘Howard’ en Long Island, también fue una de las fundadoras de la Asociación Americana de Enfermeras. En 1908 esta asociación comenzó a no aceptar más mujeres negras, por lo que Mahoney decidió fundar la Asociación Nacional de Enfermeras Graduadas de Color, luchando sin cansancio en favor de la incorporación de las mujeres afroamericanas a esta disciplina. Un año más tarde hacía historia pronunciando un discurso en la primera convención de esta asociación, en el que denunció sin tapujos las desigualdades a las que se enfrentaban las mujeres negras para acceder a la educación.

Después de más de 40 años de servicio de enfermería, Mahoney se retiró y enfocó toda su atención en la lucha por la igualdad de las mujeres, tras una vida volcada en la defensa de los derechos de las minorías. En 1920, fue una de las primeras mujeres en registrarse en Boston para ejercer su derecho a voto. Murió a los 80 años de edad tras tres años de lucha contra un cáncer de mama.

Salaria Kea

Salaria Kea O´Reilly: la enfermera que luchó contra Franco
En América despreciaron mi saber. Me dijeron: ‘El color de tu piel, más que una ayuda, es un problema’. Sin embargo, en España pude ayudar fuera el que fuera el color de mi piel”. Estas fueron las palabras que plasmó la propia Salaria en un relato, testimonio de su experiencia como enfermera para las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española.

Nacida en 1913, Salaria Kea siempre quiso ser enfermera, aunque -y a pesar del camino ya recorrido por nuestra otra protagonista, María Eliza Mahoney- no encontró pocos impedimentos para conseguirlo. Tras lograr que la admitieran en la Harlem Hospital School of Nursing de Nueva York, más tarde consiguió un empleo en esta escuela del hospital.

Salaria Kea empezó a implicarse activamente en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos.

Atendiendo a un niño herido

Pronto, Salaria Kea empezó a implicarse activamente en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos y adquirió cierta popularidad al encabezar una campaña contra la segregación racial. En 1935, la joven enfermera comenzó a militar en el Partido Comunista de los Estados Unidos y encabezó otra campaña para organizar la asistencia médica en Etiopía, tras ser invadida por Italia. Dos años después, Salaria se enroló en el Batallón Abraham Lincoln, una organización de voluntarios estadounidenses integrada por unidades de las Brigadas Internacionales que apoyaron la Segunda República Española.

Durante su trabajo en la guerra civil española, Salaria fue alcanzada por capturada y alcanzada por un bombardeo

En España, Kea prestó servicio primero en Madrid y más tarde en Cuenca y Murcia. Uno de los centros en los que desarrolló sus labores fue el Hospital Americano en Villa Paz, en la provincia de Cuenca, donde conoció a Pat O’Reilly, brigadista británico que permanecía convaleciente. El flechazo fue tal que se casaron allí mismo, en el hospital, aunque la guerra les separó. Salaria Kea fue capturada por el ejército fascista, permaneciendo recluida durante más de seis semanas y temiendo por su vida en más de una ocasión, aunque finalmente consiguió escapar. Tras ser alcanzada por un nuevo bombardeo, Salaria fue repatriada a los Estados Unidos, y logró reencontrarse con Pat, su marido, estableciéndose en Nueva York, donde Kea siguió trabajando como enfermera.

 

Grupo de Ayuda a la Democracia Española. Arriba, a la derecha, Salaria

Salaria fue capturada por el ejército fascista, permaneciendo recluida durante más de seis semanas.

John Patrick O’Reilly se mudó a los Estados Unidos en 1940. Sirvió en el Ejército de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial . En 1944, Kea también trabajó como enfermera apoyando a las fuerzas armadas. Después de la guerra, vivieron en la ciudad de Nueva York antes de mudarse a Akron. Según Emily Robins Sharpe : “Una vez de regreso en Estados Unidos, y especialmente en Akron, ella y O’Reilly experimentaron un extenso racismo en forma de amenazas personales y daños a la propiedad: según varias entrevistas, en ciertos momentos, temían irse de la casa juntos”. En 1973, aún se encontraban acosados por el fanatismo, hasta el punto de que sus propiedades fueron dañadas y recibieron amenazas. Los historiadores se han esforzado por asegurarse de que sus opiniones sobre el racismo y el fascismo no se desvíen, y puede que haya más cosas que deban descubrirse con más investigación.

Salaria Kea O’Reilly falleció en Akron, Ohio, el 18 de mayo de 1990. Vivió una vida plena, ayudando a los necesitados, ya sea en la sala del hospital o en el campo de batalla. Nunca dejó de luchar por la justicia, y esa preocupación es lo que hace que su legado sea rico.

Más información:

https://www.findagrave.com/memorial/7633551

http://www.alba-valb.org/volunteers/salaria-kea/?searchterm=salaria%20kea

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