Felicidad Carrera incorpora el masaje kobido

Cuenta la leyenda que en Japón, allá por el siglo XIV d.C., los samuráis recibían el masaje kobido al volver de las batallas para calmar el espíritu. La técnica llegó a oídos de una emperatriz nipona que descubrió que, además de relajante, también servía para mejorar y ensalzar la belleza.
La emperatriz ocultó a modo de secreto este método de belleza, pero esta exclusividad imperial se fue superando a lo largo del tiempo, aunque no fue hasta la década de los 80 del siglo pasado, cuando comenzó a extenderse por Occidente desde Estados Unidos.
Kobido significa “Antiguo Camino de la Belleza” y se trata del masaje facial oriental más antiguo. Hoy es una técnica renovada a la que también se le conoce como “lifting facial japonés”.
El masaje kobido trabaja los 16 músculos faciales superficiales a distintas intensidades mediante 47 maniobras diferentes. Sus movimientos en el cuello, rostro y cuero cabelludo producen una profunda relajación y alivio de dolores y molestias, atraen una gran cantidad de oxígeno a la piel, lo cual produce la eliminación de toxinas y de células muertas. Los nutrientes pueden entonces llegar libremente a las áreas donde se necesitan e incrementar la capacidad de regeneración celular.
Con esta técnica se estimula a nivel profundo la producción de colágeno, el resultado es un rostro fresco, relajado, tonificado y elástico. Además de los anteriores beneficios es de gran utilidad para la migraña o el dolor causado por el bruxismo. Y perfecto para aquellas personas que no quieran o puedan someterse a tratamientos de rejuvenecimiento con tecnología.
El masaje kobido no tiene contraindicaciones, pero no debe practicarse en personas que tengan la piel irritada o inflamada.
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