Mundo Yold. Hoy hacemos un repaso al valor del amor apropio y el respeto a uno mismo

He tenido que llegar a yold para aprender la importancia de cuidarme a mí misma

Inés Almendros
17 noviembre, 2018

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Nos pasamos buena parte de la vida intentando que nos quieran, gustar a una pareja o hacer felices a los demás. Y muchas veces nos olvidamos de satisfacer nuestros propios deseos. Con la experiencia de los años, acabamos descubriendo que así no somos felices; que, si no estamos bien con nosotros mismos, difícilmente podremos interactuar bien con los demás. Hay que tener la experiencia de un yold para entender la importancia de amarse y cuidarse a sí mismo.

Nacemos, vivimos y morimos como seres individuales que forman parte de una sociedad. En todas las culturas del planeta se enseña a los seres humanos a cumplir determinados roles sociales para que se integren y formen parte de la comunidad. Por ejemplo, en gran parte de las sociedades del mundo a las mujeres se nos ha educado tradicionalmente a aspirar a nuestro “papel estrella”: el de esposa y madre.

Nos han educado para intentar que nos acepten, para hacer feliz a la sociedad que nos rodea antes que para hacernos felices a nosotros mismos.

La educación tradicional de los varones solía ir encaminada a conseguir el triunfo social, ser fuerte y convertirse en padres y ciudadanos responsables.

Casi todos nosotros hemos crecido con la presión de responder a estos cánones (que afortunadamente están en pleno cambio y evolución) para encajar, agradar y responder adecuadamente a las demandas de nuestra sociedad. Por ello, nos hemos pasado la vida intentando ser buenos hijos, hermanos, padres, amigos, cónyuges, compañeros, trabajadores… y dedicando nuestro tiempo, energías y esfuerzos a satisfacer las demandas de nuestros padres, hijos, hermanos, cónyuges, compañeros, jefes, amigos, vecinos… Pero en muchos casos, en la mayor parte de los días, hemos dejado por el camino nuestros propios instintos, sueños y deseos.

Nos han educado para hacer feliz a la sociedad que nos rodea antes que para hacernos felices a nosotros mismos. Hemos sido “programados” para cumplir los deseos ajenos, antes que los nuestros propios. Y solo con el paso de los años, con la experiencia de los que ya hemos llegado a la fase yold, nos hemos dado cuenta del gran error que esto significa.

La ecuación del amor en pareja no sale si no te amas a ti mismo
Hemos pasado nuestra adolescencia, nuestra juventud y en muchos casos, nuestra madurez, buscando una pareja, intentando ser amados y amadas; conseguir ese amor perfecto que rellene nuestra vida y ponga un feliz final en nuestra foto, como sucede en las series o en las películas. Y para ello, hemos probado con varias relaciones, dejando mucho en el camino para triunfar en ellas.

Con el fin de agradar al ser amado, nos cuidamos, hacemos dieta y hasta nos adaptamos a sus gustos y costumbres, dejando las nuestras de lado. Por amor hemos sufrido y hay quien, incluso, se deja maltratar. Pero con los años, los que ya hemos atravesado uno o varios fracasos amorosos, hemos llegado a la conclusión de que, tal vez, dimos demasiado. Que apostamos muy fuerte por mantener a nuestra pareja. Que cedimos tanto que pusimos en peligro nuestra propia felicidad. Y descubrimos que la ecuación de olvidarse de uno mismo, en el amor no funciona, porque si no eres feliz contigo mismo, no podrás ser feliz en pareja. Que, si no te gustas a ti mismo, es difícil que gustes a los demás. Conclusión: sólo si te sabes amar y cuidar a ti mismo, podrás ser realmente aceptado y amado por los demás.

Conclusión: sólo si te sabes amar y cuidar a ti mismo, podrás ser realmente aceptado y amado por los demás.

Aunque, a la larga, muchos de los yold incluso hemos descubierto que el amor en pareja está sobrevalorado; que ni siquiera necesitábamos una pareja para estar felices; que lo de tener pareja es una opción totalmente individual; necesaria y válida para unos, pero prescindible para otros. Que es estupendo cuidarse, hacer dieta y maquillarse para satisfacerse a uno mismo. Pero, para llegar a estas conclusiones, muchos de nosotros hemos tenido que crecer, sumar experiencias, y llegar a ser mayores, llegar a ser gente yold

La ecuación del amor en familia no funciona si no te cuidas a ti mismo

Hay otro tipo de amor incondicional: el amor de una madre o un padre hacia sus hijos. Surgieron de nuestros cuerpos, los vimos nacer, los hemos cuidado y educado, son lo más importante para nosotros. Porque los queremos y porque somos padres responsables y comprometidos, hemos entregado nuestro tiempo y la mayor parte de nuestra energía a nuestra familia, renunciando muchas veces a nuestros deseos propios e individuales.

Hemos pasado gran parte de nuestra vida sacrificándonos para trabajar y que no falte nada en nuestro hogar; hemos renunciado a las excursiones de la montaña para ir al parque de atracciones; nos hemos acostado cientos de días agotados, terminando de preparar la ropa, las carteras escolares o ayudándoles con los deberes. Pero, pese a todo lo que hemos disfrutado con esos momentos y a lo mucho que amamos a nuestros hijos, un buen día descubrimos que nos faltaba algo propio: que nuestro cuerpo nos pedía el regreso a la montaña, salir con las amigas o ir al gym. Que, por muy grande que sea nuestra devoción familiar, no podemos renunciar del todo a nuestras propias necesidades. Porque, cuando lo hacemos, acabamos tristes, amargados e infelices.

Por muy grande que sea nuestra devoción familiar, no podemos renunciar a nuestras propias necesidades. Porque, cuando lo hacemos, acabamos tristes, amargados e infelices. Y entonces amargamos y hacemos infelices a quienes nos rodean.

Por eso, ahora que somos más mayores, que estamos en la fase yold, y que los niños ya no son tan niños, cada vez necesitamos y disfrutamos más de nuestros propios momentos: esa cervecita a solas, mientras vemos nuestra serie favorita. Esa salida con los amigos. Nuestro masaje semanal…


Y es que, en la familia, como en la pareja, nadie puede sacrificar por completo su vida y sus deseos propios para satisfacer sólo a los demás, incluso a sus propios hijos; porque si lo hacemos, acabamos amargados e infelices, y generamos un efecto dominó: si estamos amargados e infelices, amargamos y hacemos infelices a quienes nos rodean. Así es, tampoco en el amor en familia la ecuación funciona: si quieres hacer felices a los demás, si quieres pintar sonrisas en sus rostros, hay que comenzar por pintar una sonrisa en el rostro propio. Hay que aprender a ser feliz con uno mismo.

Amarse y cuidarse a sí mismo para amar y cuidar a los demás
Y es que nada funciona bien del todo si no aprendemos a amarnos y cuidarnos a nosotros mismos; porque solo cuando nos sentimos realmente bien, podemos estar a gusto con los demás.

Si no conocemos y cuidamos nuestros propios deseos y sentimientos; si no dedicamos tiempo a aquellas aficiones, tareas, hobbies, que nos hacen felices; si no nos mimamos un poco; si no trabajamos los aspectos de la vida individuales y privados que nos preocupan, no estamos preparados para funcionar correctamente. Si no aprendemos a convivir bien con nosotros mismos, en nuestra soledad, en nuestro interior, es casi imposible convivir de forma sana y feliz con la pareja, con la familia o con las personas de nuestra comunidad. Aunque, por mucho que nos digan, para aprender realmente todo ello, hay que haber pasado primero por muchas experiencias de la vida.

Si no aprendemos a convivir bien con nosotros mismos, en nuestra soledad, en nuestro interior, es casi imposible convivir de forma sana y feliz con la pareja, con la familia o con las personas de nuestra comunidad.

Los que somos yold ya lo hemos descubierto; por eso nos disponemos a conceder a nuestros propios deseos y sentimientos todo el tiempo y el espacio que se merecen y podamos dedicarles. Y es que los yold estamos en el mejor momento de la vida para querernos, cuidarnos y mimarnos a nosotros mismos como nunca lo hemos hecho antes.

Ponlo en práctica sin dudarlo. Sin duda, lo agradecerás.

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