Mundo Yold. El calificativo de “histérica” fue aplicado a innumerables mujeres por parte de “reputados” doctores en Medicina

Histeria: qué se creía sobre la considerada enfermedad de las mujeres

 

 

Carmen Matas
22 junio, 2021

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Durante casi 25 siglos se ha diagnosticado como histéricas a las mujeres con síntomas tan diversos como insomnio, irritabilidad o desmayos. El origen del vibrador se remonta al siglo XIX, cuando se creó como una posible cura para esta supuesta patología. Te contamos otras creencias sobre esta enfermedad.

Por muy desalentadora que pueda ser, la costumbre de etiquetar a las mujeres como “locas” ha estado presente a lo largo de la historia y, aunque hemos progresado bastante, en ocasiones esta tendencia sigue vivita y coleando. Su origen es muy diverso, pero hay sin duda un acontecimiento que lo sustentó sobremanera.

Actitudes consideradas pasionales o histéricas

La histeria fue el primer trastorno mental atribuido a las mujeres (y solo a las mujeres). El término comenzó a ser usado por Hipócrates, médico de la Antigua Grecia. Él asoció estos síntomas de desequilibrio emocional al desplazamiento del útero enfermo por el interior del cuerpo de las mujeres. Y es que los pensadores antiguos creían que el útero de una mujer podía desplazarse libremente a través de diferentes áreas del cuerpo, lo que a menudo daba como resultado diferentes síntomas y dolencias en función de las zonas por las que se moviese.

El masajeador, gradualmente, va asumiendo una posición erecta

Hipócrates asoció estos síntomas de desequilibrio emocional al desplazamiento del útero enfermo por el interior del cuerpo de las mujeres.

Todavía durante la época victoriana, en el siglo XIX, el término se usaba a menudo para referirse a una serie de síntomas que generalmente solo se observaban en mujeres, como nerviosismo, alucinaciones, arrebatos emocionales y otros impulsos de la variedad sexual.

Por suerte, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, afirmó años más tarde que el origen de la histeria se debía a alguna experiencia reprimida por el inconsciente, aunque no fue hasta 1980 cuando el concepto se eliminó totalmente del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM).

Algunos aspectos centrales de la sexualidad femenina, como el deseo y la excitación sexual, también eran considerados como síntomas de la histeria.

Sigmund Freud

Con el objetivo de darnos cuenta de lo que hemos evolucionado en nuestra comprensión de la salud mental de las mujeres, os proponemos un repaso por las siete afirmaciones que solían hacer sobre la histeria los que se consideraban expertos de la psicología femenina. Cuanto menos, son sorprendentes.

  1. Úteros viajeros

Según una historia exhaustiva de la histeria femenina, compilada por investigadores de la Universidad de Cagliari en Italia, los textos egipcios que datan del año 1900 a.C. sostenían que los trastornos histéricos eran causados ​​por los úteros de las mujeres, que podían moverse por todo el cuerpo.

Como afirmábamos al principio de este reportaje, los antiguos griegos también lo creían. En el siglo V a.C., Hipócrates, fundador de la medicina occidental, acuñó por primera vez el término histeria, proveniente de “hystera”, o útero en griego. Él también atribuyó su causa a anomalías relacionadas con los movimientos del útero dentro del cuerpo de las mujeres.

  1. Segunda enfermedad más común en las mujeres

Thomas Sydenham fue un influyente médico británico que vivió entre 1624 y 1689 y el primero que incluyó a la histeria entre las enfermedades nerviosas, por lo que el órgano supuestamente afectado sería el cerebro, y no el útero.

Fotograma de Freud, pasión secreta, con Montgomery Clift interpretando al psicoanalista

Aunque Sydenham aseguraba que podía afectar tanto a mujeres como a hombres, según él las mujeres eran más propensas a sufrirla. De hecho, llegó a asegurar que ésta era la segunda enfermedad más común en las mujeres de la época, justo detrás de las fiebres.

En 1682 publicó un libro fundamental sobre la histeria, en el que aseguraba que estaba ocasionada por un trastorno del funcionalismo nervioso, ocasionado por el desorden de los llamados “espíritus animales”, los cuales, según donde cargaran, causaban espasmos y perturbaban las funciones de los órganos.

  1. La excitación podía ser un síntoma

Los desmayos, la irritabilidad, los arrebatos y los nervios no eran los únicos síntomas para reconocer la histeria femenina. Algunos aspectos centrales de la sexualidad femenina, como el deseo y la excitación sexual, también estaban en la lista. Si una mujer lubricaba en exceso o tenía fantasías sexuales, podía ser diagnosticada con histeria.

Además, según los estudiosos de esta enfermedad, no todas las mujeres eran igual de propensas. Galeno, un destacado médico del siglo II, aseguraba que la histeria era una enfermedad causada por “la privación en mujeres particularmente apasionadas”. Así, se aseguraba que se presentaba con más frecuencia en vírgenes, monjas y viudas, que en mujeres casadas.

  1. Cura a base de masajes genitales

En varios momentos de la historia se recurrió a los masajes genitales de las mujeres como cura para la histeria femenina. El resultado de esta terapia era un “paroxismo histérico”, o lo que es conocido por todos como orgasmo. Esto no era considerado un acto sexual pues no había coito.

Aunque la práctica se remonta al Renacimiento, e incluso antes, se convirtió en una fuente de ingresos para muchos médicos durante el siglo XIX. Según la revista Psychology Today, a principios del siglo XIX el paroxismo asistido por médicos estaba firmemente arraigado en Europa y Estados Unidos y resultó ser una bendición financiera para muchos médicos.

  1. Se pasó a los vibradores

Cuando el vibrador fue creado a fines del siglo XIX, estaba destinado a ser un instrumento médico, que proporcionaba tratamiento eficiente para las mujeres diagnosticadas de histeria. Este avance fue más que bienvenido en el sector médico: generaba orgasmos más rápidamente y por lo tanto era mucho más rentable. Todos los médicos querían hacerse con uno.

Jean Martin Charcot, demostración de histeria en una paciente

Los primeros funcionaban a vapor y con agua y en 1880 apareció el primero electromecánico. Pronto hubo vibradores domésticos publicitados en las revistas de costura como aparatos de salud y belleza.

  1. … y a los manguerazos

En esta época también se recurrió a duchas pélvicas de agua a presión para tratar la histeria. No parece muy agradable ¿verdad? Según los médicos del siglo XIX, el agua bombeada de esta manera excitaba los centros nerviosos, relajaba la respiración e incrementa las secreciones.

Masaje pélvico con agua en un grabado de 1860

Se instalaron duchas pélvicas, con un chorro de agua dirigido hacia el interior de los muslos, en los baños minerales de toda Europa y América a mediados del siglo XIX. Las mujeres los adoraban y corrían en manada hacia los balnearios donde se proporcionaba esa cura.

  1. Una creencia muy arraigada

Probablemente todo lo recopilado en este artículo sobre la histeria femenina nos parezca muy lejano y casi nos parezca una broma de mal gusto. Pero lo cierto es que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, por ejemplo, no abandonó el término hasta principios de la década de 1950.

Asimismo, y aunque con un sentido muy diferente al de su origen, la neurosis histérica ​​no desapareció hasta 1980 del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, a menudo conocido como la Biblia de la psiquiatría moderna.

Paciente con camisa de fuerza durmiendo un sueño diagnosticado de histérico

Las consecuencias de este profundo estigma hacia las mujeres, arraigado durante tantos y tantos siglos, son muy diversas y no cabe duda de que a día de hoy todavía pueden sentirse en la sociedad. Las etiquetas de loca e histérica cada vez que una mujer muestra algo de vehemencia son, por desgracia, más frecuentes de lo que nos gustaría.

¿Conocías el origen de la histeria femenina? ¿Cómo crees que ha impactado en la historia de las mujeres? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

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