Mundo Yold. Homenaje a los protagonistas de este acontecimiento histórico

Historias humanas detrás del Muro de Berlín

Carmen Matas
9 noviembre, 2019

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Hemos querido conmemorar los 30 años de la caída del Muro de Berlín poniendo nombre y apellidos a las historias de auténticos héroes, a la vez que víctimas, de aquella Alemania dividida, reflejo de la polarización del todo el planeta durante la Guerra Fría.

El próximo 9 de noviembre de 2019 se cumplen 30 años de la caída del Muro de Berlín, prácticamente el mismo tiempo que la ciudad estuvo dividida entre Este y Oeste desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989.

Ciudadanos de Berlín Oriental escapan por una alambrada en 1960

Días antes de este acontecimiento, los berlineses, tanto occidentales como orientales, mantenían la sensación de que esta muralla de 155 kilómetros de extensión era infranqueable e indestructible. Sin embargo, ocurrió. El muro cayó tras una serie de hechos políticos y sociales desencadenantes y provocó la euforia especialmente de los alemanes, pero también de los ciudadanos de otras partes del mundo. El alcalde del Berlín occidental, Walter Momper, pronunciaba un discurso histórico a la mañana siguiente de la caída del muro, en el que una frase quedaría marcada para la posteridad: Anoche el pueblo alemán fue el pueblo más feliz del mundo”.

Histórica imagen del gran Cartier Bresson

Hoy, en Gente Yold ponemos el foco sobre algunas de las muchísimas personas que sufrieron en su propia piel las consecuencias de una aparentemente simple estructura de hormigón, pero que tanto sufrimiento supuso.

Conrad Schumann
Es, probablemente, uno de los grandes iconos de resistencia contra el fatídico muro, por no hablar de que él protagoniza una de las fotografías más famosas de la historia. De hecho, su valentía le terminó convirtiendo en casi un elemento de marketing del capitalismo hasta el día de su muerte, por suicidio.

Schumann, veinte años después de su huida, ya convertido en un icono del capitalismo 

Conrad Schumann es el protagonista de una de las fotografías más famosas de la historia.

Nacido en 1942, Schumann se convirtió pronto en soldado del Ejército Popular Nacional de la República Democrática Alemana -el lado comunista-. El 15 de agosto de 1961, cuando Schumann estaba de guardia en el Muro de Berlín, decidió dar el paso (nunca mejor dicho). Tiró su fusil y corrió para tomar el impulso necesario para saltar la cerca política que dividía dos modelos distintos de país, en ese momento todavía una alambrada. Al caer en el lado occidental se subió rápidamente a un coche de policía de la República Federal Alemana.

Para muchos se trata del salto a la libertad más famoso de la historia. Y eso que Schumann no fue el primero en burlar la frontera. Sin duda lo que hizo histórico el salto de Conrad fue que el fotógrafo Peter Leibing estaba allí y pudo inmortalizar el momento, que quedó para la posteridad. ¡También hay vídeo!

 

Günter Litfin
El domingo 13 de agosto de 1961, pasadas las 10 de la mañana, el joven berlinés Jürgen Litfin escuchó por radio una noticia que le dejó helado: todos los pasos fronterizos entre Berlín del Este y del Oeste se habían cerrado. La ciudad estaba literalmente sellada.

Tumba del joven, primera víctima mortal por disparos durante su intento de fuga

Günter Litfin se convirtió en la primera víctima mortal por disparos por intentar cruzar el muro.

Inmediatamente avisó a su hermano Günter y ambos comenzaron a idear la posibilidad de huir hacia la parte occidental. El 24 de agosto, 11 días después de haberse cerrado la frontera, ambos se dirigieron a ella y corroboraron que en todos los puntos había cercos de alambres con púas y que el verdadero muro estaba comenzando a levantarse. Al llegar hasta la zona que separaba las estaciones de tren de Friedrichstrasse y Lehrter Bahnhof, Günter decidió saltar a un ramal del río Spree, para cruzar nadando hacia occidente. Sin embargo, fue descubierto por los agentes que vigilaban ese punto, quienes tras realizar varios disparos de advertencia, terminaron apuntando directamente al joven. Günter Litfin, de 24 años, se convirtió en la primera víctima mortal por disparos por intentar cruzar el muro.

Tres estacas y una corona conmemoran el salto de Segler

Olga Segler
Es otro de los símbolos del muro. El 24 de septiembre de 1961, poco más de un mes después de su construcción, las autoridades de Alemania Oriental comenzaron una evacuación forzada de los residentes de Bernauer Strasse, una calle aparentemente normal pero con una peculiaridad: las fachadas de esos edificios formaban parte de la frontera, por lo que el interior de las viviendas pertenecían al sector soviético, es decir, al Berlín Oriental; pero la calle que daba a sus puertas principales era de Berlín Occidental.

Bernauer Strasse

Fueron muchos los que saltaron de sus ventanas, precipitándose temerariamente hacia el lado occidental. Olga también, a pesar de sus 80 años. Su hija observaba desde abajo, esperanzada en que todo saliera bien. Finalmente saltó, dejándose caer sobre una red que tenían preparada los bomberos de Berlín Occidental. Sin embargo, a raíz del salto sufrió una grave lesión en la espalda y fue trasladada en ambulancia al cercano Hospital Lazarus. Segler murió más tarde de un ataque al corazón causado por la sobreexcitación del salto.

Deterling con su familia

Harry Deterling
Condujo lo que se ha designado como “el último tren hacia la libertad”. Este maquinista de trenes vivía junto a su esposa y sus tres hijos en el Berlín Oriental en 1961, cuando escuchó que la estación Staaken, última frontera abierta hasta entonces, sería tapada como el resto del país con un gran muro de hormigón.

En Bernauer Strasse el interior de las viviendas pertenecían al Berlín Oriental, pero la calle que daba a sus puertas principales era del Berlín Occidental.

Con ayuda de uno de sus compañeros de trabajo, utilizó el tren en el que trabajaba como arma para poder huir. Ambos eligieron a 24 familiares y conocidos para que los acompañaran y el 5 de diciembre de 1961, día en el que Harry cumplía 28 años, tomaron su tren hacia la libertad. El viaje comenzó con total normalidad, parando en cada una de las estaciones. Hasta que llegó el turno de la última, Staaken, en la que no se detuvieron. El tren llegó a alcanzar los 80 kilómetros por hora, atravesó el muro y siguió adelante. Los guardias que allí se encontraban no pudieron casi ni reaccionar. Todos los pasajeros llegaron ilesos al otro lado.

¿Conocías las historias de estas personas? Puede que conozcas algún caso más, ¡compártelo con nosotros a través de comentarios! O simplemente puedes darnos tu opinión. Y por supuesto, si te ha gustado este reportaje, no dudes en compartir este artículo a través de tus redes sociales. ¡Gracias!

Más información:

http://www.berlin.de/mauer/en/

https://rarehistoricalphotos.com/berlin-wall-pictures-1961-1989/

https://blog.playandtour.com/tag/la-foto-de-peter-leibing/

Foto de portada:

“The Leap into Freedom”. 1961, de Peter Leibing

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