Mundo Yold. Las aromáticas razones de los muy “cafeteros”

Porqué amamos el café

 

 

 

 

Inés Almendros
10 agosto, 2020

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En el mundo hay dos tipos de personas: los cafeteros y los no cafeteros. A los primeros, el olor y sabor a un rico café nos resulta imprescindible para comenzar el día. Nuestra vida o nuestra casa no se entienden si no fluye en ellos el aroma de un buen café. Pero tenemos otras muchas razones más para amarlo. Hoy las explicamos.

Se trata de la segunda bebida que más se consume en el mundo: casi diez mil millones de kilos de café se toman, anualmente, en un mercado que crece año a año. El mayor importador de esta aromática delicia es Estados Unidos, mientras que el principal productor es Brasil. Quienes más consumen son finlandeses, noruegos, suecos y holandeses (datos de International Coffee Organization). Se entiende que el frío y las horas de luz hacen que en Europa del Norte el café sea tan apreciado. Más que en los países donde se produce, como Brasil o México, donde el consumo por persona es mucho menor.

Entre todos estos millones de personas que tomamos café cada día, muchos no solo somos simples consumidores, sino auténticos cafeteros; cien por cien entusiastas, amantes y hasta adictos al café. Sabemos que se trata de un estimulante, que su consumo debe ser controlado y que en algunos casos debe ser suprimido. Pero, en la medida de nuestras posibilidades, disfrutamos -y necesitamos- el disfrute cotidiano que nos ofrece un buen café. Momentos que a veces pueden ser lo mejor del día, a los que hay que dedicar más o menos tiempo, pero siempre de forma pausada, serena e inigualable. A continuación, estas son algunas de las razones por las que los muy cafeteros adoramos el café.

Una, el aroma de nuestro hogar…
Este eslogan, que formaba parte de la publicidad de una conocida marca, es una realidad para muchos de nosotros, que hemos crecido en hogares donde, normalmente por la mañana o después de comer, siempre olía a buen café. El café que nuestras madres hervían en la cafetera clásica, la de toda la vida. Para los muy cafeteros, el aroma del café va asociado al calor de nuestro hogar.

Dos, porque nos despierta…
La cafeína es un conocido estimulante, que puede provocar distintas reacciones. A quienes metabolizan de forma lenta la cafeína, les puede producir ansiedad y hasta taquicardia. A quien tenemos la suerte de tomarlo sin problemas nos aporta una dosis de estímulo para despertar, desperezarnos y activarnos cada mañana. Además, cada vez hay más estudios que avalan la aportación positiva del consumo moderado de café en el organismo; por ejemplo, mejora la concentración, el riego sanguíneo y el ritmo cardiaco, y reduce la sensación de cansancio. El café es un estimulante natural, con sabor y aroma increíbles… ¿Qué más podemos pedir?

Tres, café para un momento de relax
Esa taza de café durante el desayuno… La que tomamos en un descanso del trabajo… O la tacita que sirve para terminar la comida. Todas ellas nos reportan pequeños -pero maravillosos- momentos de asueto, descanso, relax… Que los cafeteros dedicamos y utilizamos para saborear nuestro café -incluso el de la máquina del trabajo-, como si fuera un ritual. Por ello asociamos el café con un pequeño (o grandioso) momento de placer.

Los cafeteros dedicamos y utilizamos esos momentos para saborear nuestro café -incluso el de la máquina del trabajo- como si fuera un ritual.

Cuatro, porque amamos las conversaciones en torno a un buen café
Durante años el café -al igual que el té- han sido el centro de reuniones familiares, de amigos, de trabajo… Cada día, en el mundo entero, millones de personas se sientan frente a otras acompañadas de sus correspondientes cafés, puede que también helado, o un buen dulce. Por ello el café también nos reporta socialización, nos evoca a la gente a la que queremos, a buenas conversaciones, a momentos compartidos, únicos y tan queridos…

Cinco, porque nos acompaña en nuestro esfuerzo
¿Qué estudiante del mundo no ha pasado una madrugada acompañado por sus libros, apuntes y… una buena taza de café, para mantenerse despierto? ¿Cuántos de nosotros hemos pasado una noche en vela, trabajando, gracias a ese humeante líquido oscuro que nos mantiene el cerebro activo? El café es el mejor compañero de quienes deben esforzarse por la noche, de los que madrugan infatigables por la mañana. Su presencia y aroma es, por ello, símbolo y compañero del trabajo y del esfuerzo.

Seis, porque es terapéutico
Salvo para quienes el café está limitado o prohibido por consejo médico, su consumo razonable ofrece un montón de efectos positivos a nuestra salud en general. Según muchos estudios, ciertas dosis de cafeína pueden ayudar a prevenir el Parkinson, la oxidación, el envejecimiento y reducir el colesterol. Ayuda a cuidar el hígado, favorece el bienestar y el buen humor y hasta facilita la absorción de la glucosa y, por tanto, ayuda a disminuir la diabetes.

El consumo moderado ayuda a cuidar el hígado, favorece el bienestar y el buen humor y hasta facilita la absorción de la glucosa y, por tanto, ayuda a disminuir la diabetes.

Pero, insistimos: su consumo debe estar condicionado por nuestro estado de salud, y hay mucha gente que debe controlar, limitar y hasta eliminar, el café. Por ejemplo, las personas hipertensas, las mujeres embarazadas o en tratamiento de fertilidad, los pacientes que toman determinados medicamentos o que sufren acidez, enfermos de osteoporosis, etc. En todos estos casos lo recomendable es consultar con el médico cómo debe ser nuestro consumo de cafeína.

Siete, por ser un ritual tradicional
A los muy cafeteros nos suele encantar hacer el café en la clásica cafetera italiana, que además de proporcionarnos el mejor de los cafés, nos lo obsequia perfumando con su aroma toda nuestra casa. Además, casi todos nosotros preferimos tomarlo en una taza tradicional de porcelana, con su asa, que sirve para tomarlo muy calentito, pero sin quemarlo.

Pocos cafeteros auténticos soportan que el café se sirva en vasos gigantes de plástico, a no ser que no haya más remedio.

Tomar el café en una taza de fina porcelana, con la cafetera, el plato, su cuchara… forma parte de un pequeño pero adorado ritual. Ese tipo de mínimas, pero imprescindibles, cosas, que nos dan la vida día a día.

Ocho, nos ayuda con la dieta
A quienes nos cuesta dejar de comer, y estamos frecuentemente a dieta, el café nos ayuda a mantenerla. Sabemos, entre otras cosas, que tomar un café es la mejor forma de cerrar una buena comida, sin caer en la tentación de engullir un dulce. El café nos permite saltar del placer de la cuchara, al placer de la taza humeante. Además, aunque la cafeína en sí no influye teóricamente sobre la pérdida de grasa, hay especialistas que subrayan su efecto en la disminución del apetito. Esto ha hecho que en los últimos años surjan algunos tipos de cafés dietéticos, que teóricamente ayudan a adelgazar. Aunque los muy cafeteros siempre preferiremos un buen café bien hecho, ante cualquier invento alternativo.

Nueve, por sus muchos usos
Desde la antigüedad, el café no solo se ha utilizado para beber. Sus propiedades y usos son muchas y muy distintas, y así lo han empleado las abuelas durante siglos.

Por ejemplo, los posos de la cafetera se han usado tradicionalmente como desodorante para evitar los malos olores en la despensa o en las neveras antiguas. También se usaban en las casas para repeler a los insectos, absorber el exceso de humedad o desatascar las tuberías.

El café igualmente ha tenido múltiples usos como ingrediente en fórmulas naturales de belleza o salud. Por ejemplo, servía para hacer mascarillas exfoliantes para la piel o emplastos para activar la circulación.

De la misma forma, nuestros antepasados también lo utilizaban para preparar abonos orgánicos, ya que el café contiene nitrógeno y minerales que ayudan sustancialmente al crecimiento de las plantas.

¿Y tú? ¿También eres un cafetero adicto? ¿Cómo te gusta tomar el café? Háblanos de ello en nuestro espacio para comentarios. ¡Esperamos tu aportación!

Comentarios

  1. Uno de los mejores cafés se produce en el Ecuador en la parte alta de la provincia de El Oro, Zaruma, Piñas, Portovelo y su entorno, la variedad es arábigo mediano con excelente aroma y sabor, por su clima primaveral y una altura de 1.899 a 2.300 metros de altura con humedad entre 70 y 80 %, se exporta a Estados Unidos, Europa y Asia

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