Mundo Yold. Reivindicamos a esta visionaria que valoró la obra de Van Gogh antes que nadie

Johanna, la mujer que dio a conocer la obra de Van Gogh

 

 

 

Inés Almendros
14 diciembre, 2019

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Aunque hoy es una leyenda, Vincent van Gogh falleció siendo completamente pobre y desconocido. Pero alguien se encargó de dar a conocer al mundo su genial y maravillosa obra: su cuñada Johanna. La viuda de su hermano Theo decidió hacerse cargo de docenas de cuadros del pintor, aunque nada valían entonces.

Johanna y Theo van Gogh apenas si llevaban un año y medio casados cuando él falleció por enfermedad en 1891, con tan sólo 33 años. Su viuda se quedaba sola en el mundo con un bebé recién nacido y una peculiar herencia: más de 400 pinturas y 700 dibujos originales pintados por Vincent van Gogh, el hermano de Theo, y por tanto su cuñado, que también había muerto apenas unos meses antes.

Retrato de Johanna en su juventud

Johanna -a quien todos llamaban Jo- heredó también un apartamento en París y más de 800 cartas que los hermanos se habían escrito en vida. Pero la realidad es que, a excepción de la vivienda parisina, el resto de la herencia no valía nada porque, por aquel entonces, Vincent van Gogh era un pintor totalmente desconocido. Paradojas del destino: si hoy se pudiera contabilizar la herencia que Johanna recibió (nada menos que la mayor parte de las obras de Van Gogh) sin duda sería una de las mujeres más ricas del mundo, con un patrimonio casi imposible de contabilizar.

Johanna heredó más de 400 pinturas y 700 dibujos originales pintados por el entonces desconocido Vincent van Gogh.

Johanna de niña

Maletas llenas de cuadros
Con el panorama incierto de ser viuda y madre joven, Jo se enfrentó a su futuro. Tenía recursos para hacerlo: era una mujer moderna, inteligente y luchadora, con una mentalidad adelantada a su época, que se había formado desde pequeña para trabajar y mantenerse por sí misma. Tras terminar sus estudios en Holanda, había viajado sola a Londres para aprender inglés (una auténtica osadía para cualquier señorita de la época). En la capital británica fue admitida como becaria en el Museo Británico y aprovechó su estancia para convertirse en una experta en la obra del poeta Percy Shelley. Con su formación en idiomas terminada, regresó a Holanda y comenzó a ejercer como profesora de inglés hasta que conoció a Theo van Gogh, que se enamoró inmediatamente de ella y la estuvo cortejando hasta que Jo accedió a casarse. En el año y medio que estuvieron casados, antes de enviudar, Jo apenas si vio cuatro veces a su cuñado Vincent.

En la adolescencia

La joven viuda era una mujer culta, avispada, y con sensibilidad artística, que consideraba que la obra de su cuñado tenía un enorme valor artístico.

Tras la muerte de Theo, fueron muchos los que aconsejaron a Jo que se deshiciera de aquella engorrosa herencia consistente en cientos de cuadros y dibujos pintados por un loco al que nadie conocía ni reconocía. Cuadros que por aquel entonces no valían nada, y que casi todos consideraban un lastre. Seguramente, si Jo hubiese hecho caso de aquellos consejos, la obra del genial pintor se hubiera perdido para siempre. Pero afortunadamente, la joven viuda era una mujer culta, avispada, y con sensibilidad artística, que consideraba que la obra de su cuñado tenía un enorme valor artístico (y también económico, algo que sin duda necesitaba en su situación). Por tanto, empaquetó su colección de pinturas y dibujos y con ella emprendió el regreso a su país, Holanda, concretamente a Busuum, una preciosa localidad a 25 kms de Ámsterdam, donde compró un pequeño hotelito para ganarse la vida alquilando habitaciones que redecoró por completo con los cuadros de Van Gogh.

Con el pequeño Vincent

Poco a poco Jo se sumergió más y más en el conocimiento de la obra de su cuñado; un proceso que realizó no solo a través de sus pinturas, sino con la lectura de los cientos de cartas que los dos hermanos se habían intercambiado durante años y que verdaderamente la conmocionaron. A través de estos manuscritos Jo llegó a la agridulce conclusión de que el gran amor en la vida de Theo no había sido ella, sino su hermano Vincent.

Quince años después de la muerte de Van Gogh, se celebró su primera gran exposición monográfica: una retrospectiva histórica en el Museo Stedelijk.

Con su hijo en la época en que los niños llevaban vestidos de niña

El objetivo de dar a conocer el talento de Van Gogh no era tarea fácil: aunque algunos críticos y artistas consideraban que sus cuadros eran excepcionales, lo cierto es que solo había vendido uno durante su vida. Pero Johanna siguió una continuada estrategia de marketing, que de alguna forma Theo dejó plasmada en sus cartas:  debemos mostrar mucho, vender lo necesario y guardar las grandes piezas para que lleguen a los museos”.

Con su hijo y su segundo marido

Siguiendo esta pauta, Jo comenzó a organizar exposiciones para que las pinturas de Van Gogh pudieran ser conocidas y admiradas por la gente. Contaba para ello con unas buenas relaciones sociales, que incluían una nutrida agenda de críticos y marchantes que ella misma había conocido en Londres, más los que habían trabajado con su marido Theo. De esta forma, Jo se las apañó para exhibir cuadros de Vincent van Gogh en una exposición en Arti (Amsterdam) en febrero de 1892. 

Una de las cartas de Vicente a Theo con una preciosa arboleda en tinta china

En su propio diario la joven plasmó su alegría tras comprobar el éxito de las obras y los comentarios positivos de los asistentes. A partir de ahí, entre 1892 y 1900, Johanna trabajó en más de veinte exposiciones con obras de su cuñado, en las que ella misma seleccionaba los cuadros repasando hasta el más mínimo detalle para que todo saliera perfecto. Con el tiempo, también logró que el nombre de Van Gogh atravesara las fronteras. En 1905, quince años después de la muerte de Van Gogh, se celebró su primera gran exposición monográfica: una retrospectiva histórica en el Museo Stedelijk que catapultó definitivamente el conocimiento y el valor de su obra. Gracias a su cuñada, pocos años después de su muerte, Vincent van Gogh era considerado uno de los grandes genios de la historia del arte.

Pero el trabajo de Jo no se limitó a la obra artística del pintor; también analizó, seleccionó y tradujo la correspondencia que los hermanos Van Gogh se habían escrito durante años, publicando finalmente el libro Cartas a Theo”, que contribuyó enormemente a mostrar la intensa vida interior de Vincent, y a que su leyenda se siguiera extendiendo por el mundo.

Gracias a su cuñada, pocos años después de su muerte, Vincent van Gogh era considerado uno de los grandes genios de la historia del arte.

 

Ya de mayor, en su casa de Ámsterdam, con los cuadros de su cuñado que siempre se reservo para ella misma.

En 1901 Jo se casó de nuevo con el artista Johan Cohen Gosschalk, quien también la ayudó en la difusión de la obra de Van Gogh. Siempre mantuvo su perfil de mujer moderna y avanzada: participó activamente en los movimientos feministas de la época, militó activamente en política y fundó el Club de Propaganda Socialdemócrata de Mujeres de Ámsterdam. Tras vender más de 200 cuadros y pinturas de Van Gogh, decidió quedarse con el resto de sus obras: otras 200 piezas que legó a su hijo Vincent Willem -hijo de Theo y sobrino de Vincent-, quien posteriormente las trasmitió al Estado holandés para crear la Fundación Van Gogh y el museo que se abrió en 1973.

Johanna murió el 2 de septiembre de 1925, a la edad de 62 años, en Laren, Holanda, habiendo dedicado su vida a difundir la genialidad de su cuñado. Hoy Van Gogh es un mito del arte; hasta su más pequeña obra tiene un valor millonario. Sin embargo, poca gente sabe que fue su cuñada Johanna quien le dio a conocer en el mundo. Una joven que se encontró sola y viuda, con cientos de lienzos firmados por Van Gogh, pero carentes de valor entonces y que, lejos de deshacerse de ellos, los guardó en su equipaje y luchó sin descanso para que el mundo entero los conociera. Una mujer única cuya intervención cambió la historia del arte pero que -como en el caso de tantas otras- fue olvidada por la misma historia. Que sirva este pequeño artículo para recordarla.

Comentarios

  1. Ronald Tapia dice:

    Maravillosa historia!….gracias por compartirla!!!…..genial!!

  2. Ronald Tapia dice:

    Bella obra del uno de los grandes de todos los tiempos

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