Mundo Yold. Recordando a uno de los grandes directores de todos los tiempos

John Huston, una vida de cine

Angel Domingo
16 abril, 2019

 Número de Comentarios (0)

Mítico entre los míticos, John Huston fue la representación del Hollywood más dorado. Director, periodista, boxeador… su vida fue además tan intensa como sus propias películas. Hoy nuestro crítico de cine, Ángel Domingo, firma este homenaje al gran director de cine.

Muchos aficionados al cine que veneran a John Huston no saben decir donde nació. Quizás él mismo no lo tenía muy claro, ya que tituló su propia autobiografía con esta frase: He vivido muchas vidas. Y vaya si tenía razón. Además de su inolvidable ocupación como director de cine, también fue conocido como boxeador, e incluso llegó a ser campeón juvenil, ganando 26 de 28 combates.

Durante un rodaje

También ejerció como periodista; pintor callejero en París después de pasar una temporada en Londres (con 27 años atropelló a una joven en Los Ángeles y ella murió. Le marcó tanto ese accidente que decidió abandonar su carrera y trasladarse a Europa para olvidar); novelista, ya de vuelta de su vida bohemia en el viejo continente; criador de caballos y agregado militar al servicio del ejército mexicano. Sin olvidar la que fue su profesión más querida: cazador.

Su debut como realizador y guionista no pudo ser más sobresaliente: El Halcón Maltés.

Para dejarlo claro, nuestro protagonista vino al mundo un 5 de agosto de 1906 en Nevada (Misuri). Su padre, Walter, fue un popular actor infantil, y tal vez, le inculcó la pasión por el séptimo arte. Su madre fue periodista. Cuando John tenía seis años sus padres se separaron y el pequeño vivió con su madre y su abuela, pero sin perder el contacto paterno.

Escena de El Halcón Maltés

Su debut como realizador y guionista no pudo ser más sobresaliente: El Halcón Maltés (1941), cuyo título se refiere a la celebérrima pieza de oro macizo y diamantes que fue regalada por los caballeros de la Orden de Malta al emperador español Carlos V, pero que nunca llegó a sus manos, porque que la embarcación que lo transportaba fue asaltada por unos piratas. Sin embargo, cuatrocientos años después, el popular detective Sam Spade (representado por un inolvidable Humphrey Bogart) fue contratado para recuperarlo. Este es uno de los films fundacionales del género negro, que tantas satisfacciones ha dado a sus seguidores.

Cartel de El tesoro de Sierra Madre

El comienzo de la II Guerra Mundial interrumpió su carrera, pero fue capaz de realizar San Pietro (1945), considerado el mejor documental sobre  la invasión nazi de la historia, por el extraordinario realismo de las imágenes filmadas. En el rodaje, incluso algunos de sus cámaras perdieron la vida. Este documental inspiró, décadas después, la película Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998).

El tesoro de Sierra Madre, la mejor muestra de codicia y ambición de toda la historia del cine.

Tras la guerra, dirigió otra obra maestra: El tesoro de Sierra Madre (1948). En mi opinión, la mejor muestra de codicia y ambición de toda la historia del cine. Fue rodada íntegramente fuera de los EE.UU. Por única vez, un padre y un hijo consiguen sendos Oscars por el mismo filme (John, como mejor director y Walter, su padre, como mejor actor secundario). John Huston se interesó tanto por uno de los chicos que participaron como extra en el filme, que decidió adoptarlo.

Con Katherine Hepburn, en el rodaje de La reina de África

No puedo dejar de citar La reina de África (1951), rodada en el Congo, donde el calor, las fieras o las plagas de mosquitos no lo pusieron fácil, pero para Huston lo peor, con diferencia, fue soportar a Humphrey Bogart y sus excesos con el alcohol. A mitad del rodaje gran parte del equipo de producción cayó enfermo por consumir agua en mal estado, y paradojicamente, Bogart y Huston se salvaron; ya que teniendo whisky cerca solían beber poca agua. Por cierto, Bogart apodaba al director el Monstruo debido a que “Huston es la única persona que he conocido capaz de beber más whisky que yo en una sola tarde”. Tal era el desmadre del equipo de rodaje, con Lauren Bacall incluida, que los ecos de que aquello era una locura, llegaron a Hollywood. Se comentaba que Huston prefería cazar elefantes que rodar. Peter Viertel, el escritor de la novela, fue enviado por el dueño de la productora para estabilizar a Huston, pero no hubo manera, y desesperado regresó a Los Ángeles afirmando: “con éstos no hay quién pueda, será un desastre”. Tanto es así que decidió no aparecer en los títulos de crédito como inspirador del film. Seguro que se arrepintió tras comprobar el éxito.

Bogart apodaba al director el Monstruo debido a que “Huston es la única persona que he conocido capaz de beber más whisky que yo en una sola tarde”.

Otro hecho digno de mencionar es que contó con su hija, Anjelica Huston, para rodar la popular El honor de los Prizzi (1985), trabajo por el que la actriz obtuvo un Oscar.

Con su hija Anjelica

El último film que dirigió, Dublineses (1987), basado en una obra de James Joyce, con guión de su hijo Anthony, es un relato trágico sobre el amor y la muerte que retrata a la característica y peculiar sociedad irlandesa, donde mezcla aspectos de la vida, la pareja y los recuerdos. El peso del pasado llevará al matrimonio de Gabriel y Greta a vivir una extraña situación. Este pequeño film, considerado uno de los mejores de la década de los ochenta, fue rodado por un Huston enfermo, en silla de ruedas y con máscara de oxígeno, y está considerada como su última declaración de amor al cine.

Dublineses, considerado uno de los mejores de la década de los ochenta, fue rodado por un Huston enfermo, en silla de ruedas y con máscara de oxígeno.

Cartel de Dublineses

Tanto talento, unido a su especial modo de dirigir, ha tenido su recompensa en cuanto a premios recibidos: dos estatuillas del tío Oscar por El tesoro de Sierra Madre (mejor dirección y mejor guión adaptado); tres Globos de Oro (mejor director con El honor de los Prizzi); mejor actor de reparto por El cardenal (1963), dirigida por Otto Preminger. En 1980 se le concedió el premio BAFTA honorífico reconociendo su valor como actor, director y guionista.

Durante una cena familiar

El cine fue el capítulo de su vida mejor escrito. En lo demás, inconstancia y fracaso. Como dice en sus memorias: “… episodios disparatados del existir: mujeres, cacerías, apuestas, boxeo, alcohol y peleas”. Cinco matrimonios, “ninguna parecida a mi madre”. Sin embargo, en boca de sus siete hijos, “aunque ausente, fue un buen padre”.

Uno de sus retratos más famosos

Y, para despedir este artículo, escribo lo que él mismo dijo al concluir su autobiografía: “Si pudiese volver a vivir de nuevo, pasaría más tiempo con mis hijos; ganaría el dinero antes de gastármelo; aprendería los placeres del vino en lugar de las bebidas fuertes; no fumaría cuando tuviera pulmonía y no me casaría por quinta vez”. A su quinta esposa la definió como una “mujer cocodrilo“.

Murió mientras dormía, en una casa alquilada en Newport (Rhode Island) el 28 de agosto de 1987, con nacionalidad irlandesa. Tenía 81 años y más de 60 películas en sus espaldas.

Ángel Domingo Pérez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies