Mundo Yold. Recordando a la excepcional bailarina, espía de la Resistencia francesa y activista por los derechos civiles

Josephine Baker: entre los ecos del cabaret y las sombras del espionaje

Carmen Matas
31 diciembre, 2023

Hoy nos adentramos en la fascinante vida de Josephine Baker, la icónica vedette cuya luz en los escenarios de París se entrelazó con la oscuridad de la Segunda Guerra Mundial. Descubre cómo su destreza en el cabaret ocultaba un papel vital en la Resistencia francesa, trascendiendo las expectativas de una estrella del escenario, y cómo en los últimos capítulos de su vida, se transformó en la encarnación de la maternidad universal adoptando a doce niños de diversos orígenes.

En el torbellino de las décadas de 1920 y 1930, cuando París era el epicentro de la cultura y el entretenimiento, una figura emergió de entre las luces de los cabarets para convertirse en un ícono inolvidable. Hoy hablamos de la inigualable Josephine Baker, conocida por su deslumbrante presencia en los escenarios, y también por haber sido una figura trascendental dentro de los movimientos de Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.

Baker no solo se convirtió en una de las artistas mejor pagadas de Europa, sino también en una gran figura de inspiración. Todas las mujeres querían ser ella, o al menos bailar como ella.

Con el famoso cinturón de plátanos que causó el escándalo general

Muchas intentaban, incluso, oscurecerse la piel untándose crema de nueces y se vendieron muñecas con faldas de plátano por doquier, por su famosa danza Banana. Fue todo un ídolo de masas.

Josephine no solo bailaba para escapar de la pobreza, sino también para expresar su singularidad en un mundo que a menudo la marginaba.

Una gran artista de la Belle Époque y una mujer cuyo coraje y astucia la llevaron a desempeñar un papel crucial en la historia secreta de la Segunda Guerra Mundial. ¡Sigue leyendo!

Los primeros compases de Josephine: de la pobreza a los escenarios internacionales
Nacida en la pobreza en St. Louis, Missouri, en 1906, Baker encontró en el baile su vía de escape. Desde una edad temprana, mostró un talento innato que siguió desarrollando y que terminó llevándola a Nueva York y más tarde hasta París, donde cautivó al público con su estilo único y su energía sin restricciones. Su viaje desde el anonimato hasta los escenarios internacionales es una epopeya de determinación y talento excepcionales.

Josephine no solo bailaba para escapar de la pobreza, sino también para expresar su singularidad en un mundo que a menudo la marginaba. En los clubes nocturnos de Nueva York, sus movimientos apasionados capturaron la atención de todo el público y rápidamente se convirtió en la sensación del conocido como Harlem Renaissance. Pero París, la ciudad de las luces y la libertad, sería el lugar donde Josephine Baker se transformaría en un fenómeno internacional.

En la vibrante escena del music hall parisino, Baker se convirtió en la personificación de la exuberancia y la libertad de la Belle Époque.

Fotografía del fotoperiodista Luis Ramón Martín, 1930

París y la ascensión de una estrella internacional
En la vibrante escena del music hall parisino, Baker se convirtió en la personificación de la exuberancia y la libertad de la Belle Époque. Su actuación en el Folies Bergère, con atrevidos trajes y movimientos enérgicos, la catapultó a la fama internacional, personificando una época que ansiaba dejar atrás los horrores de la guerra. París, con su atmósfera bohemia y su aceptación de la diversidad, proporcionó el escenario perfecto para que Josephine desplegara su arte revolucionario.

Espectáculo Danse du Sauvage (Getty Images)

Pero el París de Baker no era solo la ciudad del glamour y la moda; era un refugio donde las restricciones raciales que enfrentaba en Estados Unidos eran mucho menos opresivas. Su singular fusión de baile, comedia y sensualidad desafió las normas sociales y cautivó a una audiencia internacional. París fue el crisol donde Josephine Baker se convirtió en la “Venus Negra”, una diosa del escenario cuyo brillo trascendió fronteras y desafió convenciones.

En este caldo cultural único, Baker no solo se destacó como una estrella de cabaret, sino que también se convirtió en el símbolo de una era que buscaba la liberación y la reinvención después de la Primera Guerra Mundial.

Entre las sombras de la guerra: Baker y la Resistencia francesa
La brillante carrera de Josephine Baker no solo se forjó en los escenarios; también desempeñó un papel crucial en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Su conexión con el mundo del espionaje añadió un giro intrigante a su narrativa. En un París ocupado por los nazis, Baker utilizó su estatus de celebridad para operar como agente secreta. Su carisma y su acceso a eventos de alto perfil le proporcionaron una plataforma única para recopilar información y trasmitirla a los aliados.

Con sus doce hijos (Getty Images)

La brillante carrera de Josephine Baker no solo se forjó en los escenarios; también desempeñó un papel crucial en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.

La vedette del cabaret se convirtió en una verdadera heroína de la Resistencia, contraviniendo los estereotipos y desafiando a quienes subestimaban su ingenio y valentía. Sus actuaciones en clubs nocturnos eran más que espectáculos; eran cortinas de humo que ocultaban su doble vida como mensajera de la Resistencia. Este capítulo poco conocido de la vida de Baker revela una faceta más oscura y valiente detrás del brillo de las luces del escenario.

Con los príncipes de Mónaco (Getty Images)

El regreso triunfal y su legado duradero
El fin de la guerra marcó el regreso triunfal de Josephine Baker a los Estados Unidos. Sin embargo, la discriminación racial persistente la llevó a tomar una decisión significativa: volver definitivamente a Europa y adoptar a 12 niños de diversas nacionalidades y razas, creando una familia arcoíris mucho antes de que tal término estuviera de moda. Este acto de amor y resistencia encarna la esencia de Baker como pionera y defensora de la igualdad.

Condecorada con la Legión de Honor y la Cruz de la Guerra (Photo by – / AFP)

Josephine Baker continuó su carrera artística, pero su legado se extendió más allá de los escenarios. Su participación activa en el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos y su defensa de la igualdad en todo el mundo dejaron una huella imborrable en la historia. El brillante destello de la “Venus Negra” no solo iluminó el escenario del cabaret, también iluminó el camino para las generaciones futuras de artistas y activistas.

En la legendaria Marcha por los Derechos Civiles, en Washington, el 28 de agosto de 1963

Josephine Baker: la madre de la Tribu del Arcoíris
En los últimos capítulos de su vida, Josephine Baker se transformó en la encarnación de la maternidad universal. Su legado como artista y heroína de la resistencia se entrelazó con su extraordinaria dedicación a la adopción de niños procedentes de diferentes rincones del planeta.

Después de sus éxitos en el escenario y sus hazañas como espía, Baker buscó una nueva forma de expresar su amor y compromiso con la humanidad. Decidió formar una familia, pero no de la manera convencional. La década entre 1954 y 1964 la vio adoptar a nada menos que doce niños y niñas de diferentes nacionalidades, un acto sin precedentes en la historia de las celebridades.

Su decisión de adoptar no solo rompió barreras raciales y culturales, sino que también desafió las normas sociales de la época. En una era en la que la discriminación racial estaba arraigada, Baker construyó su familia del modo más inclusivo posible. Su “Tribu del Arcoíris”, como la llamó, simbolizaba la diversidad y la unidad en un mundo que aún lidiaba con las cicatrices de la guerra y la segregación.

Merienda familiar

Baker entendía que su papel trascendía el escenario; su vida se convirtió en una obra de arte en sí misma. Su hogar, el Castillo de Milandes, en el suroeste de Francia, fue un refugio para niños provenientes de lugares tan lejanos como Corea, Finlandia, Colombia y Venezuela. Cada uno de estos pequeños encontró en Baker no solo una madre amorosa, sino también una defensora incansable de la igualdad y la aceptación.

Baker inculcó a sus hijos el sentido de la responsabilidad social, y el deber de ser agentes de cambio en un mundo que aún necesitaba evolucionar.

La maternidad de Baker estaba marcada por el acto de adoptar, y por la forma en que nutría las identidades culturales de sus hijos. Crecieron en un ambiente donde la diversidad era la norma, aprendiendo a apreciar y celebrar las diferencias. Baker les inculcó un sentido de responsabilidad social, y el deber de ser agentes de cambio en un mundo que aún necesitaba evolucionar.

La artista con sus hijos durante un viaje

A medida que la familia Baker creció, también lo hizo su impacto en la sociedad. Josephine se convirtió en un símbolo de la capacidad del amor para superar fronteras y desafiar las nociones preconcebidas. Su hogar, lleno de risas, canciones y un torbellino de culturas, fue un faro de esperanza en un mundo que a menudo luchaba contra la intolerancia.

El final de la vida de Josephine Baker estuvo marcado por su deseo de construir un legado que trascendiera las páginas de la historia del entretenimiento. Su decisión de adoptar una docena de niños y niñas definió su legado, y dejó una huella imborrable en la narrativa de la maternidad y el activismo.

Más allá de las luces del escenario, el verdadero brillo de Josephine Baker
Josephine Baker, la vedette de cabaret convertida en heroína de la resistencia, encarna la complejidad de la condición humana. Su vida, una mezcla fascinante de triunfos y desafíos, resuena en la historia como un recordatorio de que la valentía puede manifestarse de maneras inesperadas.

Con Massiel, durante los premios de la canción “Behind the Scenes” en el Theatre 102 el 19 de abril de 1968

Más allá de las luces del escenario, el verdadero brillo de Baker radicó en su capacidad para dejar una marca indeleble en la historia mundial.

Con Sara Montiel, en los años 70 en Madrid (Getty Images)

Más allá de las luces del escenario, el verdadero brillo de Baker radicó en su capacidad para desafiar las expectativas y dejar una marca indeleble en la historia mundial. Su historia, como un tapiz intrincado, fusiona los mundos del entretenimiento y la valentía personal en una narrativa única y eterna.

Con look de vedette glam, en una de sus últimas actuaciones (Getty Images)

En 1975, con casi 70 años, trató de volver a subirse a los escenarios para realizar una gran gira por Europa. Por desgracia, después del primer concierto y antes de otra actuación, Josephine Baker entró en coma y murió el 12 de abril de 1975 por una hemorragia cerebral. El cortejo fúnebre que desfiló por las calles de París fue impresionante, y Josephine Baker se convirtió en la primera mujer americana a la que se le otorgaron honores militares en Francia.

Su multitudinario entierro en Mónaco, con la presencia de la princesa Grace

En un rincón del París que tanto amó descansa la “Venus Negra”, cuyo legado resplandece, imperecedero, más allá del tiempo y el espacio.

¿Conocías la figura de Josephine Baker? ¿Sabías que a parte de una gran artista había sido espía en la Segunda Guerra Mundial? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

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