Cine Yold. En el cine estadounidense los buenos beben Coca-Cola

La Coca Cola, refresco de cine

Angel Domingo
14 diciembre, 2023

Ángel Domingo nos lleva a conocer la legendaria historia de la creación de la Coca-Cola, la bebida más popular del mundo y también del cine, pues está presente en multitud de títulos emblemáticos.

Los habitantes del pueblo valenciano Aielo de Malferit protagonizan, desde hace medio siglo, una llamativa reivindicación: ¡que se los reconozca como los inventores de la Coca-Cola!

Juan Micó, el lugareño más conocido, asegura que “cuatro generaciones atrás, un tío mío inventó la fórmula del refresco en el año 1884, y posteriormente vendió la fórmula a un consorcio empresarial estadounidense por un precio ridículo”. Esta extravagancia se escucha en la zona desde hace tiempo, pero ha cobrado más relevancia que nunca desde que la multinacional con sede en Atlanta reconoció que están ‘estudiando seriamente la petición valenciana’.

Juan Micó sirviendo una bebida de cola en el almacén de las Destilerías Aielo

La BBC fue la primera en recoger la historia de los Micó y sus ancestros y, a partir de ese momento, otros medios como Fortean Times publicaron la noticia en la sección ‘Weird News’ (‘noticias raras’ en español). Todo, en el contexto del 125 aniversario de la aparición de este refresco universal.

Hoy sabemos que, en 1880, tres amigos de la localidad valenciana, Bautista Aparici, Ricardo Sanz y Enrique Ortiz, fundaron una destilería que abastecía a la Casa Real, y que les hizo ganar diversas medallas y distinciones por la originalidad de licores como el ‘placer de damas’ o ‘lágrimas de contribuyente’. Entre sus muchos viajes, destacaron uno a la Exposición Universal de París, cuando se inauguró la Torre Eiffel, y otro a un certamen de bebidas de Philadelphia en 1885, un año antes del nacimiento oficial de la Coca-Cola. Ellos tienen claro que la Coca-Cola se originó en Aielo, y de hecho cuentan con un museo dedicado al refresco, a la altura del de su voz más popular, la del cantante Nino Bravo.

La patente seguirá siendo una de los grandes misterios de la historia. La nuez de Cola-Coca, la bebida que Aparici dejaba a cambio de la vid más resistente que se traía de América para combatir los males de una plaga que acabó con las viñas autóctonas, era un jarabe, como demuestran las primeras etiquetas. En esa época no se patentaban los productos hasta que no eran aceptados por los consumidores, y eso es lo que pudo pasar con la fórmula de Aparici, que acabó registrándose en 1903, casi veinte años después de la fecha de origen de la Coca-Cola que los americanos tienen fijada.

¿Se trata de la enésima leyenda urbana o estamos ante una revelación extraordinaria? Lo mismo pensarán en Andalucía los que creen que Walt Disney es natural del sur de España. En mi opinión personal, pienso que sólo son ‘noticias extrañas’.

De lo que no existe ninguna duda es que Coca-Cola es la bebida más popular del mundo, y el propósito de este artículo es demostrar que también lo es en la historia del cine.

En 1933 nació uno de los grandes personajes históricos del séptimo arte, el gigantesco gorila que los aborígenes llamaban ‘el rey Kong’ (King Kong). En la cinta firmada por Merian, C. Cooper, un equipo cinematográfico liderado por Robert Armstrong se traslada a una misteriosa isla para rodar una película. Allí descubren una civilización prehistórica, y una tribu ancestral secuestra a la protagonista, la atractiva Fay Wray, para entregarla como sacrificio humano al gigantesco gorila que llaman ‘Rey Kong’. Antes de que suceda el secuestro, el equipo disfruta de un merecido descanso en el mejor restaurante de la localidad, donde no dudan en pedir una refrescante Coca-Cola para combatir el intenso calor tropical.

Avanzamos en el tiempo hasta la época de mayor esplendor del cine negro. En 1946, Michael Powell escribió y dirigió una de las cimas del conocido como ‘cine negro’, A vida o muerte, protagonizada por la icónica pareja formada por el elegante David Niven y la hermosa Kim Hunter. Es la historia de dos forajidos de la justicia mexicana que tratan de introducirse en los Estados Unidos. En aquellos años, la mayoría de los directores provenían del cine mudo y era expertos en mostrar al espectador el argumento de su película sin pronunciar palabra. Así que el director quiso demostrar que ambos forajidos habían logrado su propósito de introducirse en Estados Unidos acudiendo a un ‘bar de carretera yankee’, donde todos los clientes saborean Coca-Cola.

Las dos siguientes películas que mencionaremos tienen algo en común, están dirigidas por Steven Spielberg.

Tiburón (1975) está considerada uno de los primeros blockbuster de la historia. En la costa de un pequeño pueblo del este de Estados Unidos, un enorme tiburón blanco ataca a varias personas. Por temor a los nefastos efectos que este hecho podría tener sobre el negocio turístico, el alcalde se niega a cerrar las playas y a difundir la noticia. Pero un nuevo ataque del tiburón termina con la vida de un bañista. Cuando el terror se apodera de todos, un veterano cazador de tiburones, un oceanógrafo (Roy Schneider) y el jefe de la policía local (Robert Shaw) se unen para intentar capturar al escualo. Pero antes de comenzar la caza deciden cuál será la estrategia que deben adoptar, disfrutando de sendas Coca-Colas en el mesón de la localidad.

Colección del Museo de Atlanta

Y terminamos este artículo con una de las películas más queridas por los espectadores, E.T. el extraterrestre (1982). Olvidado en nuestro planeta, el alienígena es ‘adoptado’ por dos hermanos que intentan ganar la confianza de la criatura ofreciéndole un vaso de Coca-Cola. “Coca-Cola. Se bebe. ¿Ves? Es… una bebida“, le explica el protagonista, el niño Elliot.

Elliot, el mejor amigo de E.T.

La película marcó un hito en el desarrollo de la publicidad en otros soportes, y lo hizo de una forma aparentemente paradójica, pues cuando los directivos de la sede de Atlanta conocieron la idea de Spielberg se horrorizaron al pensar, ¿qué adolescente pediría una Coca-Cola después de ver cómo la consumía una criatura tan horrorosa? Naturalmente, sucedió todo lo contrario y las ventas del refresco se multiplicaron en todo el mundo.

Ángel Domingo Pérez

 

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