La odisea de los giles: un asunto de dignidad

 

Angel Domingo
23 enero, 2020

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Nuestro crítico de guardia, Ángel Domingo, nos recomienda acudir al cine para ver esta película argentina coral contextualizada en los terribles momentos del “corralito”. Y es que la cinta recuerda a la maravillosa El golpe, “por la sofisticación de los procedimientos para conseguir su justo objetivo”.

Solo a un argentino muy, muy, pero que muy argentino, se le ocurriría construir una película basada en el infeliz corralito que afectó a su nación en el año 2001. El 3 de diciembre del año 2001, el gobierno radical liderado por Fernando de la Rúa impuso una restricción absoluta de la libre disposición de dinero en efectivo, de plazos fijos, cuenta corrientes y cajas de ahorro.

La trama de esta película nos lleva a la provincia de Buenos Aires, cuando un grupo de amigos y vecinos pierde el dinero que había logrado reunir, con mucho esfuerzo, para reflotar una vieja cooperativa agrícola. Descubren que sus ahorros se perdieron debido a  la estafa realizada por un inescrupuloso abogado y un gerente de banco que contaban con información sobre lo que se iba a desencadenar en el país.

Al enterarse de lo sucedido, este grupo de vecinos, lejos de amedrentarse, decide organizarse y diseñar un minucioso plan con el objetivo de recuperar lo que les pertenece.

Y hasta aquí puedo contar.

Ricardo Darín es, tal vez, el mejor actor fuera del mundillo de Hollywood, y en este proyecto Sebastián Borensztein, su director, ha reunido, además de a su popular hijo Chino, a viejos conocidos repletos de talento, como el veterano Luis Brandoni, Carlos Belloso o la actriz Rita Cortese para dar forma a una película que invita al juego, a entregarse a una maravillosa locura nacida de la desesperación de unos honrados ciudadanos para realizar un acto justo.

El eslogan de la cinta -“Se metieron con los perdedores equivocados”- es muy significativo. Es cierto que todos ellos son perdedores, pero son unos perdedores hartos de serlo, que han decidido orquestar una trama que recuerda poderosamente a la maravillosa El golpe (George Roy Hill, 1973), por la sofisticación de los procedimientos para conseguir su justo objetivo.

Y, para finalizar esta breve reseña crítica, solo recordar que La odisea de los giles fue la película seleccionada por Argentina para competir por la estatuilla a Mejor Película Internacional en los Oscar. No ha sido seleccionada por la Academia, ¡una pena!

Candidata también a varios festivales internacionales: Premios Goya, Festival de Toronto, Festival de San Sebastián…

Consiga premios o no, los ciudadanos de buena voluntad, a los que aconsejo ir al cine para ver esta película, comprenderán que no es justo llamar perdedores a los integrantes de este valiente grupo de ciudadanos.

Ángel Domingo Pérez

 

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