Gente Yold. Conversamos sobre la educación sexual de los jóvenes con el reputado sexólogo Félix López Sánchez
“La sexualidad se ha convertido en un campo de minas”

Tras el tristemente conocido asunto de “la manada” y otros similares, este es, desgraciadamente, uno de los temas de máxima actualidad: agresiones sexuales, especialmente perpetradas por jóvenes y en grupo se suceden en nuestros días obligándonos a plantearnos qué podemos estar haciendo mal en la educación de las nuevas generaciones. El experto Félix López Sánchez también nos habla sobre el sexo en la edad yold.
Tras el escándalo de la violación múltiple perpetrada en las fiestas de San Fermín de 2016 por cinco jóvenes sevillanos, que se hacían llamar a ellos mismos ‘La manada’ en el grupo de WhatsApp en el que conversaban, otros escándalos similares han salido a la luz, casi siempre perpetrados por jóvenes que no pasan de la veintena. Mucho se habló de las conversaciones en la famosa aplicación móvil de esta supuesta manada (aunque un lobo es bravo y valiente y no un agresor cobarde), sobre sus planes para atacar a otras mujeres en sus “divertidas” noches de fiesta. Hace tan solo unos días salían a la luz conversaciones de otro grupo de universitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha en las que fantaseaban con “violar” o “marcarse una manada”, tal y como ellos mismos expresaban, con una de sus compañeras de clase, mientras mandaban continuamente fotos de ella.

Da escalofríos solo de pensarlo, ¿a qué tipo de juventud estamos educando? ¿Es solo producto de una mala educación sexual o de una sociedad que lleva años sufriendo las consecuencias del machismo y que ahora saca a relucir una de sus caras más crueles?
La sexualidad está siendo instrumentalizada por la publicidad, la cultura, los medios de comunicación, Internet y el propio mercado.
Al mismo tiempo que el feminismo se posiciona para ser el movimiento por excelencia del siglo XXI o de que personajes públicos de todos los rincones del mundo clamen a los cuatro vientos por la libertad de las mujeres, la igualdad y el fin del machismo -solo hace falta comprobar la magnitud que ha tomado el movimiento “Me too” iniciado en Hollywood-, casos cada vez más espeluznantes de violaciones, agresiones sexuales y acoso contra las mujeres plagan titulares y abren informativos.

Para poner respuesta a tantos interrogantes, Gente Yold ha tenido el placer de conversar con Félix López Sánchez, Catedrático de Psicología de la Sexualidad en la Universidad de Salamanca y autor de varios libros muy ligados a esta temática, como ‘La educación sexual de los hijos’ y ‘Ética de las relaciones sexuales y amorosas’. Por supuesto, no hemos olvidado hacerle algunas preguntas para que los yolds saquemos todo el jugo a nuestra sexualidad en esta etapa vital tan maravillosa en la que nos encontramos.

Gente Yold: Como experto en la psicología de la sexualidad y ante la creciente tendencia de abusos sexuales y violaciones, como el caso de ‘La manada’, por parte de jóvenes en nuestro país, ¿qué crees que está pasando?
Félix López: -“Precisamente a esto he tratado de responder en uno de mis libros titulado ‘Ética de las relaciones sexuales y amorosas’. Hemos pasado en poco tiempo de una moral religiosa, apoyada durante décadas por un sistema dictatorial y respaldada a su vez a otros niveles, como el de la familia, la iglesia o la escuela, en la que se educaba de forma muy restrictiva; a una sociedad de libre mercado, en la que la sexualidad es instrumentalizada por la publicidad, la cultura, los medios de comunicación, Internet y el propio mercado, como si se tratara de una forma más de consumo. Esto ha terminado siendo una bomba de relojería”.

G.Y.: En las últimas décadas, supuestamente la información sexual es muchísimo más amplia que la que hemos vivido los yolds en nuestra educación de antaño. ¿Está fallando la educación?
F.L.: -“Hay mucha información, pero se obtiene y se utiliza en secreto, no está legitimada por los núcleos familiares, educativos o de los profesionales sanitarios.
Tanto adolescentes, como jóvenes, adultos y personas mayores, son continuamente presionados para consumir y, por supuesto, también consumir sexo. Además, todo se hace desde planteamientos muy individualistas y fomentando nuevos mitos, como que la sexualidad es una condición necesaria para la salud o una necesidad como el comer. Todo ello sin una base ética, ya sea laica o religiosa.

Esta es la forma en la que la sexualidad se convierte en un campo de minas. Por eso yo he decidido proponer una ética del placer y el bienestar, que se basaría en una serie de principios de valor universal, tanto para creyentes como no creyentes”.
G.Y.: Pero algo más debe entrar en juego cuando casi todas las agresiones se producen de hombres hacia mujeres, ¿no es así?
F.L.: -“Efectivamente, los hombres son los responsables de casi todas las violaciones y asesinatos. Las razones son complejas y vienen de la construcción de nuestra propia sociedad, en la que la religión, el poder político y la cultura han contribuido mucho a una realidad en la que la sexualidad de la mujer está sometida al varón y en la que los hombres se creen propietarios de las mujeres“.
Efectivamente, los hombres son los responsables de casi todas las violaciones y asesinatos. Las razones son complejas y vienen de la construcción de nuestra propia sociedad.
G.Y.: Se ha conocido recientemente otro caso en la Universidad de Castilla-La Mancha en el que varios amigos hablaban en un grupo de WhatsApp sobre cómo violar a una compañera de clase. ¿Qué hacer con los jóvenes que se comportan de este modo y fantasean con llevar a cabo este tipo de delitos?
F.L.: -“Hay que hablarles bien de la sexualidad y de sus maravillosas posibilidades, para que así comprendan que el agresor no es más que un fracasado que se pierde lo mejor de la sexualidad y de las relaciones amorosas. Yo siempre propongo empezar las terapias de agresores con un módulo titulado ‘Te estás perdiendo lo mejor’. Por supuesto, también es necesario hablarles del dolor de las víctimas y del código penal.

A los jóvenes violentos hay que hablarles bien de la sexualidad y sus maravillosas posibilidades, para que así comprendan que el agresor no es más que un fracasado que se pierde lo mejor de la sexualidad y de las relaciones amorosas.
La educación sexual debe tener contenidos de la ética, el placer y el bienestar: la ética de las relaciones consentidas libremente, la de la igualdad, la de la salud, la de la lealtad, la de diversidad, la de los cuidados de la pareja… y un sinfín más. Hombres y mujeres saldríamos ganando y evitaríamos mucho dolor, injusticias y fracasos“.
G.Y.: ¿Fomentan las redes sociales este tipo de conductas?
F.L.: -“Las redes sociales tienen ventajas, pero, por supuesto, también inconvenientes, sobre todo si no se tiene educación para su uso y consumo. Los agresores y abusadores se apoyan entre ellos y muchos usuarios cometen errores y son fácilmente engañados. Las redes hoy en día suponen una vía de comunicación sin control en la que se puede encontrar lo mejor y lo peor.

Es fundamental cuidar el uso que se hace de este tipo de instrumentos, en especial en el caso de los menores, a los que hay que educar especialmente. También se debería exigir al mercado que impusiese una serie de reglas de uso ético y legal. Este tipo de conductas es reflejo de una sociedad de mercado salvaje y sin control, donde una parte hace uso de estas vías de comunicación para engañar, distorsionar, vender y comprar actividad sexual. Saber usar y consumir desde la libertad, requiere mucha educación y buena ciudadanía”.
G.Y.: Al mismo tiempo vivimos en una época en la que se está denunciando, en todo el mundo, el tema del acoso, de una forma muy global y con casos muy populares como el de las actrices de Hollywood. ¿Cree que esto ayuda para cambiar las cosas?
F.L.: -“Por supuesto, el aumento de la conciencia social de estos problemas es muy necesario. Hay que romper el silencio, y yo lo vengo diciendo desde hace años. Sin embargo, no estoy del todo de acuerdo con la forma americana de afrontar este tema de los abusos sexuales. Hemos pasado rápidamente del silencio a ejercer un tratamiento totalmente morboso, sexofóbico y muy poco preciso de estos temas. También en España se tratan estos asuntos de manera inadecuada, fomentando la idea, por ejemplo, de que la sexualidad es peligrosa y sucia.

No estoy del todo de acuerdo con la forma americana de afrontar este tema de los abusos sexuales. Hemos pasado rápidamente del silencio a ejercer un tratamiento totalmente morboso, sexofóbico y muy poco preciso de estos temas.
Es esencial que la prevención se asiente sobre una buena educación sexual en positivo y no solo sobre los riesgos, ayudando así a los ciudadanos a tener una mejor calidad de vida, también en relación con la sexualidad y las relaciones amorosas”.
G.Y.: Nuestra página está dirigida a la gente de la mediana edad, un momento de la vida que muchos consideran como el inicio del fin de la vida sexual, ¿está de acuerdo?
F.L.: -“Claro que no. Los afectos sexuales, como el deseo, la atracción y el enamoramiento; así como los sociales, como es el caso del apego, la amistad, los cuidados y el altruismo, permanecen abiertos toda la vida. Cada persona debe tomar decisiones sobre su biografía sexual y amorosa, concediéndose en cualquier momento el derecho a cantar a la vida, gozar y amar, siempre con ética del placer y el bienestar.

Pero también me gustaría señalar que es tan erróneo considerar que con los años llega el final de la sexualidad, como que la actividad sexual es obligatoria y una condición necesaria a la salud. La sexualidad deseada y satisfactoria es placentera y toda una fuente de bienestar, pero no es en absoluto obligatoria. No debemos consentir pasar de prohibición a la obligación, sino que debemos ofrecer conocimientos y condiciones para la libertad y que cada persona, según sus valores, creencias y experiencias, tome sus propias decisiones.
Es erróneo considerar que la actividad sexual es obligatoria y una condición necesaria a la salud. La sexualidad deseada y satisfactoria es placentera y toda una fuente de bienestar, pero no es en absoluto obligatoria.
G.Y.: ¿En qué afectan los cambios hormonales a nuestra vida sexual, a partir de los cuarenta, cincuenta años, tanto para hombres como para mujeres?
F.L.: -“Pueden afectar mucho, pero no tienen por qué anular los afectos sexuales y sociales. El deseo se puede mantener perfectamente con niveles hormonales más bajos y existen muchos recursos para todos aquellos que quieren y no pueden, con ayudas para la erección y para que la vagina esté en forma. Por supuesto, además del coito, hay otras muchas posibilidades de acariciarse y quererse. Tenemos dos metros cuadrados de piel, manos, boca y un corazón capaz de gozar y amar”.
G.Y.: ¿Cómo potenciar nuestra vida sexual en el momento yold, y cómo disfrutarla al máximo?
F.L.: -“Hay muchas posibilidades según cada persona, la edad y el tipo de relación. Pero hay que disfrutar de la seducción, del deseo y de la excitación y, si llega el caso, también del orgasmo, pero nunca tener la ansiedad de llegar siempre a esta meta, como si fuera el objetivo final.
En cualquier caso, si una persona desea algo que no consigue y no se adapta a sus circunstancias, lo mejor es que pida ayuda”.
Más información:
https://www.casadellibro.com/libro-etica-de-las-relaciones-sexuales-y-amorosas/9788436833683/2603684


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