Mundo Yold. George, Eric y Pattie Boyd, el trío amoroso más célebre de la historia del rock

Las tres vidas de Layla

Inés Almendros
20 abril, 2019

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Si hay una musa del rock, es ella. Pattie Boyd dejó al ex Beatle George Harrison para irse con el mejor amigo de este, el también mítico Eric Clapton. A ambos les soportó sus adicciones e infidelidades. Ellos, al menos, le dedicaron temas míticos como Layla o Something. Acabó abandonando a uno y a otro, y hoy es una feliz señora casada por tercera vez. Una historia, la de Pattie, que nos gusta tanto como ella misma, y que hoy rememoramos en Gente Yold.

Aun hoy en día, las imágenes de Pattie Boyd y George Harrison, con el look años sesenta, y su aire rebelde rock, provocan verdadera atracción. Hasta el punto de que el año pasado, una de las reinas del pop de nuestros días, Taylor Swift, reveló que Pattie era uno de sus iconos de estilo y ambas protagonizaron un reportaje conjunto en la revista Harper´s Bazaar. Y es que Pattie es, y siempre será, la musa por antonomasia de la era del rock-pop de los sesenta y setenta. No solo por su indiscutible belleza, su carisma estilístico y por haber sido una de las modelos más importantes de la época, sino también porque fue la musa, inspiración y compañera de dos de los personajes más icónicos del rock, George Harrison y Eric Clapton, con los cuales protagonizó una verdadera telenovela que, cincuenta años después, sigue dando que hablar.

Pattie en su época de modelo

Patricia Anne “Pattie” Boyd nació en 1944 en Taunton, Reino Unido. Su familia materna era acomodada, pero sus padres pronto se divorciaron y Pattie pasó su infancia separada de padres y hermanos, estudiando en internados. Terminados los estudios, comenzó a trabajar en una firma de belleza, donde alguien la reclamó como modelo. Para principios de los años sesenta, era una cotizada maniquí que trabajaba en Londres y se codeaba con los artistas, fotógrafos y gente de moda en una ciudad chispeante y revolucionaria, que renacía después de la posguerra, tal y como ella misma relataba en su autobiografía Wonderful Today:

Londres pertenecía a los jóvenes. Todas las viejas estructuras de la clase de la generación de nuestros padres se estaban desmoronando… La capital bullía de creatividad, rezumaba energía. Todo era posible…”. *

Uno de los impactantes anuncios televisivos que Pattie hizo 

Por aquella época Pattie trabajó para los fotógrafos más importantes como David Bailey o Norman Parkinson, y para los medios más prestigiosos: Vanity Fair, Vogue o The Times, entre otros muchos. También hizo algunos comerciales para televisión, uno de ellos de patatas fritas Smith, dirigido por el joven director de cine Richard Lester. Aquellas patatas cambiarían su vida.

Pattie fue una de las grandes modelos de los años sesenta. En la imagen, varias portadas de la revista Vogue

Primera vida en el universo Beatles
Al finalizar el anuncio de las patatas fritas, Lester volvió a llamar a Pattie, pero el encargo era bastante más interesante: se trataba de aparecer en la primera película de The Beatles, ¡Qué noche la de aquel día! Aunque al principio estaba aterrorizada, la joven aceptó.

 

La campaña de patatas fritas Smith cambió la vida de Pattie

Era 1964, y en aquellos días la beatlemania estaba en pleno auge: los cuatro chicos de Liverpool eran la sensación en el Reino Unido y comenzaban a serlo en el resto del mundo. El rodaje duró dos días, pero solo unas pocas horas bastaron para que surgiese la atracción entre Pattie y George Harrison, el guitarrista de la banda:

 “Cuando terminó el día George dijo ‘¿quieres casarte conmigo?’. Me reí, como me había reído de todas las bromas de los Beatles. Luego dijo: ‘Bueno, si no te casas conmigo, ¿cenarás al menos conmigo esta noche?’“. (Extracto de la Biografía de Pattie Boyd, Wonderful Today).

Este fue el día en que George y Pattie se conocieron, durante el rodaje de la primera película de The Beatles

Aunque la modelo en principio le rechazó, ya que entonces estaba saliendo con un fotógrafo, en seguida se arrepintió. Sus amigas más cercanas igualmente le dijeron que estaba loca por no aceptar; así es que tomó la decisión de dejar a su entonces pareja, de la cual tampoco estaba convencida y en el siguiente encuentro con George, quedaron para cenar e iniciaron su legendaria historia de amor.

La boda de Pattie y George, con Paul de padrino

Desde 1964, Pattie se convirtió en la novia oficial del idolatrado George Harrison, y ambos en una de las parejas mas chic y famosas del momento. Jóvenes, guapos, simpáticos y admirados, durante los primeros años compartieron innumerables experiencias, amigos y viajes; y disfrutaron del burbujeante ambiente hippy, artístico y creativo de los años sesenta. Pero no todo era fácil: Pattie también debía enfrentarse a la envidia de las fans más furibundas, que en ocasiones llegaron a agredirla; y también soportó en soledad las largas giras y los continuos compromisos profesionales de su novio.

Pattie y George, una de las parejas más guapas de los años 60

A George, además, no le terminaba de gustar que ella trabajara, así es que paulatinamente fue dejando sus encargos de modelo. Se casaron en 1966, aunque para entonces ya compartían casa. Juntos se interesaron por disciplinas orientales como la meditación; juntos se hicieron vegetarianos (ella lo dejaría años después); y juntos viajaron por primera vez a La India, donde George se sumergió en el conocimiento de las religiones hindúes y de la música tradicional. Juntos atravesaron dorados años juveniles de búsquedas y experiencias en común.

Una de las fotos más famosas de Pattie y George, en 1968

Pero el tiempo y nuevas circunstancias hicieron mella en la evolución de cada miembro de la pareja, especialmente en George, que dejó de ser el joven espontáneo de los primeros tiempos de los Beatles para transformarse en alguien mucho más complejo. El éxito universal había convertido a los Beatles en auténticos mitos vivientes; a partir de 1968 el grupo comenzó a desmoronarse por las desavenencias internas. Una de ellas era que, pese a que George había crecido enormemente como compositor, apenas si le dejaban colocar canciones en los discos, hasta entonces escritos mayoritariamente por Lennon y McCartney.

Friar Park, la enorme mansión que Pattie abandonó, al dejar a George

Esto agobiaba a Harrison que, al mismo tiempo, cada vez estaba más obsesionado con el misticismo oriental. Surgió otro elemento mucho más doloroso para Pattie: la infidelidad. De repente empezó a constatar que su marido la engañaba constantemente, a veces con conocidas suyas. Pero, en medio de su tristeza, apareció una luz.

Con los Beatles y sus esposas, en La India

Mientras George parecía ignorarla cada vez más, alguien parecía sentir justo lo contrario. Se trataba de Eric Clapton, otra gran estrella del rock, que por afinidad y porque vivía cerca, se había convertido en el mejor amigo de George.

 “Yo notaba que él me encontraba atractiva y disfrutaba del caso que me hacía. Era difícil no sentirme halagada cuando lo sorprendía mirándome o cuando se sentaba expresamente a mi lado, o me elogiaba la ropa que llevaba o la comida que había preparado, o cuando decía cosas que sabía que me hacían reír o me daba conversación. Todo eso eran cosas que George ya no hacía conmigo”. *

La boda de Pattie y Eric, el amor triunfaba por fin… aunque duró poco

Finalmente, Eric se atrevió a declararse a Pattie por carta; pero esta le rechazó, seguía casada con George y le quería. Clapton lo siguió intentando durante tiempo, pero todo eran negativas. En este transcurso, incluso salió temporalmente con Paula, la hermana de Pattie, aunque su amor frustrado crecía y se iba transformando en obsesión. Fue una época difícil para Eric: se sentía devastado por su amor no correspondido, pero al mismo tiempo culpable porque Pattie era la mujer de su mejor amigo. Pero, por otra parte, George vivía al margen de estos sentimientos: llevaba una alternancia pendular entre sus periodos de intromisión mística espiritual, y otros de juergas, drogas y líos de faldas, muchas veces dentro de Friar Park, la gran mansión que Pattie y él habían comprado poco antes, su hogar.

“Todo ese periodo fue una locura. Nuestras vidas estaban gobernadas por el alcohol y la cocaína, al igual que las de todos los que entraban en nuestro ámbito. Friar Park era una casa de locos”. *

 El alcohol fue el mayor obstáculo en la historia de amor de Pattie y Eric

Un día Eric y Pattie quedaron en Londres. Él se llevó una grabadora para enseñarle la última canción que había compuesto. Se trataba de Layla y estaba basada en La historia de Layla y Majnum, del escritor persa Nizami; hablaba del amor no correspondido de un hombre por una mujer que tenía otra pareja. Eric había creado su versión particular musical para expresar su amor no correspondido por Pattie. Layla no solo se convertiría con los años en uno de los temas más importantes de la historia de la música rock; también fue la llave que abrió el corazón de Pattie, que acabó cayendo finalmente en los deseosos brazos de Clapton.

“Encendió la grabadora, subió el volumen y me hizo escuchar la canción más poderosa y conmovedora que yo había oído nunca”. *

Finalmente, las infidelidades y el alcoholismo de Eric fueron demasiado para la pobre Pattie

Por la noche, Eric y Pattie acudieron juntos a una fiesta nocturna, donde George les encontró. Allí mismo, Eric se sinceró con su amigo:

“Para mi horror, Eric dijo: ‘tengo que decírtelo, tío, estoy enamorado de tu mujer’. Me quise morir. George se puso furioso. Se volvió hacia mí y dijo: ‘Bueno, ¿te vas con él o te vienes conmigo?’ Y yo dije ‘Me voy a casa, George’”. *

Aquella noche, Pattie regresó con su marido a su gran mansión de Friar Park dejando a Eric solo y completamente devastado. A partir de ese momento, Clapton se sumergió en un oscuro periodo de drogas, y durante un tiempo apenas si se vieron. Pero el amor de Eric siguió, y al cabo de un tiempo persistió en su incansable seducción.

Eric tocando Layla en el concierto Live Aid, en Filadelfia, en julio de 1985

Segunda vida, en el universo Clapton
El empeño continuado de Eric, unido al desempeño exasperante de George terminaron de convencer a Pattie de cambiar de pareja, especialmente cuando descubrió que Harrison mantenía una aventura extramarital nada menos que con Maureen, la mujer de su compañero, el también Beatle, Ringo Starr. Aquello fue el final. Aunque George le pidió, en el último momento, que se quedara, Pattie decidió finalmente marcharse con Eric. Era julio de 1974 cuando la rubia Boyd recogió apenas unas pocas cosas y abandonó a su multimillonario y famoso marido, dejando también la enorme y millonaria mansión que ella misma había arreglado, con todas sus millonarias pertenencias.

La primera carta de amor que Clapton escribió a Pattie

Comenzó así una segunda parte de su vida, en compañía de otro genio… y figura: Eric Clapton. Un “dios” de la música, aclamado así universalmente por sus seguidores, que al principio la trataba como una princesa. Algo que duró más bien poco. Pattie sabía que Clapton bebía, pero solo cuando estuvo a su lado constató el grave problema de alcoholismo del guitarrista. Pero no solo eso: pocos meses bastaron para que además Eric también comenzara a serle infiel e iniciase sus escarceos con otras mujeres, a veces también con conocidas o amigas de Pattie.

-“Después de todo lo que habíamos pasado, todas las cartas, la pasión, el dolor y el sufrimiento, ¿cómo podía rechazarme y estar por alguien a quien no hacía ni cinco minutos que había conocido? Me quedé ahí sentada, notando cómo las lágrimas me corrían por la cara, sintiéndome una estúpida redomada”.*

Pattie y Eric en 1978, comenzaban los problemas

Pese al triste descubrimiento, y una separación inicial, ambos contrajeron matrimonio en 1979; sería el principio de una larga y dolorosa decadencia para Pattie, que durante años tuvo que enfrentarse a los continuos problemas con la bebida de su marido, a sus engaños; a veces, a sus malos tratos y desprecios, y por supuesto, a infinidad de asuntos de faldas, tanto cuando estaba cerca, como cuando salía a sus giras por el mundo. En el medio, él intentó varias veces rehabilitarse, sin lograrlo (tendrían que pasar años para conseguirlo). Y ella, al mismo tiempo, intentaba quedarse embarazada. Las pruebas habían demostrado que tenía algunos problemas físicos, y aunque intentó la concepción in vitro (que entonces estaba en sus inicios), no pudo conseguirlo. Como había sucedido con George, tuvo que llegar a un punto límite y encontrar las fuerzas para salir de allí: fue poco después de enterarse de que Eric iba a tener un niño fruto de su affaire con la modelo italiana Lory del Santo. El pequeño Conor Clapton nació el 21 de agosto de 1986. Pattie intentó convivir con la situación mientras ella misma seguía con tratamientos de fertilidad, pero el dolor era insufrible, y las borracheras de él, con insultos incluidos, seguían. En una de tantas noches tormentosas, Pattie salió de casa para nunca volver.

Portada de la biografía de Pattie, escrita en 2007

Tercera vida: un maravilloso presente
La tercera vida de Pattie comenzó en solitario y totalmente desde abajo. Tenía que lidiar con el hecho de que había sido la esposa de dos grandes y famosos hombres; había vivido a la sombra de ambos; había asumido sus glorias, pero sobre todo, sus miserias. Pero, por el camino, se había perdido a ella misma.

 “Lo que acabó de hundirme fue ver una foto que me había hecho… Tenía la cara hinchada, me había engordado y se me veía el pelo lacio. Pero lo que realmente me asustó fue que supe que había perdido algo más que mi belleza, había perdido el ‘yo’ que había en mí, mi sentido de la identidad. Ya no sabía quién era”.*

Pattie y George, una pareja de lo más hippie chic

Aunque Eric la bombardeó con cartas, mensajes y llamadas, pidiéndola, rogándola que volviera, Pattie no lo hizo. Sacó fuerzas de donde apenas podía, para remontar el vuelo. Como había vivido rodeada de ayudantes y servicio, tuvo que aprender las cosas más básicas, desde viajar en el metro, hasta pagar la factura de la luz. El divorcio se cerró en 1989, y aunque pudo obtener una pequeña compensación económica, no se benefició de un acuerdo millonario como sucede en algunos casos de famosos. Pero daba igual, a cambio tenía su salud mental y su libertad. Se reconstruyó a sí misma desde lo más profundo, como hacen millones de personas anónimas en la misma situación: llamó a los viejos amigos, retomó sus clases de fotografía, acudió a una terapeuta, se instaló en un piso pequeño, empezó a viajar y a disfrutar de experiencias sencillas, muy distintas a sus dos vidas anteriores, en las mansiones de dos megafamosos. Comenzó a trabajar como fotógrafa para distintas publicaciones y clientes, y a tener ingresos propios, algo que no le sucedía desde sus tiempos de modelo.

Pattie, su marido Rod Weston y su perrito, en su maravilloso presente (Imagen de Rod Weston Instagram)

Pattie también comenzó a tejer una nueva y muy nutrida vida social. Dentro de ella, apareció Rod Weston, un exmodelo, como ella, reconvertido en empresario, con el que encontró gran afinidad. Después de unos meses de salir como amigos, Rod y Pattie terminaron siendo pareja. En 1991, cuando Conor Clapton, el hijo de Eric, falleció en un terrible accidente, Pattie estuvo presente en el funeral, demostrando una importante grandeza de espíritu y falta de rencor. Aunque pocos días más tarde tuvo que enterarse de que Eric tenía otra hija, que había nacido durante los años en que él y Pattie habían estado juntos; se la había ocultado voluntariamente.

En el año 2007 Pattie publicó sus memorias Wonderful Today, título inspirado en una de las más bellas canciones que Eric le escribió, Wonderful  Tonight. En ellas relata su paso por la vida como compañera de dos mitos de la música, y cómo se tuvo que liberar de ambos. En 2015, Pattie celebró su tercera boda con Rod Weston, con quien ha encontrado la paz, la estabilidad y, sobre todo, se ha encontrado a sí misma. Su historia es realmente intensa e interesante, pero supone además un ejemplo de que el aprendizaje durante los lados más oscuros de la vida puede conducirnos hacia la paz: “conociéndome a mí misma, he aprendido a aceptarme a mí misma”.

Pattie Boyd, que sigue siendo maravillosamente guapa en su espléndida madurez

George y Eric
George: Pese a la separación, George mantuvo toda su vida su amistad, tanto con Eric como con Pattie, e incluso asistió a la boda de ambos con su segunda esposa, Olivia Arias. George falleció tristemente en 2001, víctima de un cáncer. Pattie sufrió mucho por su pérdida.

Eric: Después de que Pattie abandonara a Eric, este finalmente inició su proceso de rehabilitación del alcoholismo. Eric se ha mantenido sobrio desde 1987 a través de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos. Pero, además, desde entonces ha dedicado sus mayores esfuerzos a ayudar a personas con problemas de adicción, fundando Crossroads Center, en la isla de Antigua, un centro de rehabilitación al cual ha donado fondos millonarios, vendiendo incluso su magnífica colección de guitarras. Con los años, él y Pattie mantienen una relación cordial, y de hecho ella tiene una participación fundamental en el documental Life in 12 bars, sobre la vida del cantante, que se estrenó en 2017. Tras hacer un reconocimiento sincero de los errores cometidos en su vida, y en especial con Pattie, y superar sus adicciones, Eric hoy es un hombre libre de ellas, y felizmente casado con Melia McEnery, con la que tiene tres hijas.

*(Extractos de la biografía de Pattie Boyd, Wonderful Today)

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