Malasaña 32: la cinta de terror -con eñe- más comercial

 

Angel Domingo
17 enero, 2020

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Vivir la experiencia de pasar miedo en uno de los barrios más carismáticos de Madrid es la propuesta de nuestro crítico de cine, Ángel Domingo, en esta crítica sobre el reciente estreno de Malasaña 32. Terror castizo con la gran Concha Velasco en un papel muy especial.

El catalán Albert Pintó es el último de esa raza de directores considerados clase aparte en el cine español. Albert (28 de octubre de 1985, Tarrasa) se interesó, desde su época de cortometrajes, en temáticas cercanas al universo esotérico, consiguiendo llamar la atención con Nada S.A. (Caye Casas y Albert Pintó, 2014) donde contó, en solo quince minutos, la historia de Carlos: un individuo que lleva años en paro hasta que, ya totalmente desesperado, descubre el anuncio de una misteriosa empresa llamada Nada S.A. que busca a un empleado interesado en cobrar por no hacer nada. Carlos consigue el trabajo, pero ese día le cambiará la vida.

En el año 2017, la pareja de Tarrasa filmó RIP, un proyecto de 16 minutos, de temática funeraria, que consiguió el galardón al Mejor Cortometraje en el Festival de Sitges y el Premio del Público en el Festival de Cine Fantástico de Canarias. El mismo año presentaron Matar a Dios (Casas y Pintó, 2017), su primer largometraje, que también obtuvo en Sitges el Gran Premio del Público.

Con buenas perspectivas, Albert Pintó recibe en solitario una oferta de la Warner Bros España para rodar una película; este proyecto, basado en hechos reales, recibe el nombre de Malasaña 32 (Albert Pintó, 2020).

El argumento es aparentemente sencillo: Manolo y Candela se instalan en el madrileño barrio de Malasaña, junto a sus tres hijos y el abuelo Fermín, demente senil, en busca de la prosperidad que cree ofrecerles la capital de un país que se encuentra en plena transición. Sin embargo, hay algo que la ingenua familia Olmedo no sabe: en la casa que han comprado no están solos…

A partir de aquí, el director repite los mecanismos que tanto éxito dieron al también joven director Paco Plaza en su film Verónica (Paco Plaza, 2017), cinta que recoge un episodio real ocurrido en el barrio de Vallecas. La película cuenta lo que le sucedió a una inocente adolescente vallecana que cometió el error de hacer una ouija con las amigas y, desde ese día, es acosada por unas aterradoras presencias sobrenaturales que amenazan con hacer daño a toda su familia.

En las décadas de los 60 y 70, el periódico El Caso se nutría de noticias truculentas sobre asesinatos, crímenes y hechos sobrenaturales que, al parecer, eran muy abundantes en la capital, clero incluido.

La suma de estos precedentes ha dado forma a Malasaña 32. En la cinta se enredan distintas letras eñes; la ñ del título: Malasaña; la ñ del país de origen: España y, para redondear, la ñ de su actriz principal: Begoña Vargas. Me parece acertada la elección del director de ofrecer un pequeño papel a la veterana actriz Concha Velasco que, por cierto, realiza sobresaliente interpretación de un esperpéntico personaje que es fundamental en la historia.

La trama no escatima en recursos propios del género: presencias alucinatorias, luces parpadeantes, dramáticos efectos de sonido, puertas que se cierran solas, mecedoras balanceantes, mensajes extraños, llamadas a teléfonos sin línea, levitaciones…

Los interesados en descubrir cómo termina la historia tendrán que acudir a los cines donde la Warner Bros distribuye una película que, aunque a priori parece aterradora, esconde la valentía de una humilde familia dispuesta a enfrentarse a lo sobrenatural para conseguir la prosperidad que tanto han soñado.

El Madrid del siglo XX se alimentaba principalmente con los productos agrícolas procedentes del territorio rural español, pero pronto pasó también a nutrirse de los campesinos que vendieron sus tierras y pertenencias en su lugar de origen, con la esperanza de comenzar en la gran ciudad una nueva vida. En este caso no culpo a Pintó de ser el autor, sino el mensajero de una realidad conocida por todos: Madrid devora obreros.

Porque, en esta historia, la maldición ya la traían del pueblo.

Ángel Domingo Pérez

 

 

Comentarios

  1. Robercinho dice:

    Buena critica. Aun no he visto la pelicula, pero la presentas muy bien. Habra que verla.

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