Cine Yold. Luces y sombras del actor genial, uno de los más hermosos de la historia de Hollywood

Marlon Brando, el actor más salvaje de Hollywood

Angel Domingo
31 marzo, 2024

Este año, el 3 de abril, Brando habría cumplido un siglo de vida. También este año se cumplen los veinte años de su muerte (el 1 de julio de 2004). En su biografía existen aspectos que dieron mucho que hablar, momentos salvajes, de clara rebeldía contra la industria hollywoodense y sus esclavitudes. A ratos ángel, a ratos demonio, Marlon fue siempre un niño maltratado que creció con un inmenso talento.

En el año 1956, Marlon Brando cometió uno de los mayores errores de su vida: emborracharse con el polémico novelista y guionista Truman Capote durante unas vacaciones en Tokio. Entre buenos amigos, existe un ‘compromiso no escrito’ que obliga a mantener en silencio las confesiones realizadas bajo los efectos del alcohol, pero Capote jamás consideró a Brando como un amigo, así que cuando publicó El Duque en sus dominios (1957), el enfado de Brando al ver como Capote transcribía, palabra por palabra, sus casi siete horas de íntima conversación, fue apoteósico. Le amenazó de muerte y estuvo a punto de presentarle una demanda judicial. Brando en estado puro.

Con Capote

El legendario método de actuación de Marlon
Richard Harris
siempre dijo que la famosa mirada perdida que hizo legendaria la forma de actuar de Brando se debía, simplemente, a que olvidaba sus frases, y en realidad era la forma en que las pupilas del actor trataban de leer las líneas de diálogo que sus asistentes le mostraban.

Estos olvidos fueron corroborados también por actores más jóvenes como Matthew Broderick, con quien Brando compartiría pantalla en El novato (1990). Broderick recordaba haberse quedado desconcertado ante la réplica que le daba el actor en una escena, solo para descubrir que, en realidad, éste estaba dirigiéndose a su asistente, que esta ocasión le recordaba sus diálogos por un pinganillo.

Salvaje

Tras la pieza escrita por Truman Capote, en la que Brando hablaba del drama de su madre alcohólica y otras situaciones traumáticas de su vida, la fama del actor no dejaría de acrecentarse. Y eso que todavía estaban por llegar papeles legendarios como el de Vito Corleone en El Padrino (1972) o el del coronel Kurtz en Apocalypse Now (1979), cuyo rodaje estuvo marcado por los desastres climáticos y los devaneos temperamentales del actor.

Con Maria Schneider y Bertolucci

Sin duda, el punto más negro entre las muchas luces que tuvo su carrera ocurrió durante el rodaje de El último tango en París (1973), cinta de Bernardo Bertolucci en la que la actriz María Schneider asegura que fue violada, literalmente, ante las cámaras por Brando y también por el propio director, agregaría ella, al considerarlo cómplice en una escena de agresión sexual, que ni estaba en el guion ni fue consentida por la actriz, en ese entonces de apenas diecinueve años.

Litllefather en la ceremonia de los Oscar

Tuvimos que esperar hasta el año 2022 para que la Academia de Hollywood pidiera disculpas, de manera oficial, a la activista indígena Sacheen Littlefeather, a quién el actor pidió que leyera el discurso con el que rechazó su segundo premio Oscar (obtenido por El Padrino). Litllefather falleció hace apenas seis meses, habiendo esperado más de cincuenta años a esas disculpas por los insultos y malos tratos sufridos durante la infame ceremonia. Medio siglo menos tiempo de lo que la academia tardó en sancionar a Will Smith…

Con el director Sam Spiegel y su madre

Cien años después de su nacimiento, nadie tiene dudas de que Marlon Brando estuvo marcado toda su vida por su tormentosa infancia. Pasó sus primeros días en Omaha, (Nebraska, Estados Unidos) y vivió su formación posterior en Libertyville, Illinois. El joven Brando se crio dentro de la llamada Ciencia Cristiana, para quienes la enfermedad es una cuestión mental que puede curarse a través del pensamiento, pues el mundo real no es más que una ilusión. Esta educación marcaría la infancia, pero sobre todo la posterior madurez de un Brando que siempre fue especial, en todos los sentidos en los que alguien puede serlo.

La otra cuestión que marcó al actor fueron sus progenitores, alcohólicos y maltratadores. A su madre la policía la recogía borracha y desnuda para llevarla de vuelta a su hogar. Mientras, su padre era un comerciante dedicado a los pesticidas que viajaba constantemente, siempre sumido en el alcohol y en la ira. Ambos forjaron la personalidad de Brando, disléxico y que robaba, mentía, tocaba la batería muy fuerte, era expulsado de todos los centros educativos y se sentía abandonado por la sociedad.

Como Kowalski, uno de sus personajes más emblemáticos (Un tranvía llamado deseo)

Finalmente, aprendió a comportarse en público; en Nueva York, en 1943, dio clases de técnica interpretativa con el maestro Stanislavsky. En esa ciudad empezó a frecuentar a judíos y a apoyar su causa, incluso a través de la recaudación de fondos. Fue una de las primeras causas ajenas al cine en las que se implicó a lo largo de su vida, y fueron muchas. La más sonada: la defensa de los nativos americanos, a quienes dedicó miles de dólares. Era generoso con su tiempo y también con su dinero. De hecho, algunos le definen como un ‘descarado mercenario’, que llegó a cobrar tres millones de dólares por sus dos minutos en la película Superman (1978), interpretando el rol de padre biológico del súper héroe.

Caótica vida amorosa
Su vida sentimental también dejó muchísimos titulares, sobre todo por su fugacidad. Se casó tres veces, con tres actrices de origen indio, mexicano y polinesio, en breves y complicados matrimonios. En total tuvo once hijos, el último cuando ya tenía casi setenta años. Su relación más estable con una mujer fue con la señora guatemalteca que cuidaba de su casa. Prefería relaciones sin ataduras, en general con mujeres, pero en ocasiones también con hombres. Fueron famosos sus escarceos con el actor y director francés Christian Marquand, con quien escogía a varias chicas distintas cada noche para hacer tríos.

-“Perseguí a mujeres para compensar lo que mi madre nunca pudo darme y por hacer daño a mi padre“, decía él mismo, tras años de terapia. “Necesitaba tener el control para no sufrir”, decía una de sus parejas más estables. Porque, al final, sus muchas amantes veían en él el dolor de un hombre hecho y derecho que no era más que el reflejo de aquel niño de Nebraska malherido.

Tetiaroa se ha convertido en resort de lujo

Durante el rodaje de la película Rebelión a bordo (1962) se enamoró de la Polinesia Francesa; tanto que en 1966 decidió comprar su propia porción de este idílico lugar. Tetiaroa se convirtió así en su isla privada y en su espacio de descanso cuando se quería apartarse de la vida de Hollywood con sus familiares y amigos.

En los últimos años, se quedó en la ruina tras pagar la defensa legal de Christian, su último hijo. El joven había sido condenado a cinco años de cárcel por asesinar al novio de su hermanastra. Chris terminó suicidándose en 1996. Hundido en la tristeza y con esos kilos de más que le restaban movilidad, Brando se vio obligado a vivir con una escueta pensión como actor.

Con Robert de Niro, compañero en su última película, El Litoral

Además, abandonó su mansión en la lujosa Mulholland Drive de Los Ángeles por lo único que dicen que podía pagar: una sencilla habitación en un hotel de poca categoría donde festejó el cambio de milenio.

El 1 de julio del 2004 prácticamente ciego y ‘atado’ a una silla de ruedas a causa de su obesidad, murió el que había sido uno de los seres más bellos del cine universal, un niño roto de 80 años, con un talento innato para la interpretación, una profunda conciencia social y una generosidad siempre dispuesta a paliar la injusticia. 

Ángel Domingo Pérez

 

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