Bien&Star Yold. Ortorexia, un trastorno neurótico del siglo XXI
Ortorexia, la obsesión por comer sano

En la madurez buscamos muchas alternativas para mejorar la salud. La alimentación es un gran motivo de preocupación, andamos a la búsqueda de alimentos saludables que no perjudiquen a nuestro organismo, pero ¡cuidado! se puede convertir en una obsesión y desencadenar una enfermedad psiquiátrica.
La definición de ortorexia corresponde a un trastorno alimentario para calificar la obsesión patológica por comer alimentos considerados saludables por la persona que la sufre. Este tipo de trastorno puede acarrear problemas nutricionales, enfermedades psiquiátricas e incluso, en algunos casos, puede llegar a ser mortal.
El término ortorexia u ortorexia nerviosa proviene de la palabra griega ‘orthos’, ‘correcto’ y ‘orexis’, ‘apetito’, la traducción literal es ‘apetito correcto’, vocablo muy similar al de ‘anorexia’, ‘sin apetito’, ambas enfermedades psiquiátricas tienen un gran paralelismo, ya que son patologías derivadas de los procesos de alimentación. En la sociedad de consumo en la que actualmente vivimos, la prensa, la radio, la televisión se encargan de meternos por los ojos productos sanos, sin pesticidas, sin conservantes, 100% ecológicos, etc. Esto lleva a un estado continuo de alerta para estudiar meticulosamente cada producto que llevamos a nuestras neveras y despensas.
“La persona ortoréxica se obsesiona por la calidad, la pureza, y la cantidad de lo que come”.
La ortorexia puede llegarnos a confundir cayendo en un antagonismo tal como preguntarnos… ¿Cómo puedo llegar a caer enfermo si me preocupo por llevar una alimentación sana? Esto ha suscitado un gran debate, ya que no se trata de cuidar y preocuparnos por nuestra alimentación, se trata de que esta preocupación por los hábitos alimenticios no desemboque en una obsesión enfermiza. Podemos hacer mención a otro tipo de obsesiones que para algunas personas se convierten en verdaderas enfermedades patológicas y psiquiátricas, como la adicción a hacer ejercicio físico (vigorexia), tomar el sol (tanorexia), beber agua de manera compulsiva (potomanía), o la adicción al trabajo (workalcoholics). Todo este tipo de dolencias psicológicas son trastornos mentales del siglo XXI, derivados de actos normales y cotidianos, que en ciertos casos por el estrés diario, por el aluvión de información y de medios disponibles a solo un clic para informarnos de todo, etc., nos hacen volvernos muy vulnerables a todo lo que nos rodea y nuestro cerebro, el órgano más poderoso de nuestro organismo, a veces nos juega malas pasadas que pueden determinar un mal final.

Todo comienza cuando…
Este trastorno neurótico comienza con el inocente gesto de preocuparnos por lo que comemos y su procedencia, pero yendo más allá, la persona ortoréxica se obsesiona por la calidad, la pureza, y la cantidad de lo que come, así como evitar debilidades para no sucumbir ante alimentos ‘prohibidos’. Todo esto conlleva un alto nivel de autoestima con aires de superioridad frente al resto de personas que mantienen una alimentación más bien tradicional, en la que la ‘comida basura’ de vez en cuando tiene un hueco algún día que otro. Los ortoréxicos considerarían la ingesta de este tipo de comidas ‘fastfood’ como un auténtico crimen para la salud… Y quizás el abuso de éstas sí que haría estragos en nuestra nutrición, pero de vez en cuando hay que saltarse las normas y darse una alegría, siempre con responsabilidad.
Los síntomas
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha analizado que en la actualidad la ortorexia afecta a un 28% de la población de Occidente, y esto podría ir en aumento en los próximos años. Ya que vivimos en una sociedad casi extremista, o nos cuidamos demasiado o no nos cuidamos nada.
“Según la OMS, en la actualidad la ortorexia afecta a un 28% de la población de Occidente”.
Se empieza por ir poniendo límites a nuestra alimentación, las personas ortoréxicas evitan la ingesta de carne roja, azúcares, lácteos, huevos y por supuesto grasas. Esto lleva también a tener problemas sociales y aislarse, ya que no pueden compartir comidas con amigos, cenas, reuniones de trabajo, etc… Y empiezan a sentirse superiores al resto, considerando que los demás no se preocupan por cuidar su alimentación, para mantenerse saludables.

Otro de los síntomas de este tipo de trastorno es que estas personas suelen pasar más de tres horas diarias preocupándose en exceso por todos los alimentos que deben o no deben ingerir, además de planificar y preparar las comidas.
Normalmente son muy severos con ellos mismos cuando se saltan sus propias normas de alimentación, se sienten culpables y se autocastigan con días de ayuno o dietas excesivamente estrictas. Además, el inicio en la ortorexia puede ocasionar desajustes alimenticios a nivel nutricional y originar grandes pérdidas de peso, y lo más curioso es que se pierde la capacidad de saber cuándo se tiene hambre o ya están satisfechos con lo que han comido, ya que todo en torno a su alimentación se establece bajo un planteamiento riguroso, del que increíblemente se sienten orgullosos y no lo ocultan ante sus conocidos.
¿Por qué se llega a esto?
Como hemos dicho anteriormente, la sociedad y los medios de comunicación siempre nos ‘alegran los oídos’ con descubrimientos sobre alimentos altamente nocivos para nuestra salud, promesas y dietas milagrosas, debido a que actualmente la obesidad es un problema grave que cuenta con mucha presencia en el mundo occidental. Todo esto se deriva en muchos tipos de trastornos, como el que hoy nos ocupa. Algo tan inofensivo como el cuidado por comer sano va ‘in crescendo’, hasta llegar a convertirse en una peligrosa obsesión.

Problemas sociales y de salud
Algunas investigaciones actuales informan que se detecta un nexo entre el origen de la ortorexia y el trastorno obsesivo compulsivo, ya que es una manera de expresarse ante un trastorno psicológico más trascendente.
Las víctimas ortoréxicas llegan a sufrir diversos tipos de complicaciones, tanto a nivel de salud como a nivel social. Como hemos indicado se sienten superiores ante los demás, sus normas de alimentación están por encima del bien y del mal, son personas que se sienten superiores al resto, lo que conduce a problemas en las relaciones familiares, pérdida de amistades, y por consiguiente aislamiento social.
Con respecto a la salud, como hemos dicho, la pérdida de peso de manera escandalosa, al excluir de sus limitadas dietas un gran grupo de alimentos importantes para el organismo. Todo esto se deriva en un nivel desnutricional muy importante, lo que puede originar una ortorexia avanzada muy peligrosa para la salud causando hiponatremia (nivel bajo de sodio en sangre), pancitopenia (reducción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en sangre), y acidosis metabólica (incremento en la acidez del plasma sanguíneo que causa trastornos metabólicos en el organismo).
Cómo tratarla
Hay que saber distinguir entre una persona que mantiene una alimentación sana y equilibrada y aquellos que se han adentrado en un trastorno ortoréxico. Para ello se deberá poner especial cuidado si la persona sufre una aflicción relevante como problemas sociales, emocionales o físicos. Si ninguno de estos síntomas aparece, entonces nos encontramos ante una persona con hábitos alimenticios saludables sin ningún tipo de problema.
De todos modos, no es sencillo de diagnosticar, porque todo está camuflado ante un escenario donde lo que resalta es el ‘comer bien’. Al no ser un diagnóstico clínico, es casi imperceptible a los ojos de médicos y psicólogos. Lo más correcto sería hacer una analítica profunda y acudir a médicos especializados en trastornos alimenticios.
“La ortorexia no es sencilla de diagnosticar, porque todo está camuflado ante un escenario donde lo que resalta es el ‘comer bien’”.
Lo primero que se debe llevar a cabo con una víctima de la ortorexia es que el paciente recupere la intuición de comer cuando tenga hambre y parar cuando esté saciado. Poco a poco se deberán ir introduciendo de nuevo en la dieta todos los nutrientes eliminados con la obsesión por comer sano en cantidades adecuadas, para comer verdaderamente de forma saludable.

Por último, también se recomienda una terapia psicológica o psiquiátrica combinada con medicamentos que recuperen los nutrientes de los que carece el organismo en el momento de ser diagnosticada la ortorexia.
“En conclusión: sí, debemos cuidar nuestros hábitos para mantener la juventud, pero actuando con conocimiento y responsabilidad”.
En conclusión: sí, debemos cuidar nuestros hábitos para mantener la juventud, pero actuando con conocimiento y responsabilidad. Una alimentación sana y equilibrada unida a la práctica de ejercicio físico con moderación, momentos al aire libre, sonreír, disfrutar de la vida, etc…, son regalos que nos da la experiencia adquirida con el paso de la edad. Debemos ser conscientes y escuchar a nuestro propio cuerpo, él es un ‘ente’ sabio que ante cualquier indicio sospechoso de peligro siempre lanza una señal de alerta. Olvidemos los extremos: hay que disfrutar comiendo rico y saludable, pero siendo consecuentes con nuestra propia salud, procurar estar sanos y ser muy Yolds!
Fuente: www.ortorexia.org
Estrella Villatoro


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