Crónicas carpetovetónicas, por Florentino Areneros

Noel Go Home

 

Florentino Areneros
23 diciembre, 2016

Las navidades de nuestra infancia eran tranquilas y felices: primero íbamos a ver escaparates. Luego escribíamos la carta. Después la cabalgata. Todo hasta que aparecían ellos: los adorados Reyes Magos. Hasta que un buen día llegó él: un venerable y obeso anciano, con un ridículo traje, montando bulla y repitiendo constantemente “JO, JO, JO”. Desde entonces nada fue igual. En Gente Yold sugerimos una petición en Change.org para que se aplique la Ley de Extranjería a este usurpador, que claramente tiene un pasado turbio.

Los que tenemos una edad yold podemos afirmar que las navidades han cambiado mucho desde nuestra infancia hasta hoy; si echamos la vista atrás nos costaría encajar las navidades de antes en la actualidad. Han cambiado mucho las costumbres: por cambiar, han cambiado hasta las temperaturas. Antes en navidades hacía frío, mucho frío, a veces hasta nevaba, las castañeras formaban parte del paisaje navideño, ahora son una especie en peligro de extinción. Todos recordamos lo que nos abrigaban de pequeños, íbamos tan embutidos que era difícil mover los brazos, yo creo que los Click de Famobil están inspirados en los niños españoles de los 60: los brazos rígidos que solo se mueven de arriba abajo, y la cabeza que solo gira de derecha a izquierda. Pero lo más terrible de todo era esa prenda carpetovetónica por excelencia: el verdugo. Ya solamente el nombre sonaba a tortura, aquello era un martirio, sobre todo si no llegabas con el brazo para rascarte por culpa del abrigo.

El verdugo o pasamontañas era nuestro verdugo en el invierno.

El verdugo o pasamontañas era nuestro verdugo en el invierno.

Además los verdugos los hacían las madres o las abuelas, y la lana picaba. Solamente ponértelo ya era un castigo, sobre todo si tenías un torrao generoso como era mi caso. Y al verdugo se podía sumar la bufanda, también hecha en casa y con sus reglamentarios picores y pelillos que se te metían en la boca. A veces dudo que aquello fuera realmente para protegernos del frío, aquello era una artimaña de los padres para mantener a los niños inmovilizados y amordazados cuando los sacaban a pasear.

“Yo creo que los Click de Famobil están inspirados en los niños españoles de los 60”.

Las navidades eran una época especial, mágica, que culminaban con la llegada de los Reyes Magos. Comenzaban con las vacaciones del colegio, y lo primero era poner el belén: antes todos los niños ponían el belén, el árbol era secundario, si es que se ponía árbol. Y no podía faltar la visita al mercadillo a reponer las figuritas que se habían roto y comprar otras nuevas. 

(Escena de “La gran familia”: Chencho perdido en el mercadillo de Navidad de la Plaza Mayor de Madrid)

La visita al mercado de Navidad también servía para comprar los artilugios de broma del día de los Inocentes, muchos de los cuales hoy seguramente estarían prohibidos. Recuerdo unos petardos que se metían en los cigarrillos, probablemente algún padre haya perdido un ojo (“pero lo que me he reído“, que diría Gila). También estaban las legendarias bombas fétidas, que podrían utilizar perfectamente los antidisturbios. Y aquel líquido que se echaba en las sillas, que daba calor y luego frío. Los polvos pica-pica, los de estornudar y otros inventos maléficos, que puede haber ocasionado daños irreparables a alguna persona. Hay que reconocer que con esto de los bromas los niños éramos bastante cabroncetes.

El 28 era el día de comprar todas estas cosas.

El 28 era el día de comprar todas estas cosas.

Otra de las cosas que se van perdiendo son los villancicos, antes los niños cantaban más villancicos tradicionales. Seguro que todos recordamos ese instrumento carpetovetónico por excelencia que era la zambomba, ya solamente el nombre suena a Navidad, un instrumento increíble, de un atávico origen, no me entra en la cabeza qué mente pudo inventar aquello. Sacarle un sonido era más difícil que sacarle una confesión a Bárcenas. Y estaba también la pandereta de madera y piel, no de plástico como las de ahora, sin olvidar tampoco el almirez, a ver qué niño de hoy en día sabe lo que es un almirez.

Las panderetas, uno de los artefactos artesanales que tocábamos.

Las panderetas, uno de los artefactos artesanales que tocábamos.

Todos se sabían el “Campana sobre campana“, el “Ande, ande, ande la marimorena“,  el “25 de diciembre” y otras piezas tradicionales. Lo de los villancicos también era una excusa para pedir el aguinaldo al vecindario, cosa que no hacían solamente los niños. Por las casas, cuando llegaban las navidades, era común abrir la puerta al cartero, al barrendero, al sereno, al bombero, el guardia urbano, al del camión de la basura… y así hasta terminar con todos los gremios, que te daban una tarjetita con el titular “El cartero les desea Felices Fiestas“, a lo que se correspondía con una propina.

Y llegó él y todo cambió
Pero para los niños las navidades eran sobre todo la antesala de los Reyes, el proceso previo que culminaba con la llegada de los Magos de Oriente. Los padres te llevaban a ver escaparates y tiendas (reglamentariamente inmovilizado y amordazado) y después se escribían las cartas a sus majestades, donde se relataba lo bueno que había sido uno y se hacían las peticiones de regalos.

No podía faltar en el albúm familiar la foto con los Reyes www.losmundosdejaimito.blogspot.com.

No podía faltar en el albúm familiar la foto con los Reyes www.losmundosdejaimito.blogspot.com.

Tras ello, nuevamente amordazados e inmovilizados, se las entregabas en mano a los propios Reyes, nada de pajes ni otros sucedáneos, y después a esperar, tratando de portarte lo mejor posible (excepto el día de los Inocentes, claro) y viendo las películas que año tras año repetían, entre ellas la indispensable “La gran familia“, en la que el pobre Chencho se volvía a perder para desesperación del bueno de Pepe Isbert: “¿Cómo no se iba a perder Chencho si estaba inmovilizado y amordazado?, te preguntabas entonces.

Así estábamos en los 60-70 esperando los Reyes Magos. Maravillosa foto de Santos Yubero.

Así estábamos en los 60-70 esperando los Reyes Magos. Maravillosa foto de Santos Yubero.

Y llegaba el gran momento de la cabalgata, después vuelta a casa, poner las tres copitas de licor para sus majestades (menudo resacón el día 6 si hacían lo mismo en todas las casas), las mandarinas y el cubo de agua para los camellos y a dormir deprisa para ver los regalos al día siguiente. Las navidades eran algo mágico y entrañable, incluso se podía circular por la Gran Vía, todo era paz y armonía hasta que llegó Él.

Carta a los Reyes Magos.

Carta a los Reyes Magos.


“Las navidades eran algo mágico y entrañable, incluso se podía circular por la Gran Vía, todo era paz y armonía hasta que llegó Él”.

Así es queridos lectores, como quien no quiere la cosa, de repente Él se coló en nuestras navidades sin pedir permiso. Un venerable y obeso anciano, con un ridículo traje de los colores de una multinacional, montando bulla con una campana y repitiendo constantemente “JO, JO, JO“. Esta especie invasora, anterior incluso a la cotorra argentina, había venido para quedarse y poco a poco se fue aclimatando a nuestro hábitat, o sería mejor decir que nos fuimos adaptando a él, y al final, a la chita callando, se ha hecho imprescindible en nuestras navidades, nos lo han metido con calzador y ya no hay quien lo saque. Se acabaron las navidades bucólicas y tranquilas, se acabó la paz. Desde su llegada las navidades se han convertido en una despiadada vorágine comercial, ahora comienzan con el “Black Friday“, uno de los efectos colaterales de la llegada de este personaje, que es el pistoletazo de salida de un sin vivir continuo hasta las rebajas de enero. Puedo aceptar que España ha entrado en la globalización, que cada día somos más modernos y dominamos más idiomas (de Kir Duglas hemos pasado a Maiquel Daglas), pero lo de este orondo ser es intolerable. Me da igual que Cayetana Álvarez de Toledo no me lo perdone jamás, pero creo que es mi deber desenmascararle para que los españoles nos deshagamos de él.

Sin duda este tipo esconde algo.

Sin duda este tipo esconde algo.

Yo no dudo que Papá Noel (esta es una de las identidades que utiliza esta bola de manteca) es un invento conjunto de una multinacional del refresco en connivencia con unos grandes almacenes. Nada que ver con los Reyes Magos, que nacen de una milenaria tradición. Su presencia pretende desbocar el ansia mercantil entre la población, es lo que el profesor Juan Carlos Monedero científicamente definiría como “capitalismo con un disfraz de esquimal teñido de rojo“. Los efectos de la aparición de este perverso personaje han sido demoledores en la sociedad española, antes de Papá Noel no había tanto gordo en España. Este hombre ha promocionado la lorza y el michelín a una dimensión desconocida en la historia de nuestro país, la obesidad se está convirtiendo en uno de los mayores quebraderos de cabeza de nuestra maltrecha sanidad. Si los coches funcionaran con colesterol seríamos de la OPEP, y ya sabemos quién está detrás de ello.

“Es lo que el profesor Juan Carlos Monedero científicamente definiría como `capitalismo con un disfraz de esquimal teñido de rojo´“.

Detrás del enternecedor nombre de Papá Noel seguro que se esconde un pasado turbio: este tipejo tiene algo que esconder. Si no, ¿cómo se explica que utilice varias identidades distintas? Tan pronto se puede llamar Papá Noel, como Santa Claus o San Nicolás, que son los más conocidos (aunque hay otros, como Kris Kingle, Saint Nick, etc., etc..). Nada que ver con nuestros Melchor, Gaspar y Baltasar, que se llaman igual en todo el mundo, incluida la China popular que diría Carod Rovira ¿Qué tiene que ocultar este personaje?, ¿a qué obedecen tantas identidades diferentes?, ¿tiene alguna orden de búsqueda internacional? ¡Una persona de bien solo tiene un nombre! No nos extrañaría que tuviera una sociedad off-shore en Panamá, donde blanquear sus pingües ingresos publicitarios con el asesoramiento de algún genio de las finanzas como los “papás” de Messi o Neymar.

¿Y qué me dicen de la fábrica de juguetes que tiene el gordaco este en pleno Polo Norte? ¡Ha deslocalizado la producción de juguetes al igual que las grandes multinacionales! Pero eso no es lo peor, habría mucho que hablar de las condiciones laborales de semiesclavitud en las que tiene trabajando a los pobres elfos, parece ser que en verano las jornadas son de sol a sol, es decir de 24 horas. Se cuenta que el día que se aprobó la reforma laboral de Fátima Báñez, Noel descorchó varias botellas de cava. Días después se aprobó un ERE por el que fueron despedidos todos sus elfos, muchos con décadas de antigüedad, ahora los ha vuelto a contratar en condiciones precarias tanto económicas como laborales, obligándoles a trabajar con salarios basura.

Los elfos, sobreexplotados sin piedad..

Los elfos, sobreexplotados sin piedad.

No se descarta que tras el calentamiento del Ártico se encuentren las factorías contaminantes de este ser sin escrúpulos medioambientales. Nada que ver con nuestros Reyes Magos, los Magos de Oriente tienen el dinero por castigo, para eso son reyes y de Oriente. Todos recordamos los NO-DO de nuestra infancia cuando sus majestades llegaban a Alcoy y decían “Me lo llevo todo. Me lo envuelvan para regalo, por favor”, y lo pagaban allí mismo, a toca teja, como antiguamente.

Está claro que este individuo ha venido para quedarse, no nos vamos a desprender de él ni con agua caliente. Sus efectos están siendo demoledores para nuestra Navidad tradicional, ya no se cantan villancicos en español, ahora nos machacan con melodías de crooners como Bing Crosby, o de Frank Sinatra y Dean Martin, de quienes se afirma haberles visto con Noel en algunos casinos de Las Vegas. A un niño de hoy le enseñas una zambomba y se piensa que es un joystick vintage de la Play, solo saben cantar el “Merry Christmas”, el “Jingle Bells” y el “White Night“, ¿hacia dónde vamos amigos lectores? Pero lo peor de todo es que a Santa Claus los niños le importan un carajo, él lo que quiere es que los padres compren, cuanto más mejor, los niños también lo saben y año tras año se vuelven más insoportables y malcriados. Como prueba demoledora aquí les dejo el desgarrador testimonio de la carta de un niño que reprodujeron hace años en el legendario programa “Gomaspuma“, un contundente relato que pone los vellos como escarpias con el que podrán comprobar la crueldad de este barrigudo.

Librarnos de este odioso personaje no es solo un deber moral, sino patriótico también. Desde Gente Yold queremos iniciar una petición en Change.org para que se aplique la Ley de Extranjería con todo el rigor a este usurpador, para que sea extraditado inmediatamente de España.

Papá Noel, una cosa de gente europea y americana, hasta que decidió aterrizar también en nuestras carpetovetónicas tierras.

Papá Noel, una cosa de gente europea y americana, hasta que decidió aterrizar también en nuestras carpetovetónicas tierras.


Desde Gente Yold queremos iniciar una petición en Change.org para que se aplique la Ley de Extranjería con todo el rigor a este usurpador, para que sea extraditado inmediatamente de España.

Y lanzamos otra petición a Montoro para que compruebe si está al corriente en su declaración de IRPF y si no se ha acogido a la Amnistía Fiscal. Mientras esto llega, solo nos queda la esperanza de que le trinquen con el trineo por la Gran Vía y le metan un buen paquete, y ya puestos que le hagan también el test de alcoholemia, esas mejillas y nariz rojas son muy sospechosas.

¡Que vivan los Reyes Magos!

Feliz Navidad

 

Florentino Areneros

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