GENTE YOLD. Pedro Ruy-Blas, una leyenda viva del jazz español

“¿Retirarme? Para nada. Antes morir que perder la vida”

Guillermo Puche
24 agosto, 2017

 Número de Comentarios (0)

Su nombre está ya grabado con letras de oro en la historia de la música y del jazz español. Su historia forma parte de nuestra música contemporánea, y afortunadamente, su voz sigue llenando los mejores escenarios. Hoy, en Gente Yold, Pedro Ruy-Blas nos cuenta muchas cosas de su interesantísima vida y trayectoria. Un lujazo.

Su nombre está grabado con letras de oro en la historia del jazz español. Pedro Ruy-Blas es seguramente el mejor vocalista español de este género musical, reconocido también fuera de nuestro país. Y aun así, nos recibe en uno de los templos del Jazz madrileño (el Café Central) con una amabilidad y cercanía que nos desborda. Con más de 50 años de experiencia en los escenarios, hoy tenemos el honor de hablar con él.

Gente Yold: Más de 50 años en la música. Como sueles decir, el escenario embriaga…
Pedro Ruy-Blas: -“Sí, el escenario realmente es el tiempo real de existencia de un artista. El tiempo en el que estás subido a escenario. El que no estás ahí, simplemente es ir viviendo. Pero el verdadero tiempo de vida de una artista que ama la música y disfruta haciendo lo que hace, se mide en el escenario”.

G.Y.: ¿Cómo comenzaste?, ¿cómo empezó todo?
P.R.B.: -“Hay una cosa muy importante cuando uno es un chaval, joven, y es el feed-back, la respuesta que obtienes por parte de tus amigos de colegio, del barrio, hermanos, familia… te dicen si dibujas bien, si eres un buen deportista o, como en mi caso, si eres un buen cantante. Si cantas bien y cantas a menudo delante de ellos y te dicen “hombre, que bien lo haces” ya es una buena señal. Si te dicen “hombre, cállate un poquito” pues más vale que lo dejes (risas). Por tanto, el feed back es un impulso que obtienes cuando eres un niño para potenciar aquello que se supone que haces bien. Si el mundo te está diciendo que haces algo bien, pues lo normal es que te lances. También es cierto que es preferible que, al principio, lo hagas de una forma lúdica: jugar, jugar, jugar… es así como creo que hay que aprender.

Creo que lo que hay que enseñarle a un niño en los colegios no es a tocar tamborcitos o flautas, sino el porqué de la música clásica; qué es el flamenco; qué es el jazz; qué es el pop, el rock…

Por eso no suelo estar muy de acuerdo con lo de la educación musical en las escuelas (lo siento por los profesores y por las escuelas que viven de eso) pero yo -por ejemplo- tengo un vecinito que debe tener unos 8 o 9 años que toca la flauta en el patio de mi casa y está todo el día con el “Himno a la alegría” y cada vez lo toca peor (risas) es horrible. Creo que lo que hay que enseñarle a un niño en los colegios no es a tocar tamborcitos o flautas, sino el porqué de la música clásica; qué es el flamenco; qué es el jazz; qué es el pop, el rock… el porqué este instrumento suena de esta manera y otro de otra, hacerles reconocer los instrumentos que forman la orquesta y hacerles entender el porqué de los distintos estilos… Y luego, el que quiera, ya se hará músico; pero empezar por tocar el Himno a la alegría puede ser muy frustrante. Y hay un hecho indiscutible: casi todos los papás terminamos comprando al niño una flauta dulce (risas).

Pedro Ruy-BlasEn mi caso también influyó el papel de mi madre, que era cantante de música española. Llegó a estar en compañías de teatro con Juanita Reina; precisamente una de las cosas que truncaron su carrera musical fue quedarse embarazada de mí. Le había surgido un contrato. Un empresario la quiso poner de primera figura en el Teatro Calderón (en 1948); la diseñaron un vestuario impresionante, pero… ¡llegué yo! Todo esto, para una artista que ha encontrado su sueño dorado, la verdad que tuvo que ser muy frustrante para ella. Pero yo tenía que venir (risas). Dejémoslo ahí”.

G.Y.: De pequeño te llamaban el americano. ¿Por qué?
P.R.B.: -“Yo tenía una hermana (ya fallecida) llamada Lina, que se casó con un negro norteamericano destinado en la base de Torrejón, que tenía un magnetofón con montones de cintas que le grababa un amigo suyo que trabajaba en la emisora de la base- Tenía horas y horas grabadas de todo tipo de música americana. Iba todos los días a casa de mi hermana y me tiraba muchas horas allí, y jugaba… ¡anda que no le rompí cintas! (risas). Mi cuñado, que era un tipo estupendo, nunca me regañó ni me puso una mala cara. Y me compraba en el economato norteamericano unos pantalones Levis, o camisas de cuadros, o chapitas tejanas con cordoncitos… tonterías de estas que te diferenciaban del resto, ya que aquí estaba la gente con el “blue colorado” o el “pitusa rock”, que eran las dos marcas de pantalones vaqueros que había. Además empecé a estudiar inglés.. Por eso, cuando llegaba a mi barrio me llamaban “Pedro, el americano”.

Pedro Ruy-BlasG.Y.: De dónde nace esa pasión por el jazz, teniendo en cuenta que no había en España una tradición por este estilo. Tengo entendido que te quedabas en las puertas del Whiskey Jazz o en el Balboa Jazz porque no tenías la edad…
P.R.B.: -“Estoy escribiendo mis memorias, llevo más de 250 páginas y todavía voy por los 18 años recién cumplidos (risas). Después de haber leído a lo largo de mi vida muchísimas biografías de grandes artistas, escritores, etc. he llegado a la conclusión de que las mejores son aquellas en las que el protagonista habla más de los demás que de sí mismo.

Estoy escribiendo mis memorias, llevo más de 250 páginas y todavía voy por los 18 años recién cumplidos.

Y estas memorias que estoy escribiendo me sirven también para hacer un retrato del Madrid de la época: Madrid era una ciudad en la que no era lo mismo haber nacido en ella y convertirte en cantante, que haber nacido en cualquier otra provincia y venir a la capital a triunfar. Si eras de este segundo caso, tenías un instinto depredador para conseguir la meta que te habías autoimpuesto. Sin embargo, los que habíamos nacido en Madrid estábamos en nuestra ciudad, arropado por l familia… y no teníamos ese instinto depredador, de killer.

La música fue mi salvación, mi ángel de la guarda, y me ayudó a salir de muchos entuertos.

El empezar a cantar surge también como recurso ante situaciones que se producen en el seno de la familia (las familias a veces se derrumban en edades muy poco adecuadas para un muchacho). Eso puede hacer que un individuo se combe por completo como si fuera una rama de árbol, que coge una forma torcida … En mi caso, la música fue mi salvación, mi ángel de la guarda, y me ayudó a salir de muchos entuertos. Cierto es que, si el entorno te ofrece alternativas, puedes huir de las tentaciones que pueden convertirte en un golfo. Y esa fue mi suerte. Y en mi caso, por diferentes circunstancias familiares, llegué primero a la música negra norteamericana (soul, rithm&blues….) y terminé finalmente en el jazz”.

G.Y.: En el año 68 sustituiste a Teddy Bautista en el grupo Los Canarios ¿Cómo un chaval de 18 años llega a ser cantante de los grupos de referencia españoles?
P.R.B.: -“El primer conjunto con el que estuve, cuando tendría como 15 años, era un grupo de la Avenida de Oporto que se llamaba Los Príncipes. De ahí pasé a Los Kuroys con los que hice la prueba en el Teatro Calderón para que me dieran el carné de Teatro, Cine y Variedades (imprescindible para poder actuar en esos años en España), y no me lo dieron (risas). Esa espina me la quité publicando un disco llamado así, “Teatro, circo y variedades” (risas).

PRB3Entré después a formar parte de un grupo que se llamaba Los gringos (que terminó siendo posteriormente Los grimm). Con Los grimm tuvimos un trabajo en un barco que fletaron para hacer un crucero dedicado a gente joven. Y en vez de la orquesta típica, nos eligieron como un grupo ye.yé. Realizaba una maravillosa travesía por el Caribe, las Bahamas, Islas Vírgenes… y al final estaba una semana en Nueva York. ¡Una semana en NY cuando tienes 18 años recién cumplidos, era tremendo! Los últimos dólares que tenía me los gasté en comprar discos. En el barco llevábamos un tocadiscos de aquellos de baquelita y escuchando esa música decidí que quería cantar música de negros. Tuve la sensación de que yo lo podía hacer bien. ‘Estás loco’, me decían los miembros del grupo. Y poco a poco me fui convirtiendo en un buen cantante de soul. Seguí trabajando con los Grimm, sobre todo en los locales de la cadena Carabel y de la cadena Imperator.

Cuando dejé el grupo, a los pocos meses, además de la tortilla francesa y judías verdes que me habían dejado en casa junto a la cocina de carbón, había una nota de mi padre que decía que me habían llamado un tal don Eduardo, de Los canarios, que era el padre de Teddy Bautista. Al día siguiente me vinieron a buscar y me llevaron junto al grupo. Y me hicieron un casting. Habían probado con varios candidatos, pero no encontraban sustituto a Teddy, que había agotado las prórrogas para el servicio militar y no le quedaba otra. Llegué al casting y canté todas las canciones que tenían en el repertorio a la primera. Se quedaron impresionados. Cuatro días después ya estábamos en las Fallas de Valencia tocando y estuve unos 15 meses, hasta que regresó Teddy de la mili”.

G.Y.: Ya en solitario alcanzaste un gran éxito con la canción “A los que hirió el amor”. ¿Qué significó en tu carrera?
P.R.B.: -“Es una canción magnífica. A mí me costó porque era la primera vez que iba a cantar en castellano. Era una versión de un tema de Johnny Holliday, que además no me gustaba demasiado como cantante. Cuando la grabé me marché con el grupo a tocar a Marruecos, Ibiza… De repente recibo una carta de la discográfica que me decía que la canción estaba en el número uno de las listas. Me adjuntaba un billete de avión y me pedían que volviera urgentemente a Madrid porque ‘tienes un programa de televisión en Valladolid en el que vas a cantar’. Llego a Madrid, negro como el carbón, de estar todo el día al sol, que no tenía ni ropa para ponerme… y de ahí me llevaron a Valladolid. Me pusieron en el mejor horario del programa, con una realización espectacular (esas cosas influyen) y ahí me convertí en Pedro Rui-Blas. De la noche a la mañana”.

G.Y.: Más tarde, fundaste con Jorge Pardo y José Antonio Galicia el grupo “Dolores”, llegando a colaborar con Paco de Lucía ¿Cómo fue esa colaboración?
P.R.B.: -“La experiencia fue magnífica. Tengo muy buenos recuerdos de esa etapa. Y tocar con Paco de Lucía era todo un privilegio. Además tuvimos un gran reconocimiento tanto por parte de la prensa como del público”.

El paso por el teatro musical ha significado muchas cosas importantes en mi carrera, un gran complemento, una ayuda importante para seguir mejorando como cantante de jazz

G.Y.: Has participado en varios musicales importantes, como Jesucristo Superstar, Los Miserables, La Maja de Goya , Cats… ¿Qué ha significado el musical para ti?
P.R.B.: -“El paso por el teatro musical ha significado muchas cosas importantes en mi carrera, un gran complemento, una ayuda importante para seguir mejorando como cantante de jazz. Es curioso comprobar que un gran porcentaje de los grandes temas del “North American Song Book”, aquellos estándares que durante décadas interpretaron -y continúan haciéndolo- grandes maestros del Jazz, son piezas que pertenecen al Teatro Musical”.

G.Y.: Eres realmente polifacético: cantante, músico, compositor, actor… ¿en cuál de estas facetas te sientes más cómodo?
P.R.B.: -“Todas ellas forman parte de mí, son mi cuerpo, mi totalidad, mi manera de ser y sentir, algo que ha ido formándose con el paso del tiempo a través de la práctica y de dejarme el alma en cada momento, con la particularidad y la fortuna de que cada una de esas facetas te obliga a ser siempre un aprendiz, pero realmente… No podría decir si estoy más a gusto con mi brazo izquierdo o con mi pierna derecha”.
Con más de 30 discos publicados en su carrera, Pedro Ruy-Blas sigue en la brecha interpretando en los escenarios de todo el mundo su último trabajo, llamado como no podía ser de otro modo “El Americano”, junto al Pedro Ruy-Blas Quartet, formado por: Pedro Ruy-Blas, vocalista; Mariano Díaz Toth, al piano; Victor Merlo al contrabajo y Dani García Bruno a la batería”.

G.Y.: Tras más de 50 años en la música… ¿Has pensado en retirarte?
P.R.B.: -“Para nada. Antes morir que perder la vida”.

G.Y.: Por último, ¿qué les dirías a los lectores de GY?
P.R.B.: -“Que la belleza siempre está en los ojos del que contempla (o en los oídos del que escucha). Que entren poco a poco al jazz. Es como el cine: ir al cine hoy en día es un auténtico acto de autodeterminación. Si las personas están constantemente bombardeadas con montones de consignas y de propuestas, es difícil. Hoy, por ejemplo, salir un sábado de tu zona de confort e ir al cine, sacarte una entrada y entrar a la sala de proyección… ¡es un acto de fe! Es lo mismo que la música. E invito a los lectores de Gente Yold a que se acerquen al jazz sin prejuicios preconcebidos, aunque con precaución, pues puede terminar siendo adictivo”.

Más Información :

http://www.pedroruyblas.com/

 

Entrevista: Guillermo Puche
Fotos: Antonio Beas, de Krassia Photography para Gente Yold
Vídeos: Derechos de reproducción cedidos por Pedro Ruy-Blas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies