Crónicas carpetovetónicas, por Florentino Areneros

¡El “La, la, la” es español!

 

Florentino Areneros
27 enero, 2017

En Carpetovetonia tenemos dos cosas sagradas: el gol de Iniesta y el La, la, la, ese gran triunfo eurovisivo de Massiel. Pues bien, ahora, una exitosa película yanqui pretende atribuirse la potestad de tan mítico soniquete. Florentino Areneros, como defensor de la cultura patria, levanta su voz para protestar por tamaña afrenta.

La verdad es que empiezo a estar ya un tanto harto de las costumbres yanquis. Nos han metido hasta la cocina a ese impresentable orondo de mejillas riojanas, enfundado en un traje de esquimal rojo que responde al nombre de Papa Noel. No contentos con ello nos impusieron lo de la noche de Jalogüin, y a finales de octubre en nuestras ciudades parece que están haciendo un casting masivo para una película de Paul Naschy. Y eso por no hablar de otros inventos como el Black Friday, que desata la fiebre consumista y ha venido para quedarse, o el más reciente y alucinante del Blue Monday, que desata el consumo de antidepresivos. Ya no nos sorprendería que en breve se inventaran por ejemplo el Cooking Thuesday, y ese día tengamos que ponernos todos a hacer un “cake”, o el Swimming Sunday, en el que tendríamos todos que salir a la calle con bañador en lorza viva. A este paso vamos a acabar celebrando el día de Acción de Gracias y comiendo todos pavo, siempre que a Donald Trump no le dé por subir los aranceles del pavo de Nebraska, que entonces lo tendremos que celebrar con el tradicional pollo de Casa Mingo, que no viste tanto al sacarlo del horno, pero seguro que está más rico.

1

El gol de Iniesta, el otro gran hit parade de nuestra historia moderna.

Pero la última que nos tienen preparada ya supera todos los límites. Estoy dispuesto a aceptar tener que comer pavo, ponerme una careta de “susto o muerte” el día de Jalogüin (aunque tampoco me hace mucha falta, con una goma valdría), comprarme una licuadora que no voy a usar en la vida en el Black Friday, y hacerme una tortilla de orfidales y tranquimacines la noche del Blue Monday, pero lo que no estoy dispuesto a aceptar es que me toquen el “La, la, la”, por ahí si que no paso.

“En Carpetovetonia tenemos dos cosas sagradas: el gol de Iniesta y el “La, la, la”, y no podemos permitir que ahora vengan con una peliculilla de tres al cuarto a tratar de eclipsar aquel momento cumbre de la historia patria”.

Atentado contra el patrimonio nacional
En Carpetovetonia tenemos dos cosas sagradas: el gol de Iniesta y el “La, la, la”, y no podemos permitir que ahora vengan con una peliculilla de tres al cuarto a tratar de eclipsar aquel momento cumbre de la historia patria. Acaban de estrenar una película que ha arrasado en los Globos de Oro y parece que ocurrirá lo mismo en los Oscar de Hollywood, y anda que no habrá nombres para poner a una película, pero le tienen que poner “La, la, land”, haciendo la gracieta con el juego de palabras,; se habrán quedado tan contentos con la ocurrencia, seguro que han necesitado convocar por lo menos dos “brain storming” antes de encontrar título. Pero para muchos españoles esto es una profanación, un sacrilegio intolerable que no podemos permitir: «Gringos, quitar vuestras manos de nuestro “La, la, la”». Y me da igual que Donald nos fría a aranceles, o no deje proyectar en los USA las películas de Torrente, ellos se lo pierden.

Inolvidable actuación de Massiel dejando el pabellón bien alto.

Los que ya tenemos una edad Yold recordamos todavía con contenida emoción en blanco y negro, a aquella jovencita de inmaculado y blanco vestido de falda menguante, interpretando los acordes de esa canción que se convirtió casi en un himno. Y aquella tensión de las votaciones: “espain ten points, la espagne di puans.. yunaited kindom four points, le goyame ini catre puans… Yermani zri points, la alemagne trua puans…”. Aquel momento fue apoteósico, insuperable, todo el país estaba colgado del televisor, en mi caso en el de casa de Goya, o Gregoria, la vecina; que en mi casa todavía no teníamos televisor, y nos íbamos con nuestra sillita a pegar la gorra, y si caía alguna croqueta tampoco íbamos a decir que no. Nadie daba crédito a lo ocurrido. Massiel, que así se llamaba aquella joven esplendorosa, se había impuesto en el mismo Royal Albert Hall de Londres al representante de la Pérfida Albión y gran favorito, Cliff Richards y su “Congratulations, ¡Trafalgar había sido vengado! Si en el fútbol se habla del “Maracanazo” tras la derrota de Brasil ante Uruguay en la final del Mundial de Brasil de 1950, en el mundo de la música se tendría que hablar del “Royalalbertjoyazo” tras el Festival de Eurovisión de 1968 y la épica victoria de Massiel. La emoción y alegría se desbordó en todos los hogares, y la gente no se echó a la calle a celebrarlo como con el gol de Iniesta, porque por aquella época en cuanto te juntabas más de cinco o seis en la calle, aparecían de repente unos señores de gris y comenzaban a repartir estopa, y de qué manera además.

“Si en el fútbol se habla del “Maracanazo” tras la derrota de Brasil ante Uruguay en la final del Mundial de Brasil de 1950, en el mundo de la música se tendría que hablar del “Royalalbertjoyazo” tras el Festival de Eurovisión de 1968 y la épica victoria de Massiel”.

Sí, de acuerdo… han pasado años desde aquel triunfo memorable. Pero eso no quiere decir que no llevemos aún la insignia del “La, la, la” en lo más profundo de nuestros corazones. Por eso, ante el estreno y el éxito internacional de este nuevo musical americano, nos hemos tenido que poner en guardia. Aunque en España le han cambiado el título, para intentar pasar inadvertido, el nombre original de este film no es otro que “La, la, land”. Sólo una “nd” más que nuestra muy amada canción, compuesta en realidad por el Dúo Dinámico para intentar hacer pelillos a la mar, y llevarse la gloria de nuestro triunfo. Y desde aquí nos preguntamos, ¿No es el “La, la, la” una marca que habría que haber defendido a ultranza? ¿No deben Manuel de la Calva y Ramón Arcusa, sus autores, levantar su voz para defender la potestad universal de esta, su creación, como hito carpetovetónico que debe ser defendido de cualquier manipulación? Desde Gente Yold manifestamos, ante el mundo entero, una verdad universal: ¡aunque lo camuflen poniéndolo en inglés, el “La, la, la” es español!

2

Del título al hecho…
Y yo desde aquí quiero preguntar a los señores de Hollywood que llevan este negociado: ¿no podrían buscar otro título para esta película y evitarnos este disgusto y sofocón? La verdad es que no es tan difícil, si repasamos un poco algunos títulos originales de películas y el que le han dado luego en España podemos comprobar que se parecen como un huevo a una castaña. Por ejemplo, la película del genial Billy Wilder que aquí conocemos como “Con faldas y a lo loco”, en Estados Unidos se estrenó como “Some like it hot” que según el traductor de Google viene a ser algo como “A algunos les gusta caliente”. Y siguiendo con Wilder, su película “La tentación vive arriba”, tenía como título original “The seven year itch” que más o menos viene a ser “El picor de los siete años” o más académico como “La crisis de los siete años”. No sé a qué se refieren con eso de los siete años, porque en esa película Marilyn estaba ya muy crecidita, acuérdense de la escena de la rejilla del metro.

3

De “Some like it hot” a “Con faldas y a lo loco”, hay una buena dosis de imaginación.

Tenemos muchos ejemplos de traducciones perpetradas “de sobaquillo”.  La archifamosa “La Jungla de Cristal” se titulaba “Die Hard”, es decir “Muere duro”, ni jungla, ni cristal por ningún lado. La primera de la saga Rambo tenía por título “First Blood”, algo así como “Primera sangre”, pero aquí la estrenaron como “Acorralado”. Y ya rozando el surrealismo tenemos “Love and Death” de Woody Allen, que aquí conocimos como “La última noche de Boris Gruchenko”.

Y podríamos seguir hasta el infinito y más allá: “The Fast and the Furious” (Rápido y Furioso) por “A todo gas”. “The Pacifier” (El Pacificador) por “Un Canguro Superduro”. “Airplane” (Aeroplano) por “Aterriza como puedas”. “Duel” (Duelo) por “El Diablo sobre ruedas”. “High noon” (Mediodía) por “Solo ante el peligro”. “The Parent Trap”(La trampa de los padres) por “Tú a Londres y yo a California”… y así hasta un largo etcétera (en nuestro Facebook podrán encontrar muchos más ejemplos), pero con estos creo que se podrán hacer una idea.

En vista de cómo se las gastan las productoras en general con los títulos, seguramente no les hubiera costado nada haber tenido un poco más de sensibilidad y buscado otro título para este musical. Les podemos dar algunas ideas, y además gratis, por ejemplo “lo, lo, lord” o algo más humorístico y gastronómico al mismo tiempo, tipo Arguiñano, como “ja, ja, jam”, o nos vamos a títulos más complejos como “La tierra de los ruiseñores” o bien “Tocamela otra vez”, que tiene resonancias de cine clásico, no vayan a pensar mal.

Señores de Hollywood, todavía están a tiempo de deshacer este entuerto, que aquí la gente está muy loca y ya han visto lo que le pasó a Trueba con su película por hacer gracietas, que a nuestra Massiel no se la toca. Ahí lo dejo.

 

Florentino Areneros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies