Mundo Yold. Hablamos con expertos para entender cómo superar la muerte de un hijo

Perder a un hijo, ¿es posible superar el dolor?

Carmen Matas
25 diciembre, 2020

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En este difícil año que ahora termina, la presentadora Ana Obregón vuelve a la pantalla para presentar las campanadas, meses después de la muerte de su hijo Alex. Hay quien la critica, pero los psicólogos recuerdan que es positivo retomar nuestras actividades para superar el dolor. Sobre este tema, hemos hablado con especialistas y con una madre que sufrió esta tragedia en dos ocasiones. Su experiencia es tan conmovedora como impactante y aportadora.

Superar el duelo de cualquier ser querido es un camino doloroso; pero no cabe duda de que la muerte de uno hijo o una hija puede ser el tránsito más duro de nuestra vida, para el que nadie está preparado. La historia de Ana Obregón nos ha inspirado para preguntar a otras personas que han pasado por este horrible drama, y también a los expertos. Dos psicólogos y una madre nos explican las pautas para atravesar y superar este duelo: aunque al principio resulte imposible, este tránsito puede convertirse en una experiencia transformadora. Son historias desgarradoras, pero que también nos recuerdan que, incluso en el más profundo de los dolores, se puede hallar la luz de la esperanza.

Desde la terrible muerte de su hijo Alex, Ana Obregón ha compartido en sus redes los momentos más bellos que pasaron juntos, recordando que es imposible olvidarlo. Pese a las críticas, los psicólogos consideran que cada cual debe expresar su dolor a su manera, y que retomar las actividades profesionales es la forma de avanzar, pese a que una tragedia de estas características siempre formará parte de nosotros.

Álex Lequio, hijo de Ana Obregón y Alejandro Lequio, perdía la vida el pasado mes de mayo víctima de un sarcoma de Ewing con tan solo 27 años.

El impacto de lo inesperado
-“Para abordar una situación tan desgarradora como el fallecimiento de un hijo es complicado que haya una guía concreta, lo que sí hay son recursos que permitirán llevar el proceso de forma más consciente con el objetivo de transitar los diferentes momentos de este doloroso recorrido”. Son palabras de Mar Argüello, psicóloga del centro psicológico Cepsim, en Madrid.

A pesar de que no existe una fórmula concreta, sí que existen algunas pautas que resultan imprescindibles para interiorizar un golpe tan duro. Según Mar Argüello, “es esencial poder realizar un buen acompañamiento del dolor que, de forma inevitable, se va a instalar en la persona que ha experimentado esta pérdida. Para ello, es necesario que el padre y la madre que están pasando por algo así se sientan con el derecho a desplegar todo aquello que están experimentando. Acompañar pudiendo normalizar la experiencia de la muerte, ayudará a aliviar los niveles de ansiedad y a comprender de forma íntima su propio proceso de duelo”.

Acompañar pudiendo normalizar la experiencia de la muerte, ayudará a aliviar los niveles de ansiedad y a comprender de forma íntima su propio proceso de duelo.

Algo con lo que está de acuerdo Dulce Camacho, psicóloga y directora del Centro de Atención al Duelo Alaia, una asociación especializada en el apoyo emocional y psicológico a las personas que han perdido a un ser querido: “Nosotros nos centramos en acompañar a la persona en este momento tan doloroso. Cada paciente afronta la pérdida a su manera, dependiendo de su contexto, su entorno y su forma de encarar los problemas. Lo más terapéutico es respetar la manera en la que cada uno afronta un acontecimiento de este tipo”.

¿Se llega a superar?
Ante la gran duda de si se llega a superar la muerte de un hijo, nuestros expertos son claros. Según Dulce Camacho, “la pérdida de un hijo no se llega a superar, más bien la persona puede llegar a aprender a vivir con la ausencia, porque siempre estará ahí”.

Por su parte, Mar Argüello añade que “siempre nos va a acompañar nuestra vinculación y amor hacia nuestro ser querido. En el duelo no hay despedidas, porque no nos desvinculamos, por lo que la pérdida de un hijo te emocionará para siempre, aunque de otra manera. Lo importante es que el doliente pueda encontrar un lugar adecuado para el fallecido en su vida emocional y, en consecuencia, aprender a vivir con la ausencia”.

La Piedad. Con tan solo veinticuatro años, Miguel Ángel esculpió una de sus más impresionantes obras de arte, en la que se refleja el dolor de la madre con el cuerpo de su hijo muerto sobre su regazo

Pero, ¿de donde sacar las fuerzas ante algo que resulta imposible de asimilar? Mar Argüello pone énfasis en el entorno: “Tras la pérdida de un vínculo insustituible, reconstruir vínculos sanos con personas que queremos y nos quieren será un factor de protección muy importante”. Por su parte, Dulce Camacho da importancia a las motivaciones y ocupaciones en la vida: “es importante que la persona encuentre una motivación o un sentido a su vida para poder seguir viviendo sin la presencia de su hijo”.

El artista kurdo Delawer Omar realizó su versión de La Piedad inspirado en las constantes muertes de niños en Siria. Lo tituló La Piedad de Siria (2015)

Pasar dos veces por la misma pesadilla
Aunque tenemos la suerte de contar con el consejo de dos grandes profesionales, puede que no haya nada más ilustrativo que el testimonio de una madre que ha tenido que pasar por este duro trance… nada menos que dos veces. Ella es Rosa Serrano, de 63 años, miembro y docente de la Asociación Vinyana, organización cuya misión es atender los aspectos espirituales relacionados con el proceso de morir. Su historia nos ha dejado totalmente sobrecogidos. No solo por su dureza, sino por la valentía con la que ha sabido afrontarla. Con tan solo 37, perdió a su único hijo, de 16 años, en un accidente de moto.

La pérdida de un hijo no se llega a superar, más bien la persona puede llegar a aprender a vivir con la ausencia, porque siempre estará ahí.

En los años 80, Eric Clapton perdió a su hijo Connor Clapton, quien falleció de una forma terrible, al caer desde lo alto de un edificio. El drama supuso un antes y un después para el músico, que, desde el más intenso dolor supo reponerse con el tiempo y abandonar sus adicciones a las drogas y el alcohol. Fue también una inspiración para escribir una de sus canciones más bellas: Tears in heaven

Ella estaba divorciada y, aunque fue un trance horrible, su nuevo marido, Arturo, fue su gran apoyo para salir del túnel. “Él quería que tuviéramos un hijo, pero yo tenía tanto dolor que esa idea me parecía inviable”, nos cuenta Rosa. Pero el tiempo pasó, y con él el dolor y la tristeza se fueron mitigando. “A los 40 años di a luz una niña, Rosa. Por fin comenzaba un nuevo proyecto de vida, con mucho amor e ilusión, acompañada de mi marido”.

Pero a Rosa le esperaba un nuevo y duro golpe de la vida. “Una de nuestras aficiones era hacer escapadas a la naturaleza, para lo que nos compramos una autocaravana. Como también la usábamos en invierno, nos tuvieron que instalar una estufa de gas, pero no le pusieron salida de humos. En una de nuestras salidas a la nieve, tuvimos que irnos a dormir con la estufa puesta por las bajas temperaturas. Cuando desperté, mi marido Arturo y mi hija Rosa, de seis años en ese momento, estaban muertos a mi lado. Nunca encontré respuesta de porque ellos sí y yo no”.

Lloré tanto que se me obstruyó un lagrimal
Aunque no nos quedasen prácticamente palabras ante tal testimonio, lo cierto es que Rosa tiene mucho que enseñarnos, puesto que ha superado dos veces lo que muchos consideran algo imposible. ¿Cómo lo consiguió? “Afronté la perdida de mi primer hijo, porque tenía el apoyo emocional de Arturo”, nos comenta Rosa.Pero hubo otra serie de técnicas que le ayudaron a interiorizar y apaciguar su dolor: “todas los días, al caer la tarde, me sentaba en un rinconcito que era mi espacio con una vela y meditaba. Sentarme en silencio con mi dolor me ayudaba a relajar mis atormentados pensamientos y el sufrimiento se convertía en tristeza. Lloraba. Lloraba mucho. Pero conseguí que la tristeza se convirtiese en calma y así podía seguir con mi vida”.

Sin embargo, en la segunda ocasión todo fue más difícil. “Cuando perdí a Arturo y a Rosa, el shock fue tan grande que no tengo conciencia de cuánto me duró. puedo asegurar que realmente conocí la noche oscura del alma”. Rosa, que es enfermera, nos cuenta que, a pesar de que estuvo varios meses bajo los efectos de los tranquilizantes y antidepresivos, decidió retomar su trabajo relativamente rápido, para tratar de tener la mente ocupada.Tras ese vacío interior, me tuve que reconciliar con la soledad, hacerme amiga de ella. La meditación diaria me ayudó a sostenerme y a no perder el equilibrio. Lloré tanto que se me obstruyó un lagrimal”.

Madre e hijo, lienzo al óleo de Leon de Smet, 1906.

Además del trabajo, Rosa aprendió a buscar aficiones y actividades con las que cultivar habilidades y que le permitieran introducirse en nuevos círculos: “Me apunté a un taller para pintar pañuelos de seda, esto hacía que mis pensamientos no divagaran y estaba en el presente. También me uní a un grupo de senderismo, con los que caminaba los fines de semana en la naturaleza y me ayudó a sentir las cosas vivas. A los seis meses, en mis vacaciones, me fui con una ONG a Perú. Estar cerca de los más necesitados me ayudó mucho a olvidar mi dolor. Por último, encontré a la Asociación Vinyana, que me enseñó definitivamente que las pérdidas se pueden convertir en regalos, que la muerte no existe, solo la desaparición del cuerpo físico, y que con la compasión se puede transformar el dolor en amor”.

Sentarme en silencio con mi dolor me ayudaba a relajar mis atormentados pensamientos y el sufrimiento se convertía en tristeza.

Los consejos de los expertos
Tras saber del increíble testimonio de Rosa, hemos querido corroborar con los expertos cuáles pueden ser los mejores consejos para alguien que esté pasando por este duro trance. Según Dulce Camacho, “cada uno debe vivir este duro proceso a su manera, pero es esencial que se busque ayuda si no nos vemos capaces de afrontarlo. A muchas personas les ayuda conocer a otras personas que están pasando por la misma situación, porque en el fondo son las únicas que pueden entender lo que están sintiendo. Por eso a menudo es muy útil participar en un grupo de apoyo”.

Algo en lo que está de acuerdo Rosa Serrano, que el único consejo que se atreve a dar es que si no se puede con tanto dolor, es necesario pedir ayuda. Actualmente hay muchos grupos de duelo, que acogen y acompañan”.

Mar Argüello, por su parte, asegura que el dolor no expresado y encerrado, así como aislarse, hace mucho más daño. Si estamos pasando por un momento así es fundamental compartir nuestro sufrimiento. Transitar el dolor, ser conscientes de éste, nos ayudará a legitimarnos en todos nuestros matices emocionales, sin tener miedo al sufrimiento, ni prisa por paliarlo.

¿Qué opinas del valiente testimonio de Rosa? ¿Has debido apoyar a alguien en una situación similar? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Más información:

http://www.vinyana.org

https://www.alaia-duelo.com/index.html

https://www.psicologiamadrid.es/

Comentarios

  1. Soledad dice:

    Hola..mi nombre es soledad..vivo en chiloe. Hace 6 años perdimos a nuestro hijo menor..tenia 19 años..saliendo de 4 medio..con muchas cosas x vivir..es lo maa doloroso k hemos pasado. ( mi hijo fue apuñalado durante un asalto). Puedo decir k cada uno de nosotros fue adaptando el dolor a nuestra vidas..mi esposo trabajando..mi hijo mayor se fue a estudiar a otra ciudad..yo me encerre x meses..en casa. Y con ayuda de psicologos…terapias..pastillas..familia..amigos y lo mas importante..testimonios..fuimos caminando. El dolor no se ha ido y no buscamos eso. Nuestro hijo esta presente cada dia en todo..

  2. Soledad dice:

    Me encanto el articulo

  3. Soledad dice:

    Me encantaria recibir o participar d algun grupo similar al tema

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