Mundo Yold. Hoy recordamos al artista cubano que revolucionó el mundo de la música

Pérez Prado: él era el Rey del Mambo

Carmen Matas
11 diciembre, 2019

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La revolución musical de Pérez Prado cambió el panorama sonoro de América Latina. Hoy en Gente Yold repasamos su influencia y su magnífica carrera en el aniversario de su nacimiento.

¿Quién no ha bailado como un loco el éxito de Lou Bega Mambo number 5? Probablemente ya lo sabías, pero este artista que batió récords de venta en el año 2000 se inspiró de otro grande para crear este gran hit. El verdadero Rey del Mambo fue Dámaso Pérez Prado, cantante cubano del que podemos decir que transformó la música latinoamericana marcando la vida nocturna de una época definitiva. Incluso hoy en día sigue siendo la pista sonora de muchas de nuestras nostalgias.

El “inmortal” Pérez Prado, como le llamó García Márquez

El mismísimo Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, habló de él: “el inmortal Pérez Prado puso al mundo patas arriba, desalojó a todos los ritmos del planeta; por eso, es uno de mis ídolos más antiguos y tenaces. Este mes se cumplen 103 años de su nacimiento y en Gente Yold no hemos dudado en rendir homenaje a esta figura clave de la música latinoamericana, que supo extender los ritmos caribeños más allá de la isla.

El Mambo No. 5, uno de las composiciones más populares

Pérez Prado transformó la música latinoamericana.

Una trayectoria de oro
Pérez Prado nació en Matanzas, Cuba, en 1916. Es ahí donde comienza a estudiar piano y donde hace sus pinitos profesionales con algunas de las orquestas locales, hasta que en 1940, todavía adolescente, se traslada a La Habana para buscar fortuna en el mundo de la música.

Carátula de uno de los álbumes más vendidos

Tenía apenas 20 años cuando encontró en la capital cubana una urbe de entretenimiento continental, en la cual se vivía la época dorada del son. Su talento le abrió paso en el competitivo mundo del espectáculo y consiguió colocarse en grupos musicales que tocaban en famosos clubes nocturnos. Poco ha poco iba construyendo una influencia. En 1946 formó su propio grupo, gracias al que consolidó sus habilidades en el piano, sumándole los sonidos de la batería, el bajo, instrumentos de viento y la percusión afrocubana.

El mambo es su seña de identidad.

Este sonido es el que le llevaría a desembocar en el mambo, su seña de identidad, que acompañaría de un nuevo y original baile, marcado por movimientos de hombros, manos y pies al ritmo de la música. Su talento le hizo transportar su música a países como Estados Unidos, Argentina, Venezuela y México, lugar que el artista eligió para asentarse.

El nuevo baile causó furor y llenó salas de fiesta en todo el mundo

Llegó México y con él el mambo
Para la Ciudad de México, la década de los 50 fue algo así como la segunda ola de la modernidad, gracias en parte a la importación y ‘tropicalización’ de productos culturales de Europa y Estados Unidos.

Big band estadounidense con numerosos instrumentos de viento

El Rey del Mambo compartió esa base con su nuevo estilo, que se cargaba mucho más hacia la influencia norteamericana del jazz y con el que amplió la orquesta tradicional para tener cinco trompetas, cinco saxofones, contrabajo, batería, maracas, cencerro, bongó y tumbadoras.

Pérez Prado y su orquesta

En los años 50, la orquesta de Pérez Prado se presentaba en los mejores escenarios y centros nocturnos de la época.

El mambo iluminó el panorama musical con una mezcla de los tradicionales sonidos caribeños y lo más caliente de las big-bands estadounidenses. Y fue en México donde se inspiró para crear sus obras más famosas, como Rico Mambo, Mambo No. 5, Pianolo, Caballo negro, El ruletero, Mambo en saxo Mambo No. 8. El éxito del mambo durante esos años fue absoluto; la orquesta de Pérez Prado se presentaba en los mejores escenarios y centros nocturnos de la época, además de participar en multitud de películas.

 

A pesar de los esfuerzos por crear y popularizar otros ritmos como el suby y el dengue, su gran contribución a la cultura latinoamericana fue, sin lugar a dudas, el mambo.

¿Quién inventó el mambo?
¿Quién inventó el mambo que me sofoca?
¿Quién inventó el mambo,
que a las mujeres las vuelve locas?
¿Quién inventó esa cosa loca?
Un chaparrito con cara de foca.

Éste es un tema del artista cubano Benny Moré, considerado el Príncipe del Mambo, que da luz a una polémica que aún hoy, más de 30 años después de la muerte de Pérez Prado, persiste: ¿quién creó realmente el mambo? Algunos insisten en que su verdadero creador fue el músico Arsenio Rodríguez, otros aseguran que fue Orestes López, autor del danzón Mambo en 1939.

El Príncipe del Mambo, Benny Moré

Existe polémica sobre quién creó realmente el mambo, pero la fusión espectacular de percusión cubana y jazz de Pérez Prado fue la clave del éxito.

A lo largo de los años 50, muchos serán los que se atribuirán la paternidad del género. Los cubanos reclamarán su responsabilidad indudable, los mexicanos, por su parte, el hecho de que sobre su territorio y gracias a Pérez Prado se definió y desarrolló hasta su plenitud.

Actuación de Machito junto a su hermana Graciella

Nueva York también reclama su cuota, ya que allí actuaba el artista Machito con su grupo de jazz afro-cubano tocando mambos en torno a 1942.

Álbum de fusión mambo-rock

Muchos son los que quieren atribuirse el tanto del mambo, pero nosotros nos quedamos con la impronta de metales y percusión que solo Pérez Prado supo introducir con maestría en el género y que, por lo tanto, le hacen merecedor de este reconocimiento. Los mambos de Pérez Prado eran esa fusión espectacular de percusión cubana y jazz, con sus metales de fuego. Una manera  de componer, orquestar y grabar que nadie ha vuelto a hacer igual.

¿Conocías la figura de Pérez Prado? ¿Sabías que con él nació un género musical tan conocido como el mambo? No olvides trasmitirnos todas tus impresiones a través de los comentarios. Y si te ha gustado este reportaje, nos haría muy felices que lo compartas a través de las redes sociales. ¡Muchas gracias!

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