Gente Yold. Sofía Casanova, la primera española corresponsal de guerra.

Vida consciente

“A estas alturas tengo claro que una elige qué recordar y qué obviar de su pasado (…). No se trata de hacer balance llegado el final, sino, simplemente de ser consciente de lo vivido”. Es una frase extraída de Azules son las horas, una biografía novelada sobre Sofía Casanova, la primera española corresponsal de guerra, una de tantas adelantadas a su tiempo que vale la pena conocer.

Sofía Casanova fue una de esas mujeres que dejaron huella en la historia, que se adelantó a su momento, y dejó el sello de su valentía y su inteligencia en una época en que ambos valores no se asociaban a las mujeres de bien. Inés Martín Rodrigo es la autora de Azules son las horas, la biografía de esta escritora y periodista nacida en La Coruña en 1861, y fallecida en Polonia en 1958. El libro es una ficción basada en la historia real de la protagonista y documentada en libros y entrevistas con sus familiares. Cada capítulo comienza con la narración del momento presente, en el que, con noventa y cuatro años, Sofía Casanova está a punto de morir, y con los recuerdos que se empeña en mantener vívidos, incluso hablando con los muertos. De esa forma, la autora recurre a un inteligente juego realidad/ficción para hacer que los acontecimientos y las personas que pasaron por la vida de Sofía Casanova atraviesen las páginas del libro y la ayuden a componer el relato de una biografía apasionante.

Casanova vivió cuatro guerras y las relató en sus crónicas para el periódico ABC. Fue, no solo una intelectual y escritora distinguida, sino una mujer comprometida con su época. Además de en ABC, colaboró con muy distintos medios como La Época, El Liberal, El Imparcial de Madrid, la revista Galicia y hasta en el New York Times.

En realidad fue la primera mujer corresponsal de guerra: mandaba sus crónicas muchas veces con retraso, pero sin falta. Como enfermera, asistiendo a los heridos, relata la guerra, el sufrimiento, la crueldad y la penuria.

Casanova se implicó en algunas de las guerras que vivió, como corresponsal y como enfermera.

Casanova se implicó en algunas de las guerras que vivió, como corresponsal y como enfermera.

Conoció a personalidades de la época, tanto literarias como políticas. Siempre interesada en la lectura, desde muy joven prefería cargar con libros en la maleta antes que con cualquier otro bien necesario. Se movía por las tertulias sin miedo, charlando con Valera, Zorrilla o Campoamor. El propio rey Alfonso XIII sufragó su primer libro de poemas. Inmersa en estos espacios literarios conoció al que fue su marido, un eminente filósofo polaco con el que tuvo cuatro hijas y con el que nunca consiguió ser feliz. Viajó, conoció bien diferentes países, y terminó sintiendo como suya la tierra polaca, donde nacieron sus hijas y donde murió.

“Se movía por las tertulias sin miedo, charlando con Valera, Zorrilla o Campoamor. El propio rey Alfonso XIII sufragó su primer libro de poemas”.

Corresponsal en cuatro guerras
Llegó a ser traductora y escritora -fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura-, además de corresponsal de las dos guerras mundiales, la revolución rusa y la guerra civil española, aunque esta última la siguió desde el extranjero. Conoció a Tolstoi, Bernard Shaw, Manuel Machado, Pardo Bazán y Galdós, entre otros, y se llegó a entrevistar con Trotski y con Franco. Sin proponérselo, se convirtió en una defensora de la verdad cruda y la objetividad del periodismo, intentando narrar lo que sus ojos ven y sufren en el día a día de la guerra, convencida de que es necesario contarlo, para que el mundo sepa lo que ocurre.

Portada de "La madeja", una comedia publicada en 1913.

Portada de “La madeja”, una comedia publicada en 1913.

Una mujer de grandes vivencias, que no renunció a la escritura ni a la lectura, incluso cuando poco a poco se fue quedando ciega a causa de una explosión. Inés Martín nos transmite sus sentimientos de entonces: “Siempre he tenido mucha imaginación, pero cuando supe que me quedaría ciega, se convirtió en una especie de sexto sentido, que empleaba como el pintor usa el pincel, siendo todo cuanto me rodeaba una inmensa paleta de tonos cálidos”.

Vivir conscientemente, escribir y leer, es el resumen de la apasionante vida de la primera mujer española corresponsal de guerra.

Paloma S. Molina

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