PALABRA DE YOLD. ¡Y yo con estos pelos!, por Guillermo Puche
Ponga un funeral en su vida

El crecimiento de los suicidios en Corea del Sur llevó al ex corredor Ko-Min Su a fundar Korea Life Consulting: una empresa dedicada a organizar funerales falsos para que la gente pueda valorar su propia vida. Desde entonces, más de 100.000 personas han participado en sus eventos. Y la idea se expande en Asia, con especial predicamento entre la Gente Yold. ¿Será verdad que necesitamos vernos muertos para querer vivir?
Con una población de 50,4 millones de personas (2014), Corea del Sur es uno de los países más prósperos de Asia. Su escasa extensión geográfica (100.210 km², un 20% de la superficie de nuestro país) determina una densidad demográfica de 487,7 habitantes/km², diez veces superior a la media mundial.
Más de 10 millones de ciudadanos viven en su capital, Seúl, y en la zona metropolitana -una de las áreas más pobladas del mundo- otros 14,5 millones más. El área conforma, asimismo, la principal zona económica del país.
Pese a lo que podríamos suponer, el cristianismo (en sus diferentes versiones) es la religión más profesada, con más de 14 millones de fieles, seguida del budismo.
En cuanto a su nivel económico, la economía ha crecido rápidamente desde la década de 1950 y hoy en día es la 13ª más grande del mundo. También se encuentra entre los países más avanzados tecnológicamente y mejor comunicados; es el tercer país con mayor número de usuarios de Internet de banda ancha entre las naciones desarrolladas, siendo también uno de los líderes globales en producción de aparatos electrónicos, dispositivos semiconductores y teléfonos móviles. También cuenta con una de las infraestructuras más avanzadas en el mundo y es líder mundial en la industria de la construcción naval, encabezada por compañías prominentes como Hyundai Heavy Industries. Así mismo, es uno de los líderes en innovación tecnológica, siendo el tercer país con más patentes registradas, sólo después de Japón y Estados Unidos.
Entonces, ¿por qué se suicidan los surcoreanos?
Pero Corea del Sur también lidera otras estadísticas menos positivas: más de 15.000 personas se suicidan al año, cifra que es además el mayor número de suicidios de los países desarrollados. Los suicidios son especialmente frecuentes a partir de los 60 años de edad. Y esto, realmente, es un grave problema para la sociedad surcoreana y sus dirigentes.
Más de 15.000 personas se suicidan anualmente en Corea del Sur.
Todos los estudios publicados por los expertos en los últimos años coinciden en dos factores fundamentales, que atañen a dos grupos de población diferenciados, los jóvenes y los Yold:
1.- La sociedad asiática, y especialmente la surcoreana, se ha configurado en estos años en base a una tremenda competitividad, fomentada desde la escuela. El deshonor generado por no alcanzar los más elevados logros es motivo para que un número significativo de adolescentes ponga fin a su vida.
2.- El sistema de protección social en Corea del Sur podría calificarse ciertamente como “precario”. La presión a partir de los 50 años generada en el individuo que no ha podido ahorrar el dinero suficiente para sus años de jubilación, y el no querer convertirse en una carga para la familia y la sociedad (de nuevo el concepto de “honor” presente) es una de las causas que, según los expertos, justifican en parte esta elevada tasa de suicidios en los ciudadanos Yold.
Video realizado y publicado por http://www.vice.com/es
¿En qué consiste la terapia de los “falsos funerales”?
Iniciativas terapéuticas como los “falsos funerales” de Korea Life Consulting son apoyadas por el propio Gobierno como herramienta eficaz de lucha ante este problema. Y sus promotores aseguran que tiene un efecto realmente positivo para evitar los suicidios.
Básicamente la organización de un falso funeral se concibe como una terapia completa, que consta de varias fases: por un lado, una primera en la que se intenta concienciar al asistente para que se centre en él mismo: sus deseos, sus necesidades, sus ilusiones… Se trata de que el “paciente” intente reflexionar sobre lo que realmente ha obtenido en su vida y en qué haría si tuviese otra oportunidad.
Una vez el sujeto ha internalizado su realidad, se le pide que escriba una nota de despedida a sus seres queridos, como si fuese la última vez que pudiese dirigirse a ellos. En el video que os incluimos en este artículo observaréis que algunas personas lloran escribiéndola.
La terapia concluye con un enterramiento real dentro de un ataúd.
Pero el tratamiento no acaba aquí. El plato fuerte es por la noche. A la luz de las velas, los participantes se dirigen a un pequeño cementerio, donde les esperan unos ataúdes vacíos. La lectura pública de un párrafo de las cartas escritas con anterioridad a sus seres queridos es el anticipo de su entierro. En el resto del proceso, tal y como se puede ver en el video, “los que van a morir” se introducen en un ataúd, donde permanecen encerrados durante quince minutos, y experimentan una serie de sensaciones que, desde luego, resultan definitivas… Este es el punto culminante del proceso y a través del cual, según los promotores, los sujetos experimentan un cambio real en la concepción de sus vidas.
Una vez superados esos minutos, se analizan las sensaciones y vivencias experimentadas al ser enterrados. El propósito de enmienda comienza.
¿Por qué éstas iniciativas son aceptadas por la Gente Yold?
Para que esta terapia sea realmente eficaz, la persona afectada debe acceder a someterse a ella. Pero, sabiendo todo por lo que va a pasar, ¿qué motivos tendría cualquiera para incluirse en el programa?
Evidentemente todo tendría que partir de un conocimiento de la propia realidad personal. Si alguien es consciente (bien personalmente o bien por indicación de familiares, amigos o compañeros de trabajo) de que está sufriendo un proceso depresivo, posiblemente se encuentra en el momento perfecto para analizar sus causas. En Occidente, por ahora, acudimos a un psicólogo en un entorno conocido, con todo controlado. Esta curiosa terapia surcoreana rompe en gran parte ese esquema. No podemos mantener el control, dado que nos van a colocar en una situación extrema.
Las empresas asiáticas son muy conscientes del problema de los suicidios y colaboran con la sociedad, animando a sus trabajadores a participar en este tipo de programas, cuando pueden padecer una depresión. De hecho, muchas veces son las empresas las que, al detectar tendencias depresivas en un empleado, le proponen asistir a esta terapia funeral. Algunas compañías incluso disponen de centros propios, donde se puede realizar el falso funeral (Samsung o Kyoboo construyeron los suyos en los últimos cinco años).
La experiencia se está propagando con una rapidez sorprendente por toda Asia, y traspasará -más pronto que tarde- las fronteras del continente ¿Crees que llegará a España? ¿Qué opinas sobre ello? Pese a la diferencia de culturas (cada día menor por el fenómeno de la globalización), ¿ves a un ciudadano europeo asistiendo a estas terapias? Esperamos tus comentarios.



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