Mundo Yold. Días antes del concierto más famoso del mundo viajamos a la ciudad de Sissi
Año nuevo en Viena

Todas las mañanas de cada año nuevo, el mundo mira hacia una ciudad: la espléndida Viena, la capital austríaca, una de las más antiguas y señoriales del mundo, que nos evoca la grandeza de emperatrices como Sissi, la inmortalidad de Mozart y Beethoven y, por supuesto, el pequeño gran lujo de tomarse un café. Hoy, en Gente Yold, recorremos Viena como si bailáramos un vals.
Durante siglos, Viena fue una de las ciudades más importantes de la tierra, el hogar de reyes y emperadores, especialmente los de la dinastía Habsburgo, que dominaron Europa y parte del mundo durante siglos, hasta su desaparición a primeros del siglo XX. Desde el siglo XV, la casa Habsburgo ocupó el trono del Imperio Germánico y luego se expandió por otros de Europa, entre ellos el de España, a partir del reinado de Carlos V.

Amanece en Viena tras la aguja de la Catedral de San Esteban
La dinastía acumuló historia, riqueza y poder, que quedaron plasmados en la gran ciudad imperial de Viena: una perla tallada por el arte y la cultura en mitad de Europa, que mantiene la elegancia y belleza de su monumental centro urbano, sus costumbres refinadas, su tesoro artístico y su histórico esplendor musical.

El ballet clásico y la elegancia de la ciudad, aliados para ofrecer espectáculos callejeros inolvidables
Como todos los años, el 1 de enero de 2018 el mundo entero pondrá sus ojos en el concierto más esperado y famoso del planeta, el que la Filarmónica de Viena ofrece cada año nuevo en el Salón de Oro de Musikverein, donde en esta ocasión será Riccardo Muti el que dirija la batuta.
Viena: una perla tallada por el arte y la cultura en mitad de Europa.
Ni que decir tiene que ya no quedan entradas, y que las de la siguiente temporada se venderán en cuanto se pongan a la venta. Pero no pasa nada: casi cien países lo ofrecerán a través de sus televisiones, y el propio ayuntamiento de la ciudad lo proyecta en pantallas gigantes en la Plaza del Ayuntamiento y en la Plaza de la Ópera.

Ensayo de la Filarmónica para el Concierto de Año Nuevo 2014 en el Musikverein
Cafés y palacios
Cientos de años han dejado su historia en el centro de la ciudad y en sus palacios, museos y edificios. Gran parte de ellos se encuentran dentro de la Ringstrasse, una avenida circular que rodea todo el centro, y que se construyó a finales del siglo XIX, tras el derribo de la vieja muralla. Se trata de uno de los bulevares más bellos y señoriales del mundo, lleno de maravillosos edificios, preciosas tiendas y rincones con auténtico sabor a historia. Una estupenda opción es recorrerlo en el tranvía, con un billete que permite subirse y bajarse y que se vende a un precio bastante competitivo.

Nave lateral y coro de la Catedral de San Esteban
Así, siguiendo la Ringstrasse podremos visitar, por ejemplo, la Catedral de San Esteban (Stephansdom), donde se encuentra enterrada la mayor parte de la familia Habsburgo, donde se casó Mozart, y también donde se celebró su funeral. Un maravilloso edificio con el Tejado de los Azulejos, que tiene más de 250.000 piezas, y una torre de aguja de casi 150 m de alto que se ve casi desde toda la ciudad.

Fragmento del famoso Tejado de los Azulejos de la catedral
Pero el lugar más visitado de Viena es el Palacio Hofburg, en parte por el atractivo de saber que aquí vivió la mítica Sissi (aunque fue sólo uno de sus muchos habitantes). Se trata de un gigantesco conjunto arquitectónico con docenas de habitaciones, museos, biblioteca, iglesia, una Escuela de Equitación y donde incluso se encuentra el despacho del Presidente de la Nación.

El recuerdo a Sissi Emperatriz está en toda la ciudad
Normalmente los turistas suelen visitar los Apartamentos Imperiales (Kaiserappartements) y el Museo de Sissi, en el que se ofrece una interesante visión de la vida de la famosa emperatriz. Todo el conjunto reúne miles de exquisitas piezas de decoración, en salones, dormitorios y estancias vestidos por muebles y ornamentos que harán las delicias de los amantes de las artes decorativas.

En el Museo de Sissi
También dentro del centro histórico se encuentra el Museo de Historia del Arte (Kunsthistorisches Museum), que es el museo más visitado del país. Contiene miles de maravillas: desde momias egipcias o antigüedades de Grecia o Roma, hasta una increíble colección de pinturas que abarca los siglos XV al XIX, con obras de Velázquez, Rubens, Canaletto o Rafael, entre otros muchos.

Jardines y fachada principal del Museo de Historia del Arte
Junto con el Parlamento de Austria, también hay que visitar, aunque sea desde fuera, la Ópera Estatal de Viena, conocida en todo el mundo, y que fue el primer edificio de la Ringstrasse que se terminó, y se inauguró en 1869 con una obra de Mozart.
El arquitecto del edificio de la Ópera no pudo aceptar las críticas que recibió el edificio y terminó suicidándose.
Aunque el edificio es espléndido, cuando se estrenó el público quedó un poco descontento. Las críticas provocaron tal disgusto a su arquitecto, Eduard van der Nüll, que se suicidó ahorcándose. El arquitecto colaborador de éste, que continuó con los trabajos, tampoco pudo superar la prisión y falleció de un infarto.

El espectacular edificio de la Ópera, inaugurado con una obra de Mozart en 1869
Un paseo largo por Viena, especialmente en invierno, no puede realizarse sin una buena parada en uno de sus encantadores cafés, donde el viajero no sólo encontrará un confortable refugio contra el frío, sino también un espacio donde reunirse, relajarse, calentarse y por supuesto, leer la prensa que se ofrece en todos ellos.
Tomar un café en la ciudad es todo un arte, una tradición que, si es posible, hay que acompañar con una buena tarta Sacher.
Tomar un café en la ciudad es todo un arte, una tradición que, si es posible, hay que acompañar con una buena tarta Sacher, el postre más famoso de la ciudad, realizado con bizcocho, un buen chocolate y mermelada. La tarta Sacher la inventó el aprendiz de repostería Eduard Sacher, que trabajaba en la cafetería Demel. Luego, el avispado pastelero fundó el Hotel Sacher, que aún hoy existe, y desde el que comenzó a hacer famoso este dulce en todo el mundo.

Café vienés y tarta Sacher, el combinado delicioso más famoso de Viena
Tomar un café en Viena es una manera tan perfecta de pasar el tiempo que, en 2011, la UNESCO declaró esta costumbre como Patrimonio Cultural Inmaterial. La revista National Geographic realizó su propia lista de cafés imprescindibles de Viena, a saber: el Café Landtmann, Café Central, Café Hawelka, Café Mozart, Café Bräunerhof, Café Frauenhuber, Café Sacher, Café Museum, Café Schwarzenberg, Café Sperl, Café Griensteidl, Café y Pastelería Demel y el Café Bellaria.

Ambiente en el histórico Café Landtmann
Corazón de música
Como si en ella se tocara un vals eterno, la capital de Austria te dirige siempre a la música. Aquí trabajaron y vivieron algunos de los más grandes genios. En Viena nacieron Johann Strauss (padre) y Johann Strauss (hijo).
Los Strauss (padre e hijo) hicieron de un baile popular, el vals, un hit en los salones imperiales.
Ambos consiguieron que una música popular, como era el vals, se convirtiera en el hit de los bailes imperiales. Viena también fue la ciudad de residencia de Mozart, Vivaldi, Haydn, Beethoven o de Herbert von Karajan, entre otros muchos genios de la música clásica.

Un Johann Strauss dorado tocando el Danubio Azul para la eternidad
No, ya no quedan entradas para el Concierto de Año Nuevo, pero sí para otras muchas citas igualmente privilegiadas, porque Viena, especialmente en Navidades, está llena de eventos musicales. Para los vieneses, igual de tradicional que el de Año Nuevo, es la representación de la opereta El murciélago, de Johann Strauss, que se representa en distintos sitios. Pero también podemos encontrar docenas de conciertos especiales, como la gala navideña de la Wiener Konzerthaus, o el concierto de la Vienna Imperial Philharmonics en el Musikverein.
Viena es una ciudad nostálgica que, a cada paso, rememora la vida de los grandes personajes que nacieron aquí.
La misma Catedral de San Esteban ofrece conciertos de adviento de los más clásicos: Mozart, Bach, Schubert y Haydn. Y cómo no, los famosísimos Niños cantores de Viena actúan varias veces cada mes durante prácticamente todo el año, especialmente entre Navidad y Año Nuevo.

Lápida en memoria del gran músico
Cocina, cultura y mucho más…
Una vez que hemos visto los grandes palacios, tomado un buen café, y asistido a un concierto, llega el momento de degustar la también estupenda cocina de la ciudad, que durante siglos ha bebido de influencias cosmopolitas y disfrutado de exquisitas materias primas. El plato más típico -indispensable durante la visita- es el schnitzel o escalope vienés acompañado de verduras, pero también la carne de vaca hervida y el goulash calentito que ayudará a recuperarse de las bajas temperaturas. Viena está rodeada de viñedos, así es que es igualmente aconsejable probar los vinos jóvenes de las zonas, entre los cuales es muy conocido el Grüner Vetliner, un blanco afrutado y muy agradable al paladar. También a los austríacos les gusta la cerveza. Entre las fuertes, una buena opción es la Eggenberger Urbock, mientras que la Gösser es la más conocida en el país.

Todo en Viena parece una postal, hasta los mercadillos navideños como éste
Además de visitar los restaurantes, también podemos tomar algo en una de las típicas beisl, acogedoras tabernas de vino y cerveza, donde puede degustarse comida tradicional como sopas, escalopes y, por supuestos, crepes o tartas.
Volvemos a las calles de Viena y seguimos respirando su increíble pasado señorial. A través de sus paseos y su historia, la ciudad nos rememora la vida de grandes personajes que nacieron aquí, como el psicólogo Sigmund Freud, el romántico pintor Gustav Klimt y la reina María Antonieta, los directores de cine Fritz Lang o Fred Zinnemann, el actor Erich von Stroheim o el arquitecto Otto Wagner.

Atardecer en el Danubio (casi) siempre azul
Un vecino inmortal de Viena es el Danubio, eterno acompañante de esta ciudad y cuyas orillas ofrecen miles de planes agradables, sobre todo en el verano, con sus playas, cafeterías o espacios de ocio. Y un poco más allá, el famoso Prater, uno de los parques de atracciones más conocidos del mundo porque, entre otras cosas, su noria gigante fue una de las protagonistas esenciales de la película El tercer hombre, de Orson Welles. El Prater es también uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo, ya que fue inaugurado en 1895. La famosa noria se inauguró precisamente para conmemorar el 50 aniversario de la coronación de Francisco José I y ha sobrevivido a catástrofes naturales, a dos guerras mundiales, y allí sigue, girando su enorme silueta en el horizonte.

La noria de El tercer hombre sigue girando
Siendo una de las ciudades del mundo que más turistas recibe cada año, Viena ofrece mil y una manera de recorrerla y saborearla. Además del tranvía, hay autobuses turísticos con explicaciones para los viajeros y posibilidad de subir y bajar cuando uno quiera. También hay multitud de ofertas de visitas guiadas a la ciudad o free-tours (con un guía al que se le abona lo que cada cual considere, según haya sido su explicación). Si tienes tiempo, también puedes optar a visitar otras ciudades cercanas y maravillosos lugares como los Bosques de Viena, el valle de Wachau, Salzburgo, Praga, Budapest o Bratislava. En cualquiera de los casos, será, seguro, un viaje inolvidable.
Más información:
https://www.austria.info/es/destinos/ciudades/viena
https://www.wienerlinien.at/eportal3/
https://www.disfrutaviena.com/actividades/autobus-turistico-viena
https://www.freetour.com/es/vienna/free-vienna-walking-tour
http://www.freetourvienna.eu/Recorridos-a-pie-gratis/
Inés Ortega


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