Mundo Yold. La tragedia de las personas exhibidas como objetos exóticos en Europa

Zoológicos de humanos: la historia que Europa desearía borrar

Carmen Matas
23 noviembre, 2019

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Hoy en Gente Yold hemos querido afrontar esta mancha en la historia de Europa y contar más sobre el cruel fenómeno de los zoos de humanos, unos espacios bastante usuales a finales del siglo XIX y principios del XX, que atrajeron a millones de visitantes.

Si te dijéramos que apenas hace 60 años todavía existían zoológicos de humanos en algunos países europeos, ¿nos creerías? Así es. Aunque el auge de esta crueldad, producto del Nuevo Imperialismo, tuvo lugar entre 1870 y 1930, el último de ellos se desarrolló en Bruselas, en pleno corazón de Europa, en 1958, con motivo de la Exposición Universal. Sí, has leído bien: en 1958. Exactamente 10 años después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Grupo de africanos exhibidos en una de las construcciones del Jardín Zoológico de Aclimatación de París

En pleno auge del colonialismo europeo, y para justificar la ocupación y el sometimiento que las principales potencias europeas estaban ejerciendo sobre los “atrasados” pueblos de África, Asia y América, surgió este cruel tipo de museo. Se trataba casi siempre de exposiciones itinerantes, especialmente famosas en Francia, Bélgica y Alemania, en las que se exhibía de forma pública a mujeres, niños y hombres de carne y hueso, muchas veces enjaulados como auténticos animales. El objetivo era ayudar a convencer a la opinión pública europea de la necesidad de la colonización y, según se hacía entender, estas personas accedían a exponerse forma voluntaria a cambio de una recompensa económica. Pero esto no era cierto: tribus enteras eran secuestradas o engañadas bajo falsas promesas.

El último zoo de humanos se desarrolló en 1958, a la luz de la Exposición Universal de Bruselas.

Para luego ser exhibidos, numerosos africanos fueron esclavizados y enviados a Europa como mercancía

El precursor de este concepto fue el zoólogo, domador y director de circo alemán Carl Hagenbeck, que introdujo a partir de 1874 en sus exhibiciones circenses a samoanos y lapones, como “poblaciones puramente naturales”. Más adelante continuó exhibiendo fueguinos, samis, samoanos y sudaneses en sus espectáculos por Londres, París y Berlín y cosechó un tremendo éxito.

Cartel del Jardín de Aclimatación parisino

Éxito desbordante
Entre 1877 y 1912 se realizaron unas 30 exposiciones de este tipo en el famoso Jardín Zoológico de Aclimatación de París, uno de los más conocidos en este tipo de exhibiciones. Solo durante el primer año, este espacio recibió un millón de visitas. En 1889, nada menos que en el centenario de la Revolución Francesa que tanto promovió esa “igualdad, libertad y fraternidad” de la que tanto hemos oído hablar, cerca de 28 millones de visitantes pudieron apreciar una “aldea negra” con 400 africanos forzados a trasladarse a tal efecto.

La superioridad del hombre blanco era una de las patrañas que se difundieron para justificar las ambiciones colonizadoras europeas 

Poco después, en 1900, se presentó un cuadro viviente de la isla de Madagascar, en la por entonces reciente Tercera República francesa, al que asistieron 50 millones de visitantes. La última de las exposiciones de humanos realizada en el Jardín de Aclimatación, en 1931, acogió un total de 34 millones de visitantes.

Grupo de fueguinos y patagones llevados a Europa contra su voluntad desde el cono sur americano

Se exhibía de forma pública a mujeres, niños y hombres de carne y hueso, muchas veces enjaulados como auténticos animales.

En Bélgica, los más crueles
El país belga, probablemente el que cuenta con el historial colonial más sangriento de todos, también destacó por su especial crueldad con el desarrollo de estos zoológicos humanos. Solo como ejemplo, muchos de los congoleños exhibidos murieron durante la exposición y fueron enterrados sin ceremonia en una fosa común en total anonimato.

Tras las rejas, dentro de jaulas, personas esclavizadas eran exhibidas ante la mirada de burgueses bien pensantes

Además, tal y como hemos explicado al comienzo, Bélgica no solo destacó por la extrema dureza de estos zoológicos, sino por ser el país que más tardó en acabar con esta humillante tradición. En 1958, ni más ni menos, fueron exhibidas en la Exposición General de primera categoría de Bruselas, o Expo 58, familias enteras africanas en pequeñas jaulas de bambú.

Entrada a la Exposición Colonial

La tremenda afluencia de visitantes fue abrumadora: un total de 41 millones visitantes pudieron acercarse a observar, alimentar y acariciar a los prisioneros.

La última de las exposiciones de humanos realizada en el Jardín de Aclimatación, en 1931, acogió un total de 34 millones de visitantes.

En los bosques de Vincennes, en París, se encuentran las ruinas de lo que una vez fue una exposición pública para promover el colonialismo francés

También en España
En su constitución, en su aspecto, en su lenguaje, en sus maneras, en sus costumbres, en su color y hasta en sus trajes, esos compatriotas nuestros difieren grandemente de los filipinos más civilizados y hasta ahora conocidos”. Con estas palabras, el diario El Imparcial se hacía eco de la exposición que en 1887 aterrizó en el madrileño parque de El Retiro.

Niños, ancianos… no había prejuicios de ningún tipo y a menudo se trataba de familias completas  

¿Sabías que el conocido Palacio de Cristal fue construido para esto precisamente? Aquel año, un grupo de indígenas filipinos fueron ubicados en las inmediaciones de este bonito palacio del céntrico parque de la capital, construido precisamente para aquella exposición universal.

Los cuerpos de jóvenes esclavos utilizados como soporte publicitario desean Buen año 1904

Así que España también entró en la fatídica moda de los zoológicos humanos, con los que se pretendía acercar a los madrileños la cotidianidad de las tribus lejanas que formaban parte del imperio español.

Grabado que recoge a un grupo de indígenas traídos desde Filipinas para ser exhibidos ante la realeza en el Palacio de Cristal del Retiro madrileño 

También en Barcelona, en 1897, familias enteras de ashantis africanos fueron exhibidas como atracción de feria en un terreno cercano a la Plaza de Cataluña.

¿Sabías que el Palacio de Cristal de El Retiro fue construido para una de estas exhibiciones de humanos?

Filipinos vestidos a la europea en el madrileño Parque del Retiro

El terrible caso de Sarah Baartman
Es una de las pocas historias con nombres y apellidos que se conocen de esta oscura etapa. Sarah, de la etnia Khoikhoi -procedente del sudoeste de África- tenía unas características físicas peculiares. La peculiaridad genética conocida como esteatopigia, una acumulación anormal de grasa en las nalgas y las caderas, llamó la atención del doctor británico William Dunlop, quien la compró y le prometió prosperidad en Inglaterra.

Ficha del Museo del Hombre de París que recoge las imágenes de la vitrina 33, donde era exhibido el cadáver disecado de Sarah bajo el epígrafe: Venus hotentote

Fue obligada a exhibirse desnuda y presentada en clubes como la Venus hotentote, un término bastante peyorativo usado por los holandeses para referirse despectivamente a la “gente del monte”. Por unos chelines más, los asistentes podían manosearle el trasero o incluso pincharlo para demostrar que no había truco. Los más ricos tendrían pases privados en sus mansiones.

Caricaturización publicitaria y humillante de Sarah Baartman para atraer espectadores

Afortunadamente hubo protestas, y a pesar de que el doctor alegaba tener un contrato con la firma de Sarah consintiendo este trato humillante, se vio obligado a suspenderlo. Pero, como suele ocurrir en esta clase de historias, la víctima siempre se lleva la peor parte y, aunque este horrible espectáculo acabó para Sarah, ésta se vio obligada a introducirse en otra cruel actividad: la prostitución. Finalmente, murió en la más absoluta miseria, afectada por una neumonía.

Pero su humillación no acabó ahí. El naturalista francés Georges Cuvier se apropió del cadáver y lo disecó. Sus restos fueron expuestos al público durante más de un siglo en el Museo Nacional de Historial Natural de París, hasta que en 1994 Nelson Mandela hizo una petición para que fueran devueltos a su tierra natal.

¿Conocías la escalofriante tradición de los zoológicos humanos en Europa? ¿Qué opinas al respecto? No olvides de hacérnoslo saber a través de los comentarios. Y por supuesto, no dudes en compartir este reportaje a través de tus redes sociales si crees necesario que se conozca esta etapa de la historia. ¡Gracias!

Mas información:

http://www.jardindacclimatation.fr/

Comentarios

  1. Caso aberrante e inhumano

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