Gente Yold. Homenaje a la primera persona ganadora del Premio Nobel en Latinoamérica

Recordamos a la gran poeta chilena Gabriela Mistral

Carmen Matas
17 diciembre, 2019

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Es una de las figuras más relevantes de la literatura latinoamericana. Premio Nobel en 1947, docente de vocación y representante diplomática de altura, Gabriela Mistral cuenta con una de esas trayectorias que merecen ser recordadas y recordadas. No te pierdas nuestro reportaje.

En 1945, la Academia Sueca de Literatura otorgaba el Premio Nobel a Lucila Godoy Alcayaga, una maestra chilena que, además de ejercer sus funciones pedagógicas, escribía poemas. Su seudónimo era Gabriela Mistral: Gabriela, en honor al poeta italiano Gabriele D’Annunzio y Mistral en honor al escritor Francés, Frédéric Mistral. Fue la primera persona de América Latina en ganar el Premio Nobel de Literatura y la única mujer de la región que ha conseguido dicha distinción hasta el día de hoy.

La hermosa belleza madura de Gabriela y su inteligente mirada

La autora, nacida en 1889 al noreste de Chile, marcó un importante hito, no solo por su magnífica obra, sino también por haber sabido aprovechar su éxito para ser un altavoz en lo referente a derechos de los niños y la importancia de la educación. Entre sus obras, poesía sobre la infancia, sobre el amor maternal, la naturaleza… y también textos de una pasión ferviente, incluso de erotismo entre mujeres.

Gabriela, en honor al poeta italiano Gabriele D’Annunzio y Mistral en honor al escritor Francés, Frédéric Mistral.

-“Su obra lírica, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano”. Estas fueron las palabras del representante de la Academia para entregarle el Premio Nobel a la poeta chilena.

Recibiendo el Premio Nobel

Y es que no cabe duda de que la impecable trayectoria de Mistral es inspiración para todas y todos. Por eso hoy, Gente Yold se rinde a sus encantos como poetisa, docente, diplomática y gran mujer para hacer un repaso de su interesante vida… y ¿por qué no?, contar algún que otro secreto.

Docente, diplomática y escritora
La famosa poetisa nació en el Valle de Elqui (Chile) el 7 de abril de 1889. Cuando tan solo tenía tres años su padre abandonó el hogar familiar y ella y su madre tuvieron que mudarse con la hermana mayor de Mistral, maestra en una escuela rural. Quizás por la influencia de su hermana, Gabriela se empleó como profesora a los 14 años, profesión que compaginó con la escritura durante toda su vida.

Con su abuela, tomando mate

Fue la primera persona de América Latina en ganar el Premio Nobel de Literatura.

Mistral comenzó a escribir sus primeros versos con solo 13 años y descubrió en la poesía su gran vocación. Sus primeras creaciones salieron a la luz a partir de 1912 en diferentes revistas, entre ellas una de las dirigidas por Rubén Darío. Es en esta época en la que la escritora comienza a utilizar el seudónimo por el que será siempre recordada.

En 1920, su trabajo de profesora lleva a la poeta a tener que instalarse en Temuco, donde conoce al futuro Pablo Neruda. En ese momento todavía era Neftalí Reyes, su nombre real, tenía 16 años y era uno de los alumnos de la escritora. Sin duda, Mistral supuso una fuerte influencia para Neruda, que llegó a escribir sobre ella: “No me extrañó cuando entre sus ropas sacerdotales sacaba libros que me entregaba y que fui devorando… Ella me hizo leer los primeros grandes nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí”.

Desde jovencita ya tenía cara de poeta

En 1922, Gabriela Mistral publicó su primera obra: un poemario bajo el título de Desolación que la convierte en una de las literatas imprescindibles del país. Unos años después ve la luz Ternura, un segundo poemario en el cambia su estilo, girando en torno a la infancia y al mundo que la rodea. A partir de este momento, la carrera de Mistral como escritora despega, y su fama crece por momentos. Su poesía fue traducida múltiples idiomas, como el inglés, francés, italiano, alemán y sueco, convirtiéndose en una figura literaria tremendamente influyente para muchos autores latinoamericanos posteriores, como el mismo Pablo Neruda y Octavio Paz.

Los años de madurez de la vida de la chilena fueron de cambio constante, ya que se dedicó a viajar por diferentes países iberoamericanos para ser recibida en universidades. A partir de 1933, y durante 20 años, trabajó como cónsul de su país en ciudades de Europa y América.

Pronto se convirtió en una figura literaria tremendamente influyente para muchos autores latinoamericanos posteriores.

Con su alumno Pablo Neruda (la relevancia de este testimonio gráfico disculpa la mala calidad de la imagen)

Mi querida maestra
Gabriela Mistral era lesbiana. Lo cierto es que no es un dato nada relevante, lo sabemos. Simplemente, queremos sacarlo a relucir ya que la poetisa chilena vivió sin que le fuese reconocido su derecho a disfrutar de la que fue su gran historia de amor, de una forma totalmente libre.

Con Doris Dana, su alumna y compañera sentimental, una relación que saltó las barreras de las convenciones sociales y la edad

Por sus tareas como escritora, intelectual y cónsul chilena, Mistral pasaba mucho tiempo fuera de su país natal. En 1946, tras ganar el Nobel, fue invitada a dictar una conferencia en la Universidad de Columbia, en Nueva York. La escritora tenía en ese momento 59 años. Doris Dana, la que se convertiría en su pareja sentimental, de 28, se encontraba entre el público. Pero su historia no comenzó ese día, sino a través de una carta que Mistral recibió nada menos que dos años después de aquella conferencia y que comenzaba con un “Mi querida maestra”. “En la profunda ternura contemplativa y la fuerza de sus obras, el mundo ha encontrado en usted una maestra de sentido y una llama viva del arte más puro”, se leía en esta primera correspondencia.

Mistral comenzó a escribir sus primeros versos con solo 13 años.

Gracias a Doris Dana se han podido recuperar cientos de poemás inéditos y manuscritos

Y así empezaba una relación, primero profesional y luego sentimental, que duró hasta el mismo fallecimiento de Mistral, en la que la correspondencia entre ambas nunca cesó. Doris Dana, convertida en albacea de la Premio Nobel de Literatura, guardó en su ático de Florida 168 cajas con poemas inéditos, manuscritos, fotos y otros documentos que su sobrina entregó al Estado chileno cuando ésta murió en 2006, 49 años después de la pérdida de Mistral. 250 de estas cartas fueron recogidas en el libro Gabriela Mistral. Niña errante, a pesar de que la voluntad de la poetisa en vida siempre fue la de mantener en secreto los detalles de su vida íntima.

El documental Locas Mujeresde María Elena Wood, cuenta la relación entre la poetisa y su amada norteamericana. Basándose en 40.000 documentos personales de la escritora, la obra narra los diez años de correspondencia entre ambas, y cómo las dos expresaban su amor a través de las palabras. Cartas que también contienen celos, angustia, reflexiones, y súplicas. “¿Por qué tú, niña errante, te haces querer tanto? Es malo para quien te quiere y para ti resulta fastidioso”, le escribía Mistral a Dana, a los 63 años.

¿Conocías esta parte de la vida de Gabriela Mistral? ¿Crees que era necesario destapar esta parte de su vida tan íntima? No olvides trasmitirnos todas tus impresiones a través de los comentarios. Y si te ha gustado este reportaje, nos haría muy felices que lo compartieras en las redes sociales. ¡Muchas gracias!

Más información:

http://gabrielamistralfoundation.org/web/

Comentarios

  1. Jorgejorge dice:

    A veces me cuesta entender y comprender porque se tiene q sacar pública. La vida privada.

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