Bienestar Yold. Problemas de ansiedad
Ansiedad: cuando no podemos vivir en paz

Excitación, angustia, nerviosismo, alarma… son las sensaciones que tenemos, en mayor o menor grado, cuando sufrimos ansiedad: un trastorno que puede ser pasajero y temporal, y convertirse en una seria patología que requiere tratamiento especializado. Cuando la ansiedad es repetida y/o se sufre sin un motivo importante, no hay que dudarlo: hay que consultar con un especialista.
Desde los tiempos más remotos, la ansiedad se conoce como una emoción propia de los seres humanos, que se produce habitualmente ante un estado de excitación, nerviosismo o alerta. Y es que, tal y como indican desde la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), es una emoción totalmente natural: “La ansiedad es experimentada como una emoción desagradable, negativa, que surge en una situación ante la que el individuo percibe una amenaza. Para afrontar esta situación y tratar de reducir las consecuencias negativas el individuo debe ponerse en alerta”.

Es decir, la ansiedad no solamente es una emoción natural, sino que surge como una reacción totalmente lógica ante estímulos que nos hacen ponernos en alarma o sentirnos amenazados. También cuando, por ejemplo, nos sentimos observados, examinados, o ante una situación completamente nueva y desconocida. En todos estos casos, la ansiedad, los nervios, cierta angustia, en mayor o menor medida, son respuestas normales y naturales, cuya intensidad dependerá de cada persona y de cómo sean sus mecanismos de defensa. Tener un ataque de ansiedad, más o menos intenso, es en estos casos la reacción normal de cualquier ser humano. Hablar en público, los exámenes, la tensión por un trabajo, viajar en avión, que te hagan un análisis de sangre… son situaciones cotidianas que nos pueden provocar un ataque de ansiedad.

Ataques de ansiedad y trastornos de ansiedad patológica
El problema viene cuando se sufre un estado de ansiedad de forma habitual, reiterado, continuado, excesivo y/o por motivos poco importantes. Cuando el ataque de ansiedad se convierte en un estado repetitivo y cotidiano; cuando se sufre una tensión importante y dañina sin que haya realmente estímulos serios para ello, es que la ansiedad se ha convertido en una patología importante que requiere atención médica: se ha convertido en un trastorno de ansiedad patológico.
Por tanto, debemos distinguir entre un trastorno puntual de ansiedad generalizada, el clásico “ataque de ansiedad”, que muchas personas sufren alguna vez en su vida por una situación de nervios y estrés, a la ansiedad como patología de otros trastornos complejos que requieren tratamiento especializado y seguramente terapia. Entre estas patologías pueden estar los trastornos obsesivo-compulsivos (TOC), las fobias, los pánicos o los estrés post-traumáticos.

Cuando la ansiedad se repite y se convierte en un problema habitual, en una patología de ansiedad grave, no hay que dudarlo: se debe consultar con un especialista. Hay que buscar ayuda lo antes posible, para que el problema no avance. Muchos trastornos de ansiedad pueden convertirse en un infierno para quien los sufre, pero igualmente, o incluso más, para quienes cohabitan con los pacientes.
Las mujeres, más ansiosas que los hombres
La ansiedad se da en todos los seres humanos, en todas las culturas. Según las estadísticas de organizaciones como SEAS, al menos una de cada diez personas va a sufrir, en alguna ocasión, un ataque de ansiedad. Pero, entre las personas afectadas, hay muchas más mujeres que hombres; de hecho, casi el doble de mujeres sufren ansiedad, en comparación con las estadísticas que ofrecen los varones. Las razones pueden ser en parte culturales, pero sobre todo parece obedecer a razones biológicas de tipo hormonal: “Algunas mujeres padecen un fuerte síndrome premenstrual, con altas manifestaciones de ansiedad, ira, irritabilidad, tristeza, etc., los días previos a su menstruación. Los cambios en el estado de ansiedad de estas mujeres pueden obedecer a ciclos, como su ciclo menstrual, o las estaciones (con incrementos de ansiedad y otras emociones negativas en primavera y otoño)”, indican también desde SEAS.

¿Cómo podemos curar la ansiedad?
Las técnicas y tratamientos más utilizados para tratar los problemas de ataques de ansiedad son, actualmente los fármacos. Tomar ansiolíticos suele dar buen resultado para reducir la ansiedad de forma rápida, si bien siempre hay que consultar con un especialista. Sin embargo, un tratamiento farmacológico no debería ser utilizado como único remedio para los casos de ansiedad permanente o de trastornos patológicos. “Los ansiolíticos son un tipo de fármacos que reducen los síntomas de ansiedad rápidamente, lo cual resulta muy útil en el tratamiento del ataque de pánico o las obsesiones. Ahora bien, con ellos no se aprende a controlar la ansiedad, por lo que, si se utilizan solos, no suelen curar el trastorno. Son útiles en caso de reacciones intensas, no controlables, pero hay que sustituirlos, poco a poco, por el autocontrol; de lo contrario, suelen degenerar en una adicción a este tipo de fármacos”, indican desde la página web de SEAS.
En la actualidad, los trastornos de ansiedad patológicos, incluso los más intensos, son bastantes conocidos y están bien estudiados, por eso, los expertos recuerdan que la gran mayoría pueden ser tratados, y con éxito, con técnicas cognitivas conductuales y a veces farmacológicas. Estos tratamientos suponen para los pacientes una especie de entrenamiento que les da capacidades para poder controlar sus estados de ansiedad. Ponerse en contacto con los especialistas, averiguar cuál es el problema real, será el primer paso para enfrentarnos a él.
Podemos encontrar mucha más información detallada sobre problemas de ansiedad en la página web de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS):
http://www.ansiedadyestres.org/
Redacción Yold


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