Mundo Yold. Un 5 de abril como hoy, pero de 1908, nació la gran actriz. En su aniversario queremos recordar su gran personalidad y talento

Bette Davis, la diva que triunfó gracias a una belleza desigual

 

 

 

 

 

Angel Domingo
4 abril, 2021

 Número de Comentarios (0)

Soy como una gata. Si me tiran al aire, siempre caigo de pie”. Esta declaración pertenece a Bette Davis, una de las malvadas más legendarias de la historia del cine, fallecida hace más de un cuarto de siglo. Su enorme talento interpretativo solo fue comparable al de Katharine Hepburn. Hoy, 5 de abril, aniversario de la actriz, nuestro crítico de cabecera nos ayuda a recordarla.

Nacida un 5 de abril de 1908, este año el Festival de San Sebastián se ha propuesto homenajearla programando el documental El último adiós de Bette Davis (Pedro González Bermúdez, 2014), que ofrece al espectador el relato de los últimos días de la actriz, recordando su paso por el certamen donostiarra, donde recibió el Premio Donostia, que supuso un canto del cisne público, ya que falleció pocos días después, el 6 de octubre de 1989. “Se la veía frágil, pero crecida ante el público, cuyos ojos parecía necesitar para seguir viviendo”, explica  Juan Zavala, que firma el guion de la cinta junto a su director, Pedro González Bermúdez, que asegura que lo que han tratado de hacer es retratar a una “estrella que podría ser cualquiera, que se resiste a que su tiempo haya pasado ya”.

Candorosa imagen de la actriz en su juventud

No se equivocaba, esos ojos fueron precisamente la seña de identidad de esta grande del cine a la que muchos definieron la “quinta Warner” por el poder que llegó a tener en el estudio comandado por Jack Warner. Muchos años antes, durante su infancia, sufrió las quemaduras producidas por las velas de un árbol de Navidad que hicieron que su mirada adquiriese ese nerviosismo amenazante tan propicio para las existencias dolientes y melodramáticas que tantas veces tuvo que encarnar.

El Premio Donostia supuso un canto del cisne público, ya que falleció pocos días después.

Su llegada a Hollywood a principios de los años 30, acompañada por una madre posesiva que no la dejaba ni a sol ni a sombra, fue un desastre. La prueba que hizo para el productor Samuel Goldwyn no fue nada bien. Nadie parecía querer contratar a aquella chica rubia de ojos saltones que no era guapa y tampoco se ajustaba al perfil de estrella a pesar de su extraordinaria fotogenia. Con varios noes a sus espaldas, en 1931 firmaba un contrato con Warner y la batalla estaba servida. Durante casi dos décadas de estancia en el estudio luchó con uñas y dientes por personajes que estuviesen a su altura y un sueldo mejor y llegó a denunciar al mismísimo Jack Warner llevando su trifulca con él a los tribunales británicos. Si hubo una estrella que se rebelase contra los contratos leoninos del star system hollywoodiense, esa fue la Davis.

Casi siempre interpretaba a mujeres que sufrían y se enfrentaban a convencionalismos”. Los ejemplos son interminables, desde la Julie de Jezabel (1938), su primera cinta con William Wyler, que osa acudir de rojo a un baile lleno de virginales jovencitas sureñas, a la hipócrita adúltera de La Carta (1940), a las órdenes del que fuese su amante y director favorito, el legendario William Wyler.

Con el “escandaloso” traje rojo de Jezabel

Pese a ser la estrella femenina favorita de los hermanos Warner, casi nunca se sintió bien tratada. No fueron pocas las veces que se quedó atrincherada en casa sin ir a trabajar porque estaba en desacuerdo con el director de turno. El estudio estropeó su deseo de ser la Escarlata O’ Hara de Lo que el viento se llevó al intentar ofrecerla ‘prestada’ a Selznick, productor de la cinta, en un ‘paquete’ que incluía a su odiado Errol Flynn y, a lo largo de los años 40, tras cumbres del melodrama como La extraña pasajera (Irving Rapper,1942), acabó encasillada en películas de baja categoría. Una de ellas, Más allá del bosque (King Vidor, 1949), hoy reivindicada como una joya kitsch’, fue su última cinta para el estudio, interpretando a una mujer desencantada y cruel con su marido, otra de esas pérfidas que eran su especialidad.

Su etapa en el poderoso estudio pasó a mejor vida pero pronto llegaría, en 1950, el papel que, en mi opinión, tiene más que ver con la Bette Davis real, el de la Margo Channing de la extraordinaria Eva al desnudo (Joseph L. Mankiewicz, 1950). Su encarnación de una actriz madura, inteligente, cínica y de vuelta de todo, fue una pieza fundamental en la obra maestra del director estadounidense, que ganó 6 Oscar. Sin embargo, el impulso de la cinta tampoco le garantizó trabajo seguro.

Fotograma de Eva al desnudo

Famoso fue su anuncio en la revista Variety por aquellas fechas, en el que se vendía a sí misma: “Se ofrece actriz con 30 años de experiencia en el cine y todavía animosa. Con dos Oscar”. En los años 60, y pese a la resistencia de Jack Warner a la hora de contratar a “esas dos viejas”, protagonizó, junto a su declarada archienemiga, la atractiva Joan Crawford, ¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962). El rodaje fue una auténtica batalla campal para ambas. Davis llegó a decir que no “mearía” a la Crawford aunque esta estuviese “ardiendo en llamas”.

 

Con Joan Crawford

El epitafio de Bette Davis dice: “Lo hizo a la manera difícil”.

Y, nuevamente, volvió a ser la gata que caía de pie, ya que todos los asistentes al certamen se quedaron boquiabiertos. “He llegado a la cumbre a fuerza de mucho arañar e incluso habría recurrido al asesinato para conseguirlo”, aseguró una vez. La vida nunca consiguió vencerla, ni siquiera en esos últimos compases.

En San Sebastián, cuando acudió a recibir el Premio Donostia

Bette Davis se desmayó durante la entrega de los premios American Cinema en 1989 y poco después descubrió que el cáncer había reaparecido. Se recuperó lo suficiente como para viajar a España, donde fue galardonada con el Premio Donostia. Durante su estancia en San Sebastián su salud se deterioró rápidamente. Demasiado débil para hacer el largo viaje de regreso a los Estados Unidos, viajó a Francia, donde murió a las 23.20 h del 6 de octubre de 1989 a los 81 años, en el Hospital Americano de Neuilly-sur-Seine. Sus restos fueron sepultados en el Forest Lawn-Hollywood Hills Cemetery de Los Ángeles, al lado de su madre y de su hermana Bobby (fallecida en 1979), pero con su nombre grabado en una letra más grande con respecto a las otras dos. El epitafio de Bette Davis dice: “Lo hizo a la manera difícil”,​ que también fue mencionado en su libro de memorias Mother Goddam, por sugerencia de Joseph L. Mankiewicz poco después de haber terminado de filmar Eva al desnudo (1950).

Tuvo cuatro maridos y tres hijos.

Ángel Domingo Pérez

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies