Mundo Yold. Los huevos de Fabergé: la opulencia de los Romanov

La historia de los maravillosos huevos de Fabergé

 

Carmen Matas
6 abril, 2021

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Los huevos de joyería creados para la familia imperial rusa por Peter Carl Fabergé fueron una sensación en la época y continúan siéndolo, por la exclusividad de los mismos y la historia que les envuelve. Estas pequeñas maravillas se encuentran entre las joyas más caras del mundo y visitar los museos en los que se encuentran es “uno de los imprescindibles” de Rusia.

Imagina por un momento el deleite de la emperatriz rusa María Feodorovna cuando, en 1885, su esposo, Alejandro III, le regaló un huevo de Pascua muy especial. No se trataba de un huevo de Pascua de chocolate o dulces. Ni mucho menos. Se trataba de un artículo de excepción, hecho a mano por el joyero Peter Carl Fabergé con oro, diamantes y rubíes.

Peter Carl Fabergé

Este extravagante regalo fue solo el primero de una larga lista de opulentos obsequios de Pascua encargados por la dinastía rusa de los Romanov. Aunque en total existen 71 huevos de Fabergé en el mundo, solo 54 de ellos son imperiales. Hoy en día, cada uno vale millones. Algunos de ellos están en manos de propietarios privados, otros exhibidos en varios museos y colecciones de todo el mundo… ¡y ocho de ellos ni tan siquiera están localizados! El Museo Fabergé en San Petersburgo, inaugurado en 2013, es el lugar en el que se conserva el famoso primer huevo imperial de la Emperatriz Feodorovna.

Un solo huevo puede contener casi mil diamantes y 500 perlas, zafiros y otras piedras preciosas y además muchos de ellos tienen retratos en miniatura pintados en su interior. Sin duda, auténticos tesoros en forma de huevo.

Alexandra Feodorovna

Regalos dignos de los Romanov
Alejandro III comenzó con esta tradición de Pascua de regalar huevos de Fabergé a su esposa. Tradición que fue continuada por su hijo, Nicolás II, que no solo se los ofrecía a su esposa, Alexandra Feodorovna, sino que continuó obsequiando con estos a su madre, Maria Feodorovna.

Rosebud, regalo de Nicolas II a su esposa Alexandra

Aunque en total existen 71 huevos de Fabergé en el mundo, solo 54 de ellos son imperiales.

Cada huevo Imperial tenía un diseño único y siempre contenía una sorpresa diferente en su interior: relojes, pequeñas figuras y otras miniaturas. Solo como ejemplo, uno de estos huevos imperiales contenía 12 miniaturas giratorias con imágenes de los lugares memorables del Emperador. La más cara de todas las creaciones de Fabergé, pagada por los Romanov, fue el Huevo Invierno, hecho en una base de cristal y platino y con decoraciones a base de diamantes y ópalos.

Invierno

La firma elaboraba estos huevos con un año de antelación para la próxima Semana Santa. A parte de los imperiales, Fabergé también realizó 15 huevos para compradores privados, aunque siempre fueron réplicas de los primeros. Lamentablemente, algunos de los huevos de Fabergé se perdieron durante la Revolución de 1917. Los que sobrevivieron, fueron transportados al Kremlin, donde se conservaron hasta 1930. Tras ello, y por la falta de fondos del gobierno soviético, Stalin los vendió a coleccionistas occidentales.

Un solo huevo puede contener casi mil diamantes y 500 perlas, zafiros y otras piedras preciosas.

Ferrocarril Transiberiano

El gran empresario estadounidense Armand Hammer fue uno de ellos, así como el británico Emmanuel Snowman Vartsky. Bertie Charles Forbes, creador de la famosa revista que lleva su nombre, también fue uno de los que se hizo con una colección de huevos de Fabergé, formada por once huevos imperiales y cuatro privados. En 2004, esta colección se puso a subasta y fue comprada en su totalidad por el oligarca ruso Viktor Vekselberg. Fue entonces cuando parte de los huevos de Fabergé regresaron a su tierra natal.

Algunos de los ejemplares históricos de la colección

Dónde ver huevos de Fabergé en Rusia
Pero, ¿dónde es posible contemplar ahora mismo estas obras de arte? La mayoría de los huevos de Fabergé se encuentran hoy por hoy en dos importantes museos rusos. En concreto, en la Armería del Kremlin, en Moscú, y en el Museo Fabergé de San Petersburgo. Aparte, existen algunas exposiciones en otras galerías, como el Museo Nacional Ruso y el Museo Mineralógico de la Academia de Ciencias de Rusia.

En la Armería de los museos del Kremlin de Moscú, es posible disfrutar de un total de diez huevos de Pascua imperiales con sorpresa. Entre ellos se encuentra el huevo Memory of Azov que contiene un modelo en miniatura del crucero del mismo nombre. También el Ferrocarril Transiberiano decorado con un mapa del Imperio Ruso y que contiene un pequeño tren. O el Kremlin de Moscú, el más alto de todos y que representa la Catedral de Uspenski, donde los zares eran coronados.

Memory of Azov

Cada huevo Imperial tenía un diseño único y siempre contenía una sorpresa diferente en su interior.

La colección comprada por el oligarca ruso, Vekselberg, se exhibe en el Museo Fabergé de San Petersburgo y es a día de hoy la más grande del mundo, con once unidades de los huevos de Pascua imperiales. Algunos de ellos son el huevo Gallina, el primero de todos y el más simple: un cascarón que se abría para revelar una yema de oro puro. Dentro de este se encontraba una gallina del mismo material que tenía una réplica ahora perdida de la Corona Imperial con un rubí pendiente que costaba más que todo el resto del huevo.

El huevo Gallina

También el huevo Coronación Imperial, uno de los más icónicos de Fabergé, creado para Nicolas II y su esposa como un recuerdo de su entrada a Moscú el día de su coronación. La parte exterior está hecha de oro multicolor y adornada con águilas de dos cabezas fijadas con diamantes.

Coronación imperial

La firma elaboraba estos huevos con un año de antelación para la próxima Semana Santa.

Por su parte, el huevo Constelación puede encontrarse en el Museo Mineralógico de Moscú. Esta pieza es especial porque se comenzó en 1917, pero no pudo terminarse debido a los trágicos acontecimientos de la Revolución. El huevo está hecho de cristal azul oscuro, diamante y probablemente se iba a utilizar plata. La base de nube está hecha de cristal opaco.

Constelación

Cada uno con su propia historia y destino, los huevos de Fabergé son actualmente productos de un valor incalculable. Sin duda, para conocer mejor estos tesoros es imprescindible viajar a Rusia y empaparse de toda la historia que los envuelve. Nosotros, al menos, ya hemos anotado este destino como imprescindible para el momento en el que se pueda viajar con normalidad.

¿Conocías la riqueza de los huevos de Fabergé? ¿Cuál te parece más impresionante? No dudes en compartir tus sensaciones con nosotros a través de los comentarios o en alguna de nuestras redes sociales. ¡Nos vemos muy pronto!

Más información:

https://fabergeresearch.com/

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