Mundo Yold. Con Ángel Domingo repasamos la filmografía del más duro de Hollywood

Bogart, el galán más feo del cine

 

Angel Domingo
25 diciembre, 2019

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Su metro setenta y tres estaba muy lejos del metro noventa de Gregory Peck; sus legendarios ojos pardos no tenían nada que ver con el intenso azul de Paul Newman; tampoco poseía la deslumbrante complexión atlética de Cary Grant o el carisma salvaje de Steve Mcqueen; ni siquiera la experimentada calma del veterano Sean Connery. Hoy, nuestro crítico de cine nos hace una semblanza fílmica de este gran actor.

Bogart supo crear un mito: el galán masculino. Compartió historias de amor en la gran pantalla con actrices como Ingrid Bergman, Lauren Bacall, Audrey  Hepburn o la legendaria Katherine Hepburn.

Un jovencísimo Bogey

Humphrey Forest Bogart nació el 25 de diciembre de 1899 en la ciudad de New York en el seno de una familia acomodada en la que creció sin problemas económicos. Su padre, DeForest Bogart, era un eminente cirujano y su madre Maud, popular ilustradora de revistas. El deseo de sus padres era que estudiara medicina, pero su mal comportamiento en la escuela provocó su expulsión de la Academia Philips.

El deseo de sus padres era que estudiara medicina, pero su mal comportamiento en la escuela provocó su expulsión de la Academia Philips.

Se alistó en la Marina americana y, cuando estaba luchando en la Primera Guerra Mundial, sufrió un accidente en una embarcación que dejó paralizado su labio superior. Paradójicamente, fue capaz de convertir esta tara física en una significativa manera de expresarse. Después de concluir la Gran Guerra, regresó a Nueva York y comenzó su carrera como actor teatral junto a William S. Brady.

Con una de las esculturas más famosas del cine: el halcón maltés

Tras pasar por Broadway sin demasiado éxito, se trasladó a Hollywood para intentar buscar fortuna en el cine, consiguiendo debutar en un corto musical llamado Broadway´s Like That en 1930, al que siguieron películas como El Conquistador (Irving Cummings, 1930) o la comedia carcelaria Río Arriba (John Ford, 1930).

Su eterna actitud de tipo duro nació durante los años 30, cuando protagonizó para la Warner una gran cantidad de títulos en los que le exigían mostrar un semblante imperturbable, como en el filme Balas o Votos (William Keighley, 1936). De esta manera, Humphrey se convirtió en un actor muy utilizado por la Warner, pero lejos de ser considerado una gran estrella de Hollywood.

Protagonizó para la Warner una gran cantidad de títulos en los que le exigían mostrar un semblante imperturbable.

La década de los cuarenta comenzó muy similar a como terminaron los treinta, mostrando a Bogey de gangster en el Hermano Orquídea (Lloyd Bacon, 1940). Y justo antes de protagonizar las películas que le elevaron al estrellato, nuestro protagonista apareció en La Pasión Ciega (Raoul Walsh, 1940), en la que interpretó a un transportista hermano de George Raft.

Finalmente, repitió con este mismo director y actuó en El último refugio. Solo un año después fue elegido por John  Huston para trabajar en El Halcón Maltés, encarnando al novelesco detective Sam Spade, creado por el reconocido escritor Dashiell Hammet. Precisamente su trabajo en este film le convirtió en uno de los grandes iconos del cine.

La más famosa despedida del cine

Al año siguiente, Michael Curtiz hizo de Bogart un mito de la historia del cine al interpretar a Rick Blaine compartiendo escena con Ingrid Bergman y Claude Rains en la eterna Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Mucho se ha escrito sobre esta película, por eso solamente citaré la opinión de Billy Wilder: “es la película más amada de la historia “.

La década de los cuarenta es abrumadora con títulos como Sahara (Zoltan Korda, 1943). Fue durante esta época cuando Bogart coincidió con una actriz veinticinco años más joven que él de la que quedó hechizado: nos referimos, naturalmente, a Lauren Bacall. Con ella, no solo formaría una familia, sino que alcanzó la paz y la felicidad que tanto había buscado.

La bellísima Lauren impactó a Bogart desde el primer momento

¿Quién no adora a Lauren Bacall? A su belleza y talento interpretativo sumaba una inocencia que solo se posee a los diecinueve años.

Joven, seductora, con unos adorables ojos verdes y una deliciosa voz rasgada, la joven Betty, modelo antes que actriz, llamó la atención de la mujer de Howard Hawks en 1943 gracias a una portada en la revista Harper´s Bazar. El director le ofreció con solo 19 años un papel en Tener y no tener, película que ya tenía una estrella confirmada: Humphrey Bogart, quien por entonces tenía 44 años.

Escena de ‘Tener y no tener’

A la joven solo le hizo falta formular una pregunta a Bogie para convertirse en una estrella del cine:

“-Conmigo no tienes que decir nada.

  -Si me necesitas, silba.

  -¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas”.

Las escenas de Bogart-Bacall encendiéndose cigarrillos son siempre memorables por su carga erótica

Este mítico diálogo fue vivido mucho más en serio de lo que fue el ensayo de una escena real, y dejó muy claro a todos los presentes que allí ocurría algo. Él tenía esa clase de sonrisa que todavía puedes ver en la pantalla”, recordaría siempre su compañero de reparto Dan Seymur.

En el día de su boda

Fue la propia Bacall la que ha contado cómo surgió el romance: Estaba sentada en su camerino, bromeando con Bogart, cuando él se inclinó, me sujetó la barbilla y me besó”. Entonces, sacó una cajita de cerillas del bolsillo y pidió a la joven actriz que le escribiese su teléfono.

Cuando Bogart conoció a Bacall, sacó una cajita de cerillas del bolsillo y pidió a la joven actriz que le escribiese su teléfono.

Bogey y Baby, como eran conocidos en aquellos tiempos, se casaron al año siguiente, después de que el actor pusiera fin a su turbulento matrimonio con la actriz Mayo Methot, famoso por sus llamativas peleas.

Cartel de ‘El sueño eterno’

Ambos intérpretes continuaron compartiendo cartel: El sueño eterno (Howard Hawks, 1946), La senda tenebrosa (Delmer Daves, 1947) y Cayo Largo (John Huston, 1948).También en estos años, además de hacerse inmortal en la historia del cine gracias a Casablanca, consiguió el Oscar por su papel en La Reina de África (John Huston, 1951).

Con Katherine Hepburn en ‘La Reina de África’

Haces elecciones en la vida” diría años más tarde la actriz sobre aquellos años en los que la sombra de la carrera de su esposo superaba la suya.

Sin embargo, su relación no solo se ciñó a la actuación y vida privada, también compartieron un notable activismo político. Juntos formaron parte del Comité de la Primera Enmienda, un grupo de actores formado en 1947 para protestar contra la caza de brujas que impulsó el senador McCarthy y dar su apoyo a los ‘diez de Hollywood’.

Bogart cayó enfermo de cáncer y la dejó viuda y con dos hijos: Stephen, curiosamente el mismo nombre del actor en el film Tener y no tener, y Leslie.

La familia Bogart al completo

Bacall, a partir de entonces, conocida como la viuda de Hollywood, regresó a Nueva York, donde fue muy aplaudida sobre las tablas de Broadway. La actriz volvería a contraer matrimonio en 1961 con Jason Robards, dos años mayor que ella y con serios problemas con el alcohol.

La relación con Bacall no solo se ciñó a la actuación y vida privada, también compartieron un notable activismo político.

Tuvieron un hijo y se separarían ocho años después. Lauren no encontró a nadie a la altura de Bogie y no volvió a casarse, debido a que: ”Vivimos en una edad de mediocridad, encuéntreme a un hombre tan interesante como para cenar con él y seré feliz.

Para finalizar este artículo comento una de las grandes pasiones de Bogart, que, sin embargo, es muy poco conocida para el gran público: el ajedrez.

Con Lauren jugando al ajedrez

El mismo actor explicó que aprendió a jugar a los trece años, durante unas vacaciones de verano con su padre. Por si fuera poco, durante los años más duros de su vida, el joven Bogie se ganaba la vida jugando al ajedrez por dinero en los parques de Nueva York. Posteriormente, jugó partidas de ajedrez postal contra los soldados de infantería destinados en Europa. Para este juego, también le fue útil su prodigiosa memoria.

De esta manera, a nadie le extraña que Bogart programara su vida al detalle, como si estuviera jugando una eterna partida de ajedrez.

Ángel Domingo Pérez

Comentarios

  1. Carlos dice:

    Excelente reseña, felicitaciones.
    Sabrina fue otra hermosa película de Bogey de sus últimos tiempos como actor

  2. María dice:

    Me encantó esta historia de actores tan queridos , felicitaciones,!!!

  3. Rosa Muñoz de Perales dice:

    Desde que vi su primera película quede prendada de se actuación,se notaba su carácter y temperamento a través de sus interpretaciones. un indiscutible gran actor.

  4. Lolita dice:

    Porque no mencionan el matrimonio de Bacall con Sinatra?

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