MUNDO YOLD. Considerado como el padre de la moda, pionero de las firmas de diseño, su nombre es casi desconocido en nuestro tiempo.
Charles F. Worth: 200 años del padre de la alta costura

El mundo entero recuerda a Chanel, Dior, Balenciaga o Saint Laurent. Todos hicieron historia en el mundo de la moda. Pero mucho antes que ellos, un visionario y elegante caballero nacido en Inglaterra y afincado en París, trazaría las auténticas bases del negocio de la alta costura. Se trata de Charles Frederick Worth cuyo salón era el favorito de las reinas y celebrities de finales del siglo XIX. Considerado como el padre de la moda, pionero de las firmas de diseño, su nombre es casi desconocido en nuestro tiempo. Hoy nos adentramos en su historia.
El mundo entero recuerda a Chanel, Dior, Balenciaga o Saint Laurent. Todos ellos hicieron historia en el mundo de la moda. Pero casi un siglo antes de que triunfaran, un visionario y elegante caballero nacido en Inglaterra y afincado en París, trazaría las auténticas bases del negocio de la moda. Aunque hoy en día es casi desconocido, lo cierto es que Charles Frederick Worth es considerado como el padre de la alta costura y el pionero de las grandes firmas de diseño.

Charles F. Worth, el padre de la moda.
Charles nació un 13 de octubre de 1825 en Bourne, Lincolnshire, Reino Unido, así es que en este año 2025 se conmemorará el 200 aniversario de su llegada al mundo. Fue hijo del abogado William Worth; pero su progenitor estuvo ausente toda su vida, porque abandonó a su familia cuando él era un niño, dejando a su mujer e hijos en muy mala situación económica. Por eso Worth tuvo que empezar a trabajar desde adolescente en una imprenta. Posteriormente se trasladó a Londres donde ingresó en una conocida firma de ropa y mercería en la que desarrolló su conocimiento de la industria del vestir y su gustó por la elegancia. Luego entró en Swan & Edgard, una destacada tienda del mismo gremio. En 1846, se trasladó a París, donde permanecería el resto de su vida. Ya en la capital gala, pasó a ser empleado de la prestigiosa firma Gagelin, una de las tiendas de tejidos más elegantes de la ciudad. Allí conocería a Marie Vernet, con la que se casó en 1851 y cuya aportación sería imprescindible en la futura Casa Worth.

Marie Augustine Vernet Worth, esposa de Charles, considerada la primera modelo de la historia.
Buen creador, mejor empresario
Enamorado de la moda y de su profesión, Charles comenzó a diseñar y confeccionar vestidos para las altas damas de la sociedad parisina, que se vendían con enorme éxito en la propia firma Gagelin; por ello, la compañía decidió abrir un departamento de moda dirigido por él mismo. Poco a poco, el prestigio de sus diseños se hizo mayor y su nombre adquirió fama propia. En 1858 Charles se unió al empresario sueco Otto Gustav Bobergh para abrir su propia casa de modas. Así, en la céntrica Rue de la Paix nació Casa Worth.

La prestigiosa tienda Worth, en París
Cuando abrió su salón de moda, Charles F. Worth, ya contaba con la fama y el prestigio que había conseguido con los modelos que vendía en Gagelín. Pero el acierto con el que enfocó su nuevo negocio, y las innovaciones que introdujo su gestión, le llevaron a convertir su marca en la más importante de la alta costura parisina de la época. Hasta entonces crear vestidos era un asunto exclusivo y artesanal: modistos y costureras trabajaban particularmente para cada clienta, confeccionando prendas únicas para ellas. Las señoras encargaban un modelo siguiendo las revistas de moda; luego, la costurera tomaba medidas, se elegían telas y detalles, y se adaptaba el patrón a los gustos de la clienta. Worth cambió este sistema al diseñar colecciones completas, formadas por varios vestidos unidos por un concepto y concebidos para ser utilizados en la siguiente temporada del año. Es decir, en primavera-verano, él presentaba la colección de otoño invierno. Así, el propio modisto se adelantaba a la competencia, estableciendo sus propias tendencias en la moda femenina que se iba a llevar. Y las clientas acudían a su tienda a encargar sus modelos para los próximos meses.

La nueva forma de gestionar la producción de vestidos cambió las reglas de la alta costura.
El siguiente paso fue organizar la forma de dar a conocer estas colecciones. Para ello, Worth también fue pionero en crear los primeros desfiles de moda de la historia, con mujeres reales que se paseaban delante de las clientas, mostrando cómo quedaban puestos los vestidos de la nueva colección. De hecho, la primera que desfiló en los salones de Worth fue Marie, la propia esposa de Charles, que por ello es considerada cómo la primera maniquí de la historia. Aquellas convocatorias fueron todo un éxito. Los desfiles de la Casa Worth se convirtieron en un evento imprescindible, un punto de encuentro ineludible de las damas de la alta sociedad, no solo de París, sino de Europa y de otros lugares del mundo. Seguramente Charles no sería el primero ni el único en trabajar así, pero sí fue el que lo hizo con mayor promoción y fuerza, gracias a un innovador y potente marketing y a la fama cada vez mayor de sus clientas

Uno de los diseños de Charles; con el tiempo, sus creaciones se distinguirían por simplificar las faldas y los miriñaques que iban debajo de ellas.
Además, la Casa Worth también desarrollo otras importantes novedades, como la de poner etiquetas con la firma en cada prenda, lo que sellaba a cada vestido con el prestigio y la excelencia de la marca. Un vestido con la etiqueta de Worth no era cualquier vestido. Era un vestido de, nada más y nada menos, la Casa Worth.
Charles también realizó importantes aportaciones en la forma de distribuir sus colecciones, empezando porque vendía sus patrones a otras firmas y establecimientos, que podían reproducirlos bajo determinadas condiciones. Igualmente aceptó la confección de réplicas de modelos de las colecciones de temporadas pasadas en comercios más económicos, acercando así, a mujeres menos pudientes, la posibilidad de comprar alguno de aquellos fantásticos modelos.

Algunos vestidos originales de la Casa Worth se conservan en museos internacionales. Estos pertenecen a la colección del Metropolitan de Nueva York. A la derecha, vestido de gala. A la izquierda, vestido de novia. (Créditos: Museo Metropolitan de Nueva York)..
Dos emperatrices y otras muchas damas
El éxito de la Casa Worth no solo se debió al innegable talento del creador, modisto y empresario. La firma también se desarrolló en un momento realmente oportuno, con la restauración del Segundo Imperio francés y la llegada de Napoleón III; una época que devolvió a la moda la tradición, la opulencia y la exclusividad. Eugenia de Montijo -esposa de Napoleón III- no solo fue la mejor clienta de Casa Worth, sino su más valiosa representante. De la mano de Worth, la emperatriz se convirtió en la influencer de la época. De la mano de la emperatriz, Worth se convirtió en la casa de modas más prestigiosa del mundo. Charles y Eugenia trabajaron únicos en crear un nuevo estilo femenino, en dar vida a una nueva elegancia, regia y elegante, pero más informal que la de décadas anteriores. Ella extendió el prestigio de Worth a todo el mundo: sus apariciones vistiendo modelos de la casa se comentaban en los palacios y mansiones. Sus fotos e ilustraciones copaban las revistas femeninas. Sus retratos con modelos Worth, se mostraban en los escaparates de las tiendas de Europa y América del Norte.

La emperatriz Eugenia se convirtió en la influencer de su época. Aquí la vemos, arriba a la izquierda, con un lazo lavanda en el pecho, en el óleo Emperatriz Eugenia, Rodeada de sus damas de honor, de Franz-Xavier Winterhalter. Aunque se desconoce si el vestido que luce es de Worth, es muy posible que fuera así. También podrían serlo los que llevan sus damas, que solían heredar los modelos que Eugenia desechaba.
Por la influencia de Eugenia, que encargo cientos de modelos a la firma, comenzaron a desfilar por la Rue de la Paix las royals y celebrities más importantes del mundo, comenzando por otra emperatriz, nada menos que Isabel de Austria, la famosa Sissi, que, entre otros modelos, encargó allí uno de sus atuendos más conocidos, el famoso vestido de estrellas, que fue inmortalizado en el famoso retrato pintado por Charles Frederick Worth en 1865.

La emperatriz Isabel de Austria, conocida popularmente como Sissi, con el famoso vestido de las estrellas, que también fue confeccionado por Worth. La obra también es de Franz-Xavier Winterhalter, retratista de moda de la época.

Alice Vanderbilt, matriarca de la poderosa familia Vanderbilt, emulando a la luz eléctrica, para un baile de disfraces, con un vestido de Worth.
El esplendor y el ocaso
Con el éxito de la marca, la familia Worth se convirtió en una de las más ricas de todo Francia. Cuando Charles falleció, en 1895, sus hijos y nietos continuaron con el negocio, manteniendo su prestigio y éxito comercial, pese a los cambios que llegaron en la década de los años 20. La Casa Worth siguió adelante y solo cerraría en 1952, casi un siglo después de su apertura, cuando el bisnieto de Charles, Jean-Charles, se retiró del negocio.

La trascendencia de Worth se refleja incluso en el arte, pues sus vestidos se pueden encontrar en importantes retratos de la época, como este de Marguerite Charpentier, pintado por Renoir. Marguerite fue una importante galerista y coleccionista de arte.
A día de hoy, doscientos años después del nacimiento del precursor de la industria de la moda y la alta costura, sus modelos pueden encontrarse en distintos museos de todo el mundo, donados por los descendientes de algunas de sus afortunadas clientas. El Museo Victoria and Albert de Londres, por ejemplo, conserva un archivo de diseños de Charles Worth, con miles de bocetos y dibujos. El Metropolitan de Nueva York guarda modelos donados por familias y particulares, convertidos en joyas de la moda. Con ocasión de este bicentenario, esperamos que los modelos de Worth vuelva a los escaparates, a los libros, a los medios… donde el mundo de nuestros días los pueda conocer y disfrutar. Por nuestra parte, aquí queda este homenaje.


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