Adú: Correr es mi destino

Angel Domingo
18 julio, 2020

 Número de Comentarios (0)

El director madrileño Salvador Calvo conduce una emotiva película destinada a todo tipo de audiencias; muestra una sucesión de escenas para obligar al espectador a reflexionar sobre un problema global, que lejos de disminuir, aumenta cada año que pasa sin que los llamados países desarrollados hagan nada por evitarlo.

Los que saben piensan que el cine es uno de los mejores detonantes para hacer evolucionar a la sociedad. Sin lugar a dudas, esta cinta cumple su cometido. Leer las devastadoras cifras que rodean al fenómeno de la inmigración supone un toque de atención, pero si las leemos después de haber comido hasta saciarnos, no somos capaces de ponernos en el lugar de los protagonistas de estas historias. Adú es una película necesaria; desconozco si el emigrante estándar cuenta con las características del valiente niño que protagoniza la cinta, pero en Adú yo veo todo el drama que supone este fenómeno.

En Europa buscamos complicadas razones con el fin de intentar comprender su motivación para emprender esta odisea. Y la razón es elemental: en su pequeña aldea no queda nada… y nada significa no tener siquiera la esperanza de sobrevivir, un amanecer más, por culpa de las mafias o el hambre. Y, como queda muy claro tras contemplar la película, cuando te quitan lo más básico, el derecho a la vida, solo te queda una vía: activar el mecanismo de supervivencia que todos llevamos dentro y que te puede conducir a jugarte la vida en una miserable patera o a saltar como puedas una alambrada repleta de afilados pinchos y agentes de policía al otro lado.

Tal vez aquí, en los países desarrollados, o eso es lo que nos gusta pensar, nos cuesta ponernos en los zapatos de esos migrantes, porque estamos aletargados en nuestra forma de vida acomodada, y eso por no recordar los discursos de odio de ciertas formaciones políticas, que nos dejan sumidos en la letanía del “no podemos hacer nada”. Pero, ¿qué sucedería si una película te mostrara, en dos horas de metraje, dos historias tan reales como las de Adú y Massar?

La reflexión será inevitable y precisamente eso es lo mejor de la propuesta del director de Los últimos de Filipinas (2016). La triple trama que plantea Adú nos irá adentrando en una realidad que, pese a tener muy cerca y continuamente en las noticias, no consigue conmovernos.

Volviendo a la película, Moustapha Oumarou y Adam Nourou resultan los dos grandes descubrimientos. La fuerza de sus interpretaciones aporta un realismo mayúsculo tanto que, por momentos, los espectadores pensamos si estamos viendo un documental y no una película de acción real.

Para terminar, quiero dejar claro que Adú es una de las propuestas más necesarias de la cartelera. Nos plantea un relato sólido y lleno de fuerza, especialmente cuando se centra en la historia de Adú y Massar; resultando literalmente imposible que su historia no impacte de lleno en el espectador y nos haga reflexionar sobre nuestro acomodado estilo de vida y sobre el drama humanitario que viven millones de personas de las que solo nos separa una hermosa mancha azul que llamamos Mediterráneo.

Ángel Domingo Pérez

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies