Mundo Yold. Federico Luppi hubiera cumplido hoy años y desde aquí le recordamos con inmenso cariño

El distinguido actor argentino que triunfó en España

 

 

 

Angel Domingo
22 febrero, 2021

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Federico Luppi nació tal día como hoy, en 1936, en una pequeña ciudad argentina. De su muerte han pasado ya cuatro años, pero nos quedan sus películas, sus obras de teatro, su cálida voz y el recuerdo de su mirada inteligente y tierna a la vez. Con Ángel Domingo repasamos su intensa vida y extensa filmografía. ¡Feliz cumpleaños, Federico!

De familia humilde, emigrantes italianos que vivían en el campo, en una localidad llamada Ramallo, a 200 kilómetros de Buenos Aires, tuvo fielmente y con mucho empeño, la vida que siempre soñó tener. Hasta consagrarse como intérprete a partir de 1965, Federico Luppi (23 de febrero 1936) antes realizó todo tipo de trabajos y, desde entonces, no paró; rodó más de un centenar de películas, algunas míticas como La Patagonia rebelde (Héctor Olivera, 1974), Un lugar en el mundo (Adolfo Aristarain, 1991) o, tal vez la más conocida en nuestro país, Martín (Hache) (Adolfo Aristarain, 1997) y, por supuesto, las filmadas por Guillermo del Toro: El espinazo del diablo (2001) y El laberinto del fauno (2006); “Nuestro Olivier, nuestro Day Lewiss, nuestro genio, mi amigo querido. Hombre bueno y leal. Adiós Federico”, escribió Benicio al conocer su fallecimiento el 20 de octubre 2017 en Buenos Aires.

Federico siempre fue un hombre inmensamente atractivo

Logró fama mundial, se convirtió en el actor fetiche de un mito como Adolfo Aristarain y vivió rodeado del mundo de actores y directores en los célebres asados-barbacoas de los domingos en su casa, siempre acompañado de Susana Hornos, la actriz y directora española que conquistó su corazón; y fue ella la que le acompañó durante el rodaje de Las últimas lunas, cinta que no pudo terminar, cuya trama era una reflexión sobre la vejez en la que Luppi hacía un sobresaliente papel de alguien que era su antítesis: un hombre que acepta que sus hijos lo envíen a una residencia de ancianos. Él falleció en la Fundación Favaloro, pero hasta el día anterior a su muerte estuvo luchando y con ganas de recuperarse para filmar más películas.

En uno de sus primeros trabajos cinematográficos

En las reuniones a las que asistía, el veterano actor solo se interesaba por hablar de política o de actores, por recordar la larga tradición del teatro argentino, los grandes maestros junto a los que creció, y se inquietaba con una profesión que sufría la durísima crisis de su país como ninguna otra. Su hogar era un gran teatro, con un pequeño anexo para poder ensayar.

Con la gran Norma Alejandro trabajó en numerosos títulos

Siempre fue profundamente argentino, pendiente en todo momento de la actualidad del  país y dispuesto a tomar partido político. Prueba de ello fue su polémica actuación en 1974 en La Patagonia rebelde (Héctor Oliveira), una película que trajo graves problemas a los que participaron en ella, como a Héctor Alterio, el otro gran actor argentino de su generación. En 2001, cuando la economía argentina estalló por los aires y cinco presidentes se sucedieron en menos de dos semanas, decidió instalarse en España; pero no tardó mucho en volver a su Buenos Aires, donde el teatro, su auténtico mundo, tiene tanta fuerza que puede competir con cualquier capital del planeta.

Apoyó al kirchnerismo, pero fue de los primeros en augurar que venía un cambio social y ganaría Mauricio Macri, algo que le horrorizaba. “Tengo la amarga sensación de que en las legislativas van a ganar”, dijo sobre las elecciones. Luppi, que vivía con sencillez en una casa de clase media con un pequeño jardín, reprochaba a Macri el aumento del coste de la vida en Argentina, con una inflación disparada. “Por primera vez en mi vida me angustio cuando llega fin de mes. Nunca me había pasado eso. Llego con lo justo a fin de mes… si llego. Aquí se hacen grandes negocios mientras la gente que gana 10 lucas (10.000 pesos, 500 euros) tiene que pagar 7.000 de luz o de gas“, clamó en su última entrevista.

Comiendo con su hijo en la ficción, Juan Diego Botto (Martín (Hache))

“¡La patria es un invento!”
Esta grandiosa frase forma parte de una escena de Luppi en la maravillosa Martín (Hache). Y es que el actor nunca se mantuvo al margen de lo que ocurría en la actualidad, tanto de su país, como de España. Su vida giró en torno al teatro, al cine y a la historia de Argentina, de la que fue siempre, de alguna manera, protagonista. Un recorrido lleno de amigos, de círculos personales, algunos dramáticos. Cuando era muy joven, por ejemplo, trabajó con el padre de Juan Diego Botto, Diego Fernando, también actor. Botto fue secuestrado por la dictadura y desapareció en 1977. Luppi, que no llegó a exiliarse, aunque pasó largas temporadas en España, tuvo en sus brazos al pequeño Juan Diego, con el que mucho después protagonizaría Martín (Hache) (1995), uno de sus éxitos más recordados en España. Botto, como todos los que conocieron a Luppi y su enorme talento, también estaba conmocionado. “El mundo hoy es más gris. Inmenso ser humano, grandísimo actor. Gracias por todo, Fede”, escribió.

Con Eusebio Poncela en Martín (Hache)

El móvil de nuestro protagonista no paraba de recibir mensajes de todo el mundo, sobre la diáspora de actores argentinos repartidos por el planeta, pero sobre todo de España. “Gran referente de la interpretación mundial. Gracias por todo”, escribía Antonio Banderas. Nadie olvida a los dos lados del Atlántico sus papeles clave de actor inagotable.

Con su compañera, la actriz española Susana Hornos

Desde que era adolescente solo he vivido crisis
Federico Luppi decía que actuar en una película no ayuda a hacer la siguiente. Por eso siempre se consideraba un novato con ganas de aprender; siempre escuchaba a todos: otros actores y técnicos, a los que pedía una sugerencia para hacer mejor su trabajo como actor. En un rodaje tuvo que repetir 36 veces una secuencia con el actor Eusebio Poncela: “No me salía. Al final el fotógrafo dijo por piedad que había poca luz y era mejor aplazarla. Pasé una noche de perros. Al día siguiente lo conseguí a la primera“. En 2009 se estrenó su enésimo filme, Cuestión de principios (Rodrigo Grande, 2009), pero este actor argentino, con más de 100 apariciones en el cine, el teatro y la televisión, es incapaz de presumir de su carrera.

En una escena de El espinazo del diablo

Y para cerrar este artículo con una sonrisa, recuerdo sus esperanzadoras palabras en relación a la industria cinematográfica: “Mi país vive una buena época: los directores jóvenes están libres de la herencia de la generación anterior que fracasó“. Y al cine español, pese a la disminución de los espectadores, le lanza un mensaje optimista: “Los lunes al sol, Mar adentro, El orfanato, Ágora… son grandes películas“. El actor cree que parte de los problemas dependen de las descargas piratas. Pero ni en esos catálogos  aparece Pasos, el único filme que Luppi dirigió: “Quise contarlo todo, fue un fiasco“.

Corría el año 2005, y el actor llevaba cuatro años en Madrid. Dejó Argentina por el corralito del presidente Fernando de la Rúa, y en una entrevista declaró: “España me ha enseñado una gran lección: He aprendido a comer. Verduras, pescado, sopas. Y la tortilla es impresionante. Estoy enamorado de la calle del Laurel de Logroño, donde ponen las mejores tapas del mundo“.

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

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