Mundo Yold. Nuestro crítico de cine agradece y homenajea al gran jugador

El futbolista que vino de la guerra

Angel Domingo
9 septiembre, 2022

Nuestro cronista Ángel Domingo nos cuenta hoy la dura infancia que sufrió quien ahora es uno de los ases del fútbol mundial: Luka Modric; la historia de un niño que pasó de la guerra al estrellato; una historia que finaliza con un agradecimiento personal muy especial.

La temporada 2021/2022 será inolvidable para los millones de personas en todo el mundo que somos seguidores del conjunto madrileño. Fuimos campeones de la Liga española y conseguimos la 14º Copa de Europa, tras eliminar a los clubes más poderosos del continente.

El futbolista sosteniendo la última Copa de Europa ganada con el Real Madrid (fotografía Instagram de Luka Modric @lukamodric10)

Esto se ha conseguido gracias a tener en la portería un guardameta como Courtois, un delantero como Karim Benzema y, especialmente el centro del campo liderado por un alemán muy serio llamado Toni Kroos, además de un croata sonriente que marca goles, da asistencias y lidera todo el juego ofensivo de su equipo: el gran Luka Modric.

Luka nació en un lugar de Europa, concretamente en la preciosa ciudad de Zadar, en Croacia, conocida como la Perla del Báltico por su belleza. En aquel momento, Croacia aún pertenecía a la antigua Yugoslavia, pero el futbolista tuvo que vivir su infancia en el peor momento posible, en plena guerra yugoslava. Cuando era pequeño, los continuos bombardeos obligaron a su familia a desplazarse y vivir en hoteles para refugiados. El abuelo de Luka fue ejecutado por los rebeldes serbios, y sus casas fueron quemadas. Tras la contienda, Luka, que ya era un jugador juvenil destacado, decidió permanecer en Zadar para seguir su carrera en el fútbol.

Luka con su padre, en su antigua casa familiar (fotografía Instagram de Luka Modric @lukamodric10)

El niño Luka debió ver cosas terribles durante su infancia. Sucesos que, sin embargo, forjaron su carácter. ¿Pensáis que con las terribles experiencias que ha vivido Luka Modric se asustaría por un marcaje de tres jugadores rivales? Por supuesto que no. Y lo que resulta más gratificante para el aficionado madridista es ver cómo Luka Modric regatea a todos los jugadores que sus rivales han puesto para cubrirle, con la misma facilidad de una bailarina.

De la guerra al estrellato
Al comienzo del año 2005, un ojeador del Dinamo de Zagreb, el club más laureado de su nación, fue enviado a las zonas rurales con la misión de detectar a los jóvenes talentos más prometedores de su región. El joven Luka jugaba con sus amigos cerca de su casa; el típico partido que los niños disputan en cualquier lugar del mundo. El ojeador se detuvo un momento para verlo, y quedó impresionado con el talento de uno de ellos. Naturalmente, era el pequeño Luka.

 

El pequeño Luka vivió una infancia dura en la que no se rindió

Le preguntó dónde vivía, y tras reunirse con sus padres le ofrecieron la posibilidad de otorgarle una beca que le permitiría comenzar sus estudios mientras defendía los colores del equipo de la ciudad, el famoso Dinamo de Zagreb. Al año siguiente, con un joven Luka liderando el equipo logró el título de campeón de la Liga croata con gran autoridad. Con veintidós años, Luka Modric fue considerado la mayor promesa del continente europeo, llamando la atención de los clubes acostumbrados a pescar en la inagotable cantera balcánica, considerada la mejor  de Europa.

El Tottenham, uno de los clubes más legendarios de la Premier League, puso veintisiete millones de euros sobre la mesa del equipo croata para fichar al joven Modric. Sin embargo, toda la habilidad del joven jugador quedó eclipsada por la agresividad de juego de la Liga inglesa y la violencia de los defensores británicos, acostumbrados a utilizar su cuerpo para ganar los duelos individuales.

Cuenta la leyenda que Luka Modric se retiró a una pequeña casa de las afueras de Londres, cerró la puerta con llave, y colgado de las vigas realizó decenas de horas de trabajo intensivo para muscular su cuerpo. El resultado de su sacrificio fue inmediato: el Tottenham liderado por Modric consiguió con autoridad el título de la Premier, y Luka fue nombrado mejor jugador del campeonato.

El 27 de agosto de 2012 un teletipo paralizó las redacciones de los principales diarios deportivos españoles: el Real Madrid había enviado una oferta al club londinense para hacerse con los servicios del centrocampista croata Luka Modric a cambio de 35 millones de euros, más siete en variables según el rendimiento del jugador. Una cantidad de dinero, que se tachó de exagerada, pero que el tiempo ha demostrado que fue pequeña.

Un joven Modric en su época del Dinamo

-“Mejor no se puede empezar en un nuevo equipo”, diría Modric, durante la rueda de prensa oficial, tras su primer partido. El debut de Luka Modric, con el dorsal 19 a su espalda, dejó claro que estaba llamado a convertirse en una estrella. Era la final de la Supercopa de España, ante el FC. Barcelona, el máximo rival del madridismo. Comenzó aquel histórico encuentro en el banquillo, como corresponde a un recién llegado. El partido tocaba a su fin, y todo el mundo esperaba que la prórroga decidiría quién se proclamaría campeón. Pero Zinedine Zidane, el entonces entrenador madridista, tomó la decisión de dar la oportunidad a su último fichaje, y en el minuto 83 sustituyó a Ozil por Modric.

Faltaban menos de diez minutos para que el árbitro pitara el final, pero Luka demostró que había venido para emocionar al Bernabéu, y en una de las primeras oportunidades que tuvo, envió el balón al fondo de la portería de un poderoso disparo. Cuando el árbitro pitó el final, toda la plantilla se lanzó a abrazar al croata que acababa de lograr el primer título con su nueva camiseta. “Estoy muy feliz. Mejor no se puede empezar. Agradezco a la afición el cariño que me ha dado. Se ha comportado de maravilla conmigo. Con los compañeros me he entendido muy bien. Sé que las expectativas son muy altas en este equipo. Ahora quiero trabajar muy fuerte para poder ayudar a este equipo”, diría el emocionado jugador.

Ángel Domingo, orgulloso de la camiseta que Luka le ha firmado y regalado

Y todo lo que dice Luka Modric suele cumplirlo: Cinco copas de Europa, cuatro Mundiales de clubes, tres Supercopas de Europa, tres Ligas, cuatro Supercopas de España y una Copa del Rey. Y esto ha sido solo el principio, porque el hambre de Luka Modric por conseguir más éxitos solo acaba de empezar. Pero lo más importante es que cada vez que realizan una encuesta entre los aficionados, el nombre de Luka Modric aparece entre los jugadores más queridos.

Luka tiene un gran corazón que late madridismo y que seguirá regalando alegrías a los madridistas, dentro y fuera del terreno de juego.

Luka, gracias por haber elegido Madrid como ciudad de adopción. Gracias por dar tantas lecciones de fútbol en el Santiago Bernabéu, y gracias por tus lecciones de humanidad fuera del estadio. Y gracias también por la camiseta firmada que me has hecho llegar y que guardaré como un gran tesoro.

Y para terminar: gracias por considerarme tu amigo; gracias por tu consejo: jamás me rendiré.

Ángel Domingo Pérez

 

 

 

 

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